Basura espacial: un problema en crecimiento

 

Desde el comienzo de la Era Espacial, el ser humano ha enviado miles de artefactos al espacio, la gran mayoría de los cuales ya no está en funcionamiento.

En la actualidad, sólo alrededor del 5 por ciento de los objetos catalogados en órbita alrededor de nuestro planeta, son dispositivos activos y operativos.

¿Qué es la basura espacial?

Se estima que alrededor de la Tierra orbitan más de 3,500 cohetes inactivos y cargas útiles (lo que incluye los satélites caducados); 5,500 restos en funcionamiento, objetos desechados intencionalmente durante el lanzamiento del satélite o partes del satélite (incluyendo lentes, dispositivos de embalaje, mecanismos, cubiertas de carga útil, tanques de propelente vacíos y unos cuantos objetos descartados o perdidos durante las actividades extravehiculares de los astronautas) y pedazos más pequeños de objetos espaciales rotos, que representan casi la mitad de los objetos hechos por el hombre actualmente en órbita.

Pero eso no es todo. Las explosiones o colisiones entre objetos espaciales también tienen el potencial de producir un gran número de objetos demasiado pequeños para ser detectados y hace que la población total de fragmentos siga inevitablemente aumentado.

A este conjunto de desechos orbitales se le conoce también como basura espacial.

La basura espacial se diferencia de los meteoroides naturales, ya que permanece en la órbita terrestre durante su vida útil y no es un fenómeno transitorio, como las lluvias de meteoritos.

El peso estimado de los desechos espaciales que orbitan la Tierra a una altura de 2,000 kilómetros (1,240 millas) es de unos 3,0000,000 de kilogramos (6,600,000 libras), lo que representa 15,000 veces más peso de lo que se produce en el entorno de los meteoroides naturales.

Los riesgos de la basura espacial

Si se planea colocar un satélite a esta altura de la superficie terrestre, corre mucho más peligro de ser embestido por un desecho espacial, que por un meteoroide.

Los ingenieros aeroespaciales distinguen tres rangos de tamaño de desechos espaciales.

Estos son: 0.01 centímetros (0.004 pulgadas) de diámetro, que tras un largo tiempo de contacto constante con la superficie del satélite producen picaduras y erosión; 0.01 a 1 centímetro (0.004 a 0.4 pulgadas) de diámetro, que producen daños importante, cuyas repercusiones pueden ser muy graves, y mayor de 1 centímetro (0.4 pulgadas) de diámetro, que pueden fácilmente producir daños catastróficos.

Los altos niveles de actividad térmica solar en órbitas superiores a los 2,000 kilómetros (1,240 millas) influyen en gran medida en la descomposición natural de los objetos que orbitan la Tierra, haciendo que se expandan aún más en el espacio y reduciendo su duración.

Sin embargo, alrededor de 600 kilómetros (375 millas) de altura, la densidad atmosférica es relativamente baja y la actividad solar no altera notablemente la vida de la población de escombros.

Por tanto, el proceso de limpieza de desechos espaciales en ésta órbita terrestre es extremadamente lento y por sí solo no puede compensar la tasa actual de producción de desechos espaciales.

Se debe tener en cuenta el problema de los desechos espaciales cada vez que se fabrican nuevos satélites.

Es por eso que actualmente, se diseñan satélites con disposiciones encaminadas a su recuperación o eliminación al final de sus operaciones útiles.

Por otro lado, ingenieros visionarios han llegado a sugerir el uso de un sistema telerobótico de recolección espacial de escombros.

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