Andrómeda, libertada por Perseo

 

perseo y andromeda

La mitología, el desnudo, la sensualidad y el arte siempre han trabajado juntos, logrando como es el caso, escenas de infinita belleza.

Pedro Pablo Rubens, pintor de origen flamenco y formado en Amberes, desarrolló una extensa vida artística, ampliando su formación en diversos países.

Entre esos viajes, que realizaba en calidad de embajador, actividad que compaginaba con su labor pictórica; visitó Madrid.

Durante esos años del siglo XVII pudo trabajar en la Corte para el monarca Felipe IV, y también conocer directamente las grandes colecciones reales españolas.

Fue durante una de estas estancias en la Corte madrileña, cuando Felipe IV le encarga una serie de obras para decorar la Torre de la Parada.

La elaboración de esta serie le obligó a ser ayudado por su discípulo Jordanes, pues era tal la cuantía de obras que por sí solo no abarcaba dicha labor.

Perseo liberando a Andrómeda por Rubens

Es a esta misma serie, a la que pertenece el cuadro que aquí nos ocupa Andrómeda, libertada por Perseo, realizada durante los últimos años de vida del maestro, por lo que también se observa en la técnica y trazos la mano experta del virtuoso Jordanes, quién ayudo a Rubens en sus ultimas manufacturas.

Éste culminó la obra con destreza y valía, sin desprestigiar lo anterior, y consiguió mantenerse en la misma línea de maestría.

La obra en un primer momento formó parte de la decoración del Salón de los espejos, del antiguo Alcázar madrileño durante el reinado de Felipe IV y de su sucesor Carlos II.

Tras el incendio del palacio, pasó a formar parte de las estancias del Casón del Buen Retiro.

El tema que eligió Rubens para este cuadro, ya había sido tratado por él en años anteriores, realizando un fresco ilusionista en la pared externa de su taller, donde el pintor se aislaba del mundo urbano y de la sociedad, para establecer relación directa con su arte.

Tanto en aquella primera obra con dicha iconografía, como en esta, el maestro toma como referencia el Libro IV de Las Metamorfosis de Ovidio.

El utilizar como fuente un texto de origen romano, hizo también que lo representado contuviera símbolos de los dioses del panteón romano; aunque el mito de Perseo y Andrómeda aparezca presente también en fuentes griegas.

Por regla general, Las Metamorfosis de Ovidio será la fuente iconografica utilizada desde siempre para temas de mitología.

Las Metamorfosis de Ovidio

Tanto en España como en el resto de Europa, esta obra será reeditada, traducida e ilustrada por diversos artistas, para ser usada en los talleres de todos los pintores y escultores, conociéndose en este siglo XVII algunas ediciones de bellísima factura y excelsa calidad.

Perseo y Andrómeda el mito explicado

Cuenta el mito, que Andrómeda era hija de Céfiso, rey de Etiopía.

Ella era una mujer muy bella, pero estaba tan convencida de su beldad que lo proclamaba a los cuatro vientos, enfadando a los mismísimos dioses.

Por ello, el Dios Neptuno, mandó un temible dragón para asolar aquellas tierras.

El rey desesperado recurrió al oráculo, quién vaticino que no se libraría de él hasta que no le ofreciera a su hermosa hija en sacrificio.

Para conseguir que el dragón la llevara sin seguir molestando al resto de habitantes, debieron encadenarla a unas rocas inmersas en el mar. Allí fue donde el gran héroe, Perseo, la encontró y quiso salvarla, tras haber sucumbido a los encantos de la fémina.

Pero antes de salvarla quiso dejar cerrado un trato con el padre, si era capaz de liberarla del malvado dragón, esta pasaría a ser su esposa.

El rey, que no estaba convencido de que Perseo lo consiguiera, accedió al trato.

Cuando el héroe se acercó a la mujer, el dragón se abalanzó rápidamente sobre él, pero ágilmente sacó de su bolsa la cabeza de la Gorgona, a la cual había vencido con anterioridad, y el dragón quedó petrificado en ese mismo instante.

