Giotto Biografía y obras

 

- Giotto Biografía y obras

Poco conocemos acerca de la vida de Giotto.

Ni siquiera sabemos si ése es su nombre completo o simplemente un diminutivo o un apodo.

La fecha de nacimiento no aparece reflejada en documento alguno y ha de ser deducido del hecho de que el pintor muriese en enero de 1337 a los setenta años.

Por lo tanto 1267 resulta una fecha bastante evidente para datar su nacimiento, en estrecha concordancia con la de otro gran creador, Dante Alighieri, que se produjo en 1265.

Nacido en una familia campesina asentada cerca de Florencia, es descrito por sus contemporáneos como un niño prodigio.

Giotto vivió en un entorno increíblemente activo desde el punto de vista artístico, religioso y filosófico, todo ello dentro de una época de numerosas transformaciones.

El relato del encuentro entre el pastorcito que dibujaba corderos y el gran maestro Cimabue, de camino a Bolonia, es uno de los más típicos ejemplos de “talento natural” de toda la historia del arte.

Más allá de ser cierta o no esta vieja fábula, está probada la existencia de una relación muy directa entre los dos artistas.

Tanto es así que es posible que fueran maestro y discípulo.

Tan importante como la tutela de Cimabue, será un episodio que marca la formación artística del joven Giotto; un temprano viaje a Roma que afianza el camino del artista.

A lo largo del siglo XIII se había desarrollado allí una importante escuela de pintura, cuyos representantes principales son Pietro Cavallini y Jacopo Torriti.

En la ciudad del Papa parece renacer un arte imperial, eco de antiguas glorias de las cuales participará.

Desde la última década del Duocento iniciará una estrecha relación con la orden de los franciscanos, en plena expansión, que serán en muchas ocasiones sus comitentes.

El gran complejo arquitectónico del Convento y de la Basílica de San Francisco, comenzado tan sólo dos años después de la muerte del santo, fechada en 1226, se convertiría en el más importante exponente de la arquitectura y de la pintura italiana desarrollada entre el Duocento y el Trecento.

La personalidad del joven Giotto se plasma en los murales que decoran la Basílica de San Francisco de Asís, especialmente en “Isaac bendice a Jacob”, “Isaac rechazando a Esaúlas” y en el fragmentario “Llanto sobre el Cristo muerto”, en los cuales recoge con sutil atención el juego de las expresiones y de los sentimientos de los personajes.

Mientras que el relato de Giotto posee un ritmo clásico, regular y pausado, las intervenciones de Cimabue aparecen como dramáticas y apremiantes.

Las innovaciones de Giotto

Alrededor de 1290, desarrolla una nueva idea en el arte con sus “Historia de San Francisco”, que siguen la vida de San Francisco desde la adolescencia hasta los milagros obrados después de su muerte.

La novedad de estos frescos de carácter panegírico, es presentar al santo desnudo o ubicarle en lugares concretos y reconocidos como la plaza de Asís y sobre todo, en espacios arquitectónicos o naturales concebidos de manera tridimensional y funcional respecto a la escena que se representa.

Boccaccio escribió en su Decamerón “… con el punzón y los pinceles reprodujo tan exactamente las cosas de la naturaleza, que su obra no parece imitación, sino la natura misma; y a tanto llegó su arte que muchas veces los hombres se equivocaban”.

Hacia 1300, Giotto regresa a Roma y participa en las celebraciones del Jubileo, convocado por el Papa Bonifacio VIII, desde aquí hará un importante viaje a Florencia, que imbuye al artista en nuevas vías de expresión.

Las obras más importantes de Giotto

Es ahora cuando Giotto cambia el lenguaje de sus personajes, que serán ahora más estilizados y graciosos, movidos con una especial elegancia.

Entre 1304 y 1306, ya en la fase central de su obra, Giotto trabaja en Padua en los frescos que había hecho construir Enrico Scrovegni en expiación del pecado de usura cometido por su padre.

El programa iconográfico exalta la figura de la Virgen como madre de Cristo y vía de salvación para el hombre.

Estos frescos se han considerado desde siempre como la primera obra maestra de su madurez, marcando de igual manera un hito en la evolución de la pintura occidental.

A partir de ese momento su fama y su fortuna crecen de manera notable convirtiéndose en un personaje reconocido.

A partir de 1320, desarrolla una destacada actividad en Florencia.

Trabaja realizando frescos para las capillas de las familias florentinas más importantes de la época como los Peruzzi, los Bardi o los Baroncelli.

En estas obras el interés de Giotto por la perspectiva resulta cada vez más evidente y la articulación de espacios urbanos y arquitectónicos es insólitamente variada.

Ya en 1334, en el ocaso de sus días, el artista asume el cargo de magister et gubernator para las obras de Santa Reparata o Basílica de Santa Maria del Fiore de Florencia.

Esta va a ser el último gran encargo para el artista, cuyos días se extinguen tres años más tarde, a principios de 1337.

Giotto fue el primer artista tardomedieval en superar la rigidez de las formas que caracterizaba al arte bizantino, preocupándose también de incluir a los personajes de sus pinturas en un espacio visualmente comprensible y lleno de naturalidad.

A comienzos del Quattrocento, la lección de Giotto era propuesta como base irrenunciable del humanismo.

Del Cinquecento en adelante, a pesar de los elogios de eruditos como Vasari, la fortuna de Giotto y de los “primitivos” tiende a eclipsarse y desvanecerse.

Pasa mucho tiempo hasta que en el siglo XIX, Giotto empieza a ser considerado con atención y sus obras empiezan a ser redescubiertas.

Las novedades revolucionarias de Giotto, el descubrimiento de la tridimensionalidad, así como el ritmo natural de sus historias, crearon escuela y sentaron las bases de un nuevo lenguaje artístico en toda Italia.

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