Alexander Calder Biografía del escultor del aire

 

alexander calder

Este estadounidense nació en Filadelfia en el año 1898. Aunque es hijo y nieto de artistas, en un principio no se decantó por esa rama y decidió matricularse en ingeniería mecánica, donde permaneció hasta el año 1919, fecha en que le otorgarían el título de ingeniero por el Instituto Stevens de Tecnología (estos conocimientos le fueron muy útiles después en la realización de sus esculturas).

A principios de 1922 se comenzó a interesar por la pintura, en concreto por los paisajes, tanto fue así que en 1923 se matriculó en la School of the Art Students League de Nueva York. Entre sus profesores se encontraban George Luks y John Sloan. Fue allí donde comenzó a destacar.

En sus clases, Calder y sus compañeros realizaban esbozos rápidos de gente caminando por la calle, y Alexander, con un sólo trazo continuo, conseguía reflejar perfectamente el movimiento.

Dibujaba con una mezcla de furia y brusquedad, y poco a poco fue adquiriendo tal facilidad que pudo traspasar sus dibujos al alambre, en unas caricaturas de tres dimensiones.

Dibujó para la satírica Nacional Police Gazette y empezó a tener un especial interés por espectáculos deportivos y por otro tema que siempre le acompañaría hasta el momento de su muerte: el circo. Tras todas estas experiencias acumuladas sólo quedaba un paso para realizar sus esculturas de alambre, la primera de ellas en 1925.

A partir de entonces el éxito de Alexander Calder estuvo en auge.

En 1926 se traslada a París. Todavía se desenvolvía en la fase del juguete y decide desarrollar esa actividad, aún con más razón, cuando toma contacto con tres figuras que ya empezaban a tener renombre en su época: H. Arp, P. Mondrian, J. Miró y F. Léger. Pero hasta 1929 no toman forma sus primeras creaciones de esculturas metálicas que evocaban a grandes insectos ancestrales.

Es en esa época cuando más se hace ver la influencia de sus amigos franceses, en concreto de Mondrian. De hecho, el propio autor denominó a sus obras como “mondrianes en movimiento” (ya comienza a recibir sus primeras influencias evidentes en la construcción de sus obras).

Dos años después entra a formar parte del grupo geométrico francés Abstraction-Création.

Alexander Calder y las características de sus obras

Con las nuevas técnicas que fue adoptando, pronto se dio cuenta que la presencia de los motores en sus esculturas eran prescindibles, y decidió abandonarlos y entregarse a la simplicidad, en el lado más extenso de la palabra.

Ahora la estructura se basaba en un conjunto de planos de color que le daban forma gracias al movimiento. Pero éstos fueron solo los primeros pasos.

No tardó en construir su siguiente figura: los estables, que se definían como formas no figurativas de acero que insinúan el movimiento).

Después surgirían los móviles (bautizados así por Duchamp), que son piezas en las que el movimiento está provocado por el simple desplazamiento del aire (estas son las creaciones que más éxito han tenido a lo largo de la historia, de hecho, muchos de los juguetes que se han ido construyendo después han incorporado este sistema).

 

obras de alexander calder

Se trataba de unas finas varillas de acero, terminadas en superficies de chapas, que a veces iban pintadas, en equilibro o en movimiento y siempre basándose en la sencillez y la fragilidad de las formas.

La idea surge en el año 1917, a raíz de la creación de marionetas metálicas que fueron creadas para el circo (tema muy influyente en la vida del autor). Es ahí cuando sale a la luz un nuevo movimiento: el arte cinético.

Las obras más importantes de Alexander Calder

Las obras más importantes de esta etapa son Steel Fish y Red Petals. Por eso, no es de extrañar que, tras el gran éxito de los móviles, el autor recibiera encargos provenientes de todo el mundo y que sus creaciones pasaran a formar parte de la decoración de plazas y edificios de ciudades tan importantes como Bruselas, Chicago, Ciudad de México, Venezuela, Montreal o Nueva York, entre otras.

En el año 1933 vuelve a los Estados Unidos y compra una granja en Roxbury (Connecticut) donde abre su propio taller. Un año después se dedicó a hacer móviles sin energía.

Sus construcciones, por lo general, estaban hechas con piezas de hojalata recortadas, colgadas de alambres delgados o cuerdas que se movían por la fuerza de ligeras corrientes de aire y  que fueron diseñadas para aprovechar efectos de cambios de luz producidos por los movimientos.

Su creación de obras móviles

A partir de 1953 cabalga entre Francia y Estados Unidos, donde realiza móviles de grandes dimensiones. Son conocidos el Móvil para la Onesco de París (1958) y el Stabile para la Galería de Arte Moderno de Berlín.

Participó en numerosas exposiciones internacionales, como la II Documenta de Kassel (1959) y en la Bienal de Venecia (1968). Todas estas creaciones son las consideradas como precursoras del arte cinético.

Sus móviles se han ido revalorizando con el tiempo y, si echásemos la vista hacia atrás, podríamos apreciar un cierto retorno al impresionismo plástico por sus formas: una vegetación de alambres y chapas que recrean la multiplicidad infinita de ritmos e imágenes en contínua transformación.

Su mayor contribución al desarrollo del arte moderno está en el estudio tan minucioso que hace de sus obras, atendiendo siempre a la masa, al volumen, a los colores, al juego de las creaciones con el espacio y a la sucesión de planos que crean un efecto óptico desde la perspectiva del ojo humano.

 

movil alexander calder

Toda esa idea está presente en sus Estables. No en vano, es partir de Alexander Calder cuando se generaliza la producción de nuevas esculturas para las ciudades del mundo, pensadas no solo para sorprender, sino sobre todo para crear un toque de distinción con respecto a las demás.

Su educación, su formación, la experiencia y trayectoria en la capital francesa de entreguerras dan como fruto una carrera llena de creatividad, experimentación e innovación, además de un predominio exquisito de las formas y las leyes de la gravedad, gracias a sus estudios de ingeniero y la clara influencia artística de su familia.

Su Circo Calder y sus performances enamoraron a la vanguardia artística parisina y estadounidense a final de los años 20. Alexander, junto con Léger, Picasso, Mondrian y Miró, fue una de las grandes personalidades que dio una enorme vitalidad a la ciudad francesa.

Pero su vida no solo se centra en la creación de esculturas, sino que tiene una gran vinculación con la arquitectura, la cual sería casi imposible de entender sin las obras del estadounidense, desde el mexicano Barragán, al catalán-americano Joseph Lluis Seft y el propio edificio de la Fundación Miró en Barcelona, con sus patios y terrazas con esculturas de Calder y otros.

Sus móviles serán, por siempre, insuperables.

La culminación de su obra llega con el gigantesco Móvil Rojo y Blanco (1976), suspendido en el patio central del ala este de la Galería Nacional del Arte de Washington, D.C.

Ganó numerosos galardones, como el premio especial de la XXVI Exposición de Arte Internacional celebrada en Venecia en 1952 y el primer premio de escultura de la Exposición Internacional de Pintura y Escultura Contemporáneas celebrada en Pittsburgo (1954).

Además, colaboró y realizó ilustraciones para libros como Trhree Young Rats en 1944.

Calder moriría meses más tarde, el 11 de noviembre de 1976 en Nueva York, justo después de haber supervisado el montaje de su obra en el Museo Withney de Arte Americano.

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