Arte predinástico: Los orígenes

Es difícil establecer cuáles son los límites cronológicos en los que se enmarcaría el llamado periodo predinástico.

De la misma manera, es complicado abarcar un tema referente al arte, ya que en periodos tan tempranos en la historia el arte muchas veces se solapa en el objeto funcional y viceversa.

Cronológicamente, las fechas bailan según las propuestas de los diversos investigadores.

En general, se admite como fecha máxima en torno a mediados del IX milenio a.de C.

Esta fecha se sustenta sobre la base de la aparición de determinados objetos aparentemente usados como amuletos, incluso en época dinástica.

Otros autores prefieren remontarse sólo al VI milenio a.de C. , con la aparición de las primeras culturas cerámicas en la zona de El Fayum.

En cuanto a su límite temporal, todos parecen admitir que el periodo se prolongaría hasta la definitiva unión de Egipto a finales del IV milenio a.de C., momento en que se entra de lleno en la historia y, por lo tanto, en el periodo dinástico.

Muestras del periodo predinastico

Las primeras muestras a las que hemos de hacer referencia son una serie de amuletos hechos en piedra.

Su origen es indudablemente prehistórico, aunque su uso se prolongó en el tiempo hasta momentos dinásticos.

Son pequeñas piezas de sílex tallado hasta obtener las siluetas de figuras humanas o animales.

La calidad de su factura puede variar de forma considerable.

Desde las figuras conformadas mediante grandes desconchones, hasta aquellas que presentan finos retoques que otorgan a la pieza una gran delicadeza.

Su uso más probable, según los arqueólogos, era el de servir como amuletos.

En el Bajo Egipto encontramos las primeras evidencias de la presencia de cultura neolítica con cerámica en torno al VI milenio a.de C.

Las principales evidencias de ciertas formas estéticas las encontramos en la propia cerámica, aunque todavía es bastante tosca.

Por lo general es de tonos rojizos, siendo principalmente los ejemplos conservados vasos de bases redondeadas y con los bordes rectos.

En el Alto Egipto, en torno al V milenio a.de C. se localiza la cultura denominada Tasiense o Baderiense Antiguo.

La cerámica, al igual que en el Bajo Egipto, es muy tosca y de tonos rojizos.

Sin embargo, ya presenta unas características más elaboradas, con una decoración mediante incisiones que se rellenan con pasta blanca formando elementos geométricos que ocupan toda la superficie de la pieza.

Avanzando en el tiempo, en el Bajo Egipto, hasta el momento de la unificación, encontramos la sucesión de dos formas culturales.

La primera es conocida como Merindiense, caracterizada por una cerámica de formas y usos variados.

Está muy poco decorada, en pocos casos con simples incisiones, aunque algunos ejemplares muestran un acabado pulido o bruñido, e incluso, con engobe.

La segunda, el Maadiniense, en torno al 3200 a.de C.

presenta una cerámica fina que ya presenta una decoración más compleja.

Mediante fuego oxidante y cocción reductora se producen piezas rojas, negras o mixtas.

En el Alto Egipto, entre el 3700 y el 3400 a.de C. los arqueólogos han identificado una cultura que han dado a conocer como Badariense.

Su cerámica es de formas muy simples, destacando sobre todo los vasos funerarios.

Son de muy buena calidad, con acabados alisados y bruñidos.

Posteriormente, se decoran con engobes o con colores monocromos o bicromos, obtenidos mediante la cocción mixta de la pieza.

Pueden encontrarse ejemplares con incisiones, en ocasiones rellenadas de yeso.

En este momento, también se han inhumado los primeros ejemplos de estatuillas, la mayoría femeninas, a las que haremos referencia con posterioridad.

Otra cultura desarrollada en el Alto Egipto, y casi contemporánea, se conoce como Amratiense (3800  3500 a.de C.).

Las formas cerámicas son extremadamente variadas y, normalmente, suelen estar recubiertas por engobe.

La decoración es pintada, en diferentes tonos (rojos, blancos, negros) con variados motivos ornamentales: plantas, figuras humanas y animales, y elementos geométricos.

También se han encontrado en los yacimientos estatuillas representando a seres humanos, masculinos y femeninas, así como objetos estrictamente utilitarios con interesantes decoraciones.

Uno de los elementos arqueológicos que más ha llamado la atención de esta cultura son los vasos de piedra.

Los materiales empleados para estos recipientes son muy diversos, como el granito rojo, el basalto verde y azul, el pórfido, la diorita… que su pulirían hasta obtener el resultado final.

Por lo tanto, son objetos de gran peso.

Sus formas son muy variadas y su uso, posiblemente, se ponga en relación con rituales funerarios.

En cuanto a las estatuillas a las que hemos venido haciendo referencia, suelen estar realizadas sobre marfiles.

El uso de este tipo de materia prima ha hecho que el artista tenga que adaptarse al soporte, por lo que suelen presentar una forma cónica.

Los personajes representados pueden ser masculinos o femeninos.

En este último caso, la mayoría de piezas recuperadas se presentan desnudas y con el sexo resaltado.

Los ejemplares masculinos también pueden representarse desnudos, con el cráneo y la cara rapados, aunque también se conservan figurillas de hombres barbudos vestidos con ligeras túnicas.

Uno de los ejemplares más impresionantes del arte de los periodos predinásticos se conserva en el museo parisino de El Louvre.

Se trata del famoso cuchillo de Gebel-el-Arak.

Se trata de una hoja de sílex tallada y engastada en un mango de marfil sobre el que se desarrolla el programa iconográfico en ligeros relieves.

Por una de las caras del mango se representa una lucha.

En la otra, un héroe acaricia dos leones que le flanquean.

Toda esta escena se sustenta sobre diversos animales, de menor tamaño.

Este ejemplo, junto con numerosos objetos como paletas de maquillaje o peines de marfil con diferentes tipos de decoración, van apuntando de forma directa al posterior desarrollo de la estética egipcia dinástica que se asentará en época tinita.