Arte Minimalista: Menos es más

 

- Arte Minimalista: Menos es más

Para la historia del arte, el minimalismo se relaciona al arte norteamericano posterior a la Segunda Guerra Mundial cuyas obras presentan una reducción formal agresiva.

Hacia mediados de 1960, distintos artistas plásticos pertenecientes a la escena neoyorquina presentan una variedad de objetos artísticos caracterizados por una radical sencillez formal.

Sus propuestas fueron denominadas como “arte ABC”, “arte literalista”, “arte de rechazo”, “arte de reducción” o “arte serial”, hasta que se emplea el término “arte minimalista” para englobarlas.

Originalmente este concepto lo utiliza el teórico del arte Richard Wollheim (“Art Magazine”, 1965) para caracterizar distintos objetos artísticos – desde los ready-made de Marcel Duchamp hasta las pinturas monocromáticas de Ad Reinhardt – cuyo contenido formal se reduce a lo mínimo.

Los artistas minimalistas, principalmente Donald Judd (1928 – 1994), Carl André (1935), Richard Serra (1939), Sol Le Witt (1928 – 2007), Robert Morris (1931) y Dan Flavin (1933 – 1996), no conforman un movimiento homogéneo e inclusive algunos rechazaron la denominación.

Sin embargo, sus propuestas evidencian una reacción común contra el Expresionismo Abstracto, en tanto se alejan del contenido y la expresión.

Además tienden a excluir lo pictórico, ligado a lo ilusionista, para dirigirse a lo escultórico, ligado a lo literal.

Por esta razón la mayoría de las obras minimalistas son tridimensionales, reducidas a las formas geométricas básicas, los colores puros y las superficies neutras, con secciones iguales en secuencia y realizadas con materiales cotidianos de tipo industrial o natural sin ornamentación ni metáforas ni alusiones.

Aparte del objeto en sí, los minimalistas revaloran el espacio circundante como complemento a la obra artística.

Esta innovación conceptual otorga al espectador un rol protagónico, ya que éste se vale del entorno para reflexionar sobre el objeto y a la vez forma parte del todo artístico.

Las influencias del arte minimalista son diversas. Por un lado se vincula a las corrientes plásticas del Suprematismo, Constructivismo y Neoplasticismo debido a la simplificación formal y conceptual.

Por otro lado, la influencia de otras manifestaciones artísticas como las composiciones musicales de John Cage y La Monte Young, la poesía de William Carlos Williams y la arquitectura de Frederick Law Olmsted y Ludwig Mies Van Der Rohe han sido significativas por las analogías formales, conceptuales e ideológicas.

Ejemplo de ello es la frase del último arquitecto: “Menos es más”.

Como antecedentes directos del minimalismo se encuentran las obras de Frank Stella (1936), que realiza hacia finales de 1950 una serie de pinturas de “filo duro” (hard edge) determinada por bandas monocromas y lienzos irregulares donde rechaza la ilusión del espacio o la profundidad para destacar lo plano y la calidad del soporte; Ad Reinhardt (1913 – 1967), que a partir de mediados de 1950 abandona las pinturas de “filo duro” para elaborar cuadros casi monocromos, frecuentemente en color negro.

El minimalismo fue duramente criticado por Michael Fried, quien objeta la teatralidad de los objetos minimalistas al necesitar del espectador para consumarse como obra de arte y la validez de los juicios estéticos sobre dichos objetos al depender de elementos externos (el espectador, el entorno).

Sin embargo, son estos argumentos los que generaron un replanteamiento del arte hacia la experiencia y el relativismo, cuestionando la autonomía de la obra de arte.