Atapuerca: Los impresionantes yacimientos

 

- Atapuerca: Los impresionantes yacimientos

Hoy podemos hacernos una idea de cómo eran y cómo vivían los primeros europeos gracias a los yacimientos de Atapuerca.

La cantidad de huesos y de útiles de piedra encontrados es impresionante: por ejemplo, el 85 % de los huesos postcraneales del
Pleistoceno Medio (entre 500.000 y 150.000 años aproximadamente) encontrados en todo el mundo están en la Sima de los Huesos.

Esta variedad de material permite abordar estudios globales sobre las poblaciones: sobre la estructura de edades, hábitos alimenticios o incidencia de enfermedades, por ejemplo.

Los hallazgos de Atapuerca han deparado muchas sorpresas: han revelado que Europa estaba poblada hace ya al menos 780.000 años por hordas de caníbales y que hace 300.000 años sólo había en Europa una especie muy robusta que estaba evolucionando hacia los
neandertales, que poseía ya la capacidad de articular sonidos y que probablemente desarrolló la primera muestra de comportamiento simbólico de que se tiene noticia.

La sierra de Atapuerca, en Burgos, es un macizo calizo, con numerosas cuevas y simas, muchas de las cuales actuaban como trampas naturales, en las que caían muchos animales, que atraían a carnívoros y carroñeros, como los homínidos primitivos.

Se han localizado varios yacimientos, que aún están en fase de excavación: los más importantes son Gran Dolina y la Sima de los Huesos.

Gran Dolina es un yacimiento que presenta estratos muy antiguos, de entre 780.000 y un millón de años.

Aparecen en ella muchísimos restos de fauna, lo que hace pensar que fue una trampa en la que caían los animales.

También aparecen restos óseos de humanos de hace unos 780.000 años, lo que los convierte en los europeos más antiguos conocidos (antes no se habían encontrado restos anteriores a 500.000 años).

Estos huesos presentan una mezcla de rasgos primitivos y derivados que han movido a los paleontólogos a clasificarlos en una nueva especie,
Homo antecessor.

El cráneo más completo, el de un niño, revela que tenía una cara de aspecto muy moderno, plana y muy grácil, aunque su frente era más parecida a la del Homo ergaster africano (las cejas poseían un reborde óseo muy pronunciado) y los dientes eran también muy primitivos.

Algunos autores no aceptan la creación de la nueva especie, porque el hecho de que sea un niño puede distorsionar la interpretación y están esperando más hallazgos.

También es controvertida la suposición de que Homo antecessor sea un antepasado común del hombre de Neandertal y del hombre moderno (parece que sí lo fue del hombre de Neandertal, pero el hombre moderno podría haber evolucionado en África directamente a partir del antepasado de H.antecessor).

En este yacimiento se han encontrado también abundantes útiles de piedra, de fabricación muy tosca (simples rocas a las que se había golpeado para producir un borde cortante irregular).

Útiles de piedra encontrados en África en épocas incluso anteriores son más elaborados, lo que ha movido a los paleontólogos a postular la hipótesis de que estos homínidos fueron obligados a salir de África por una especie más evolucionada e inteligente que los desplazó de su nicho ecológico.

El hallazgo más impactante de Gran Dolina es desde luego la evidencia de que los humanos se comían a sus semejantes.

Abundan los huesos humanos con marcas de útiles de piedra para descarnarlos; otros huesos están astillados para extraerles el tuétano y muchos presentan las marcas de fractura típicas que se producen al partir un hueso con las manos.

Estas señales descartan que pudiera tratarse de un canibalismo ritual, como el que han realizado algunas tribus modernas, para absorber cualidades de los muertos, por ejemplo.

La gran cantidad de restos y su amplia distribución temporal descartan también una hambruna puntual u otra situación de emergencia.
La hipótesis que queda es la del canibalismo puramente gastronómico.
La Sima de los Huesos es un yacimiento bastante más moderno, de hace unos 300.000 años.

En ella se han encontrado unos 3.000 restos fósiles humanos, pertenecientes al menos a 32 individuos.

Estos homínidos presentan rasgos primitivos, pero también algunos derivados, que indican que estaban evolucionando hacia los neandertales.

Eran más corpulentos y robustos aún que estos, poseían unas pelvis muy anchas, lo que permitiría a las mujeres un parto más fácil que a las actuales, y sus extremidades eran fuertes.

Podrían haber pesado 90 ó 100 kgs. de media y medir sobre 1,75 cm.

Los hombres de esta época fabricaban ya herramientas de cierta complejidad (un poco menos elaboradas que las de los neandertales, pero bastante más que los toscos instrumentos olduvaienses de Gran Dolina y que los instrumentos achelenses del Pleistoceno Inferior, que suelen tener dos caras afiladas).

Estos instrumentos estaban ya fabricados siguiendo un método ordenado y estandarizado y algunos de ellos eran ya bastante especializados.

Los preneandertales de la Sima de los Huesos eran seguramente unos poderosos cazadores, que posiblemente coordinaran sus acciones por medio de un lenguaje primitivo (al menos la base de sus cráneos sugiere que podían articular algunos sonidos, aunque menos variados que los del hombre moderno).

El mayor enigma de la Sima de los Huesos es cómo fueron a parar allí todos esos huesos de humanos.

El lugar y la forma en que aparecen descartan que fueran devorados por carnívoros o que se hubieran congregado todos allí y murieran de golpe.

La opción que queda es que los cadáveres fueron llevados allí por sus congéneres, lo que constituiría el primer caso de enterramiento de los muertos documentado en la historia de la humanidad.

Podría ser el primer indicio de que el ser humano estaba ya albergando sentimientos de desasosiego o de estupor ante la muerte, de que estaba empezando a ver más allá de la experiencia inmediata y a construir un universo mental, con símbolos y fantasmas.

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