2 obstáculos para experimentar las emociones de manera constructiva

 

Todos los seres humanos somos emocionales, pero no todos tenemos el mismo perfil emocional. Algunos nos emocionamos rápidamente, vivimos la emoción intensamente, esta perdura por un largo tiempo y va disminuyendo lentamente. Por otro lado, el perfil opuesto, los conocemos como “fríos”, “calculadores” o “insensibles”.

Las emociones nos unen y las emociones nos dividen, las emociones inspiran los aspectos más admirables del ser humano, pero las emociones también revelan el lado más siniestro de nuestra especie.“Sin emociones no habría heroísmo, empatía o compasión, pero tampoco habría crueldad,  egoísmo o rencor” (Ekman).

Cabe recordar que las emociones no son negativas o positivas en sí, podemos encontrarnos con un enojo mal encaminado pero también con una ira que inspire a luchar ante una injusticia. Las emociones son energía en movimiento.

A continuación 2 obstáculos para experimentar una emoción de forma constructiva:

“El primer obstáculo es no reconocer lo que desencadena la emoción, suele ser opaco. Es decir, no conocemos lo que detona la emoción” (Ekman).

Existen disparadores (triggers) emocionales universales. Situaciones, hechos, circunstancias y elementos, entre otros, que evocan la misma emoción en—prácticamente—todos los individuos. Un ejemplo puede ser la muerte de un ser amado. También existen disparadores (triggers) emocionales que no todos compartimos. Estos están influenciados por el contexto, por la cultura e incluso–a menos de eso está convencido el Dr. Paul Ekman–por nuestros ancestros:

“Mi esposa tiene miedo de los ratones, y a mí no me asustan en absoluto. Me molesta cuando el servicio en un restaurante es lento, y ella no le importa” (Ekman).

La evaluación que activa estos disparadores emocionales es parte de un complejo sistema, sin embargo estamos hablamos de un increíblemente rápido proceso mental que no nos da oportunidad de tomar conciencia sobre el hecho o circunstancia que están detonando una emoción en nosotros.

Por lo general las emociones que experimentamos no son de nuestra elección, al menos que rentemos un película de drama, comedia o terror en donde sabemos anticipadamente a la emoción que nos exponemos.

Los seres humanos siempre estamos en el constante riesgo de caer víctimas de una emoción como la ira, el desprecio o el miedo sin saber exactamente por qué y si está justificada (la emoción, su intensidad, el momento y o la persona con la que la estamos mostrando) , eso es lo verdaderamente peligroso.

Muchas personas, jamás se lo preguntan, solo actúan.

“El segundo obstáculo es la brecha entre la chispa o impulso a ser emocional y la llama o comportamiento emocional.

La gran mayoría de la gente, a menos de que practiquen constantemente la meditación, no son conscientes de lo que está sucediendo en la brecha.; no tienen el reconocimiento consciente de que un impulso o una chispa ha surgido antes de participar en una conducta emocional” (Ekman).

Es otras palabras, lo seres humanos solemos actuar antes de darnos cuenta de que estamos siendo víctimas de una emoción (“spark before flame”). Es una realidad que la naturaleza no nos proporciono un herramienta para poder analizar rápidamente esta brecha, las emociones son instintivas.

Lograr esa conciencia sobre el impulso y antes de que entre en acción requiere de mucho trabajo.

Cuando uno se decide a practicar el control de sus emociones, poco a poco y con entrenamiento mental, uno empieza reconocer cuando una emoción se hace presente desde su inicio (Las emociones no aparecen súbitamente, sino que van creciendo poco a poco).

Es entonces cuando uno se puede preguntar sobre los motivos, razones y justificaciones del sentirse de tal o cual forma.

“Entonces, uno descubre que el enojo no es lo que en origen parecía sino un agregado de eventos muy diferentes” (Goleman).

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