La escuela cusqueña: Joya secreta del arte Barroco

 

- La escuela cusqueña: Joya secreta del arte Barroco

La escuela cusqueña es un movimiento artístico concentrado en la ciudad de Cusco, antigua capital del imperio Incaico, durante los siglos XVII y XVIII.

En el Cusco se pueden ver los rastros de la encuentro de dos civilizaciones en las paredes de la ciudad.

Los edificios e Iglesias españolas fueron construidos sobre edificaciones y templos incas, este patrimonio histórico es solo un ejemplo del mestizaje cultural del Imperio Inca y de lo que vivió toda América al ser conquistada por fuerzas europeas.

La Escuela Cusqueña es en si la primera reacción cultural americana exitosa ante la monumental fuerza cultural impuesta por las influencias occidentales.

Es un estilo de motivos generalmente religiosos, aunque luego su desarrollo lo llevo a introducir figuras importantes locales, basado en las técnicas Barrocas y en especial el Manierismo.

El Manierismo es un estilo que tiene como característica alargar las figuras y focalizarse en el primer plano, obviando detalles en el fondo.

El precursor mas importante de la escuela cusqueña es Bernardo Bitti a comienzos de la década de 1580, él es una figura esencial en el desarrollo de la Escuela Cusqueña ya que sus pinturas fueron la primera introducción de los estilos barrocos al mundo artístico peruano.

La Escuela Cusqueña tiene su origen como corriente tras una disputa dentro del gremio de pintores de la ciudad de Cusco a finales de la década de 1680.

Casi 100 años después de que Bernardo Bitti comenzara su trabajo artístico en Perú, tras décadas de aprendizaje trabajando bajo maestros europeos, los artistas nativos habían adquirido gran habilidad y empezaban a independizarse de los talleres de Europa; llegando a sobrepasarlos en numero.

Es así que los nativos deciden desasociarse del gremio y crear uno propio buscando liberarse de sus reglas e imposiciones y poder desarrollar su arte bajo sus propias sensibilidades expresando su visión de la realidad.

El estilo que se desarrollo a partir de esto fue el uso de las técnicas aprendidas de los maestros europeos, pero introduciendo particularidades del mundo andino de la época.

A las temáticas y formas costumbristas se le agrego como adorno la flora, fauna y algunas veces la culinaria de dicha región.

Un rasgo característico de la escuela cusqueña es su exquisito uso del bracateado de oro en sus lienzos.

Los nativos tratando de introducir su espiritualidad indígena de antaño basada en la adoración al sol adorna las imágenes religiosas con motivos dorados para darle las texturas sacras de su antigua religión, este uso del oro se desarrollo en varios estilos.

También se integró el imaginario de la Pachamama, la madre tierra en la mitología Inca, a manera de darle una forma cónica o la de una montaña a los vestidos de las figuras representadas.

Uno de sus exponentes mas representativos es Diego Quispe Tito, sus obras desarrollon algunas de las características que luego serian típicas de este tipo de arte; como darle mas protagonismo al paisaje, antes descuidado por la influencia Manieristas como también la incorporación de aves selváticas, motivo interpretado por algunos estudiosos del tema como representando la resistencia nativa ante la invasión.

La iglesia de su pueblo natal de San Sebastian aun conserva gran parte de su obra.

Una figura fundamental en la consolidación de la escuela cusqueña es el Obispo Manuel de Mollinedo y Angulo.

Al llegar a Cusco tras ser asignado como cabeza de la diócesis de la ciudad apoyó la creciente actividad artística del lugar tomando como protegidos a una generación de pintores indígenas; los cuales encontraron en su colección de pinturas personal, obras de pintores españoles de la época, una fuente de inspiración para el progreso de propuestas propias de la región.

Basilio Santa Cruz Puma Callao, el protegido mas favorecido del Obispo Mollinedo y Angulo, fue otro de los gigantes del estilo pero a diferencia de Diego Quispe Tito decidió apegarse más a las características de la pintura occidental.

Su obra la Virgen de Belén es considerada el pináculo de la Escuela Cusqueña en ella coloca un retrato de su mentor el obispo Manuel Mollinedo entre las personas del coro, un motivo después reproducido con otros personajes por otros artistas.

La libertad apoderada por los artistas nativos tras adquirir la maestría de su medio dio como resultado la creación de un movimiento artístico de magna trascendencia y originalidad, al amalgamar los motivos barrocos con la imaginaria Incaica con gran personalidad y excelente trabajo técnico.

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