El cuadro del mito de Andrómeda y Perseo

El cuadro capta el momento en el que Perseo libra de sus cadenas a su futura esposa.

Rubens colocó a la mujer con los brazos en alto, los senos tensos y la cara llorosa, tal como cuenta Ovidio en su obra.

Representando a su vez el ideal estético de las mujeres representadas por Rubens, creando un canon de belleza particular, reconocible en todos sus lienzos.

A su vez Perseo, aparece portando la armadura correspondiente a la vestimenta del siglo XVII, aspecto insólito dentro de su iconografía, pues generalmente se solía ataviar del traje correspondiente a la época de la narración literaria, sin preocuparse el autor por la veracidad histórica.

El escudo que reposa en la parte inferior del cuadro, sobre el suelo, aparece con la representación de la cabeza de medusa, con la que acaba de vencer al dragón.

La escena se rodea de muchos símbolos de la mitología romana.

A lo lejos se puede observar el caballo alado, Pegaso, el cual porta al héroe de una aventura a otra.

caballo alado pegaso

También aparece un cupido, cargando un carcaj lleno de flechas, acompañado de otro ángel que porta una antorcha, símbolo del amor y de la flamante pasión que consigue otorgar a aquellos a los que alcanza con las flechas.

En cuanto al aspecto técnico de la obra, debemos ensalzar el tratamiento pictórico utilizado, pues los contrastes dados por la figura vestida y oscura del hombre, frente a la pureza del cuerpo de la dama, consigue dotar a la obra de una magnifica luminosidad.

Debemos hacer hincapié en el significado total de la obra para comprender como estos temas mitológicos, donde el desnudo y la sensibilidad estaban presentes, eran aceptados por la estricta moral de la época.

La permisividad otorgada a los temas de origen clásico era debido al impreso carácter simbólico que los artistas sabían otorgarles, pues casi siempre, como es el caso, la escena quería ennoblecer al monarca que lo había encargado.

Así a modo de retrato oficial, el espectador podía ver en el personaje de Perseo al gran Rey, héroe de sus súbditos.

A su vez la iglesia, no establecía prohibiciones en estos temas, pues  a veces portaban mensajes a los fieles acorde con las leyes cristianas.

En este caso se podía crear una alegoría en torno a él, representando la lucha del bien contra el mal.

Perseo como prefigura de Cristo salvando al pueblo, el cual estaba inmerso en una continua lucha contra el mal, representado en el pecado, que amenazaba a todos los fieles de la Iglesia.

Esta lucha con el dragón estaba presente en los textos bíblicos, en la figura del Arcángel San Miguel, quién como representante del bien, lucha y vence al mal, siempre representado como un temible dragón.

figura del Arcángel San Miguel

Sin embargo, puede haber una última interpretación, lejana a las leyes morales y sociales que se proclamaban en esos años.

Según la historiadora Rosa López Torrijos en su obra La Mitología en la pintura española del siglo de Oro, la mujer desnuda en primer plano podía estar actuando de reclamo.

El poseedor de esta obra podía observar el lienzo libremente, bajo el pretexto de ver un tema heroico salido del más puro clasicismo, o de admirar un tema moralizante transmitido a través de una fábula pagana.

Pero realmente, lo que el dueño observaba, era un hermoso desnudo femenino de belleza perfecta, cargado de sensualidad y erotismo, convertido en una verdadera obra de arte.

De un modo u otro, solo queda decir que Rubens supo aprovechar estas alegorías morales o interpretaciones, realizando grandes lienzos mitológicos, donde sus ideales estéticos lograron crear modelos iconográficos propios e inconfundibles dentro de su trayectoria.

Y en los cuales se puede observar su calidad técnica y su sensibilidad pictórica, que supo transmitirle perfectamente a su mejor discípulo Jordaens, intimo colaborador de Rubens en los últimos años de su vida, cuando una grave enfermedad le alejó de sus obras, dejándole prácticamente sin fuerzas para finalizar sus lienzos, ya que estos solicitaban un esfuerzo imposible en estos momentos para él.

Añadir Comentario