Batalla de las Ardenas: La campaña sobre Bulga

 

- Batalla de las Ardenas: La campaña sobre Bulga

Se dice que la última batalla en la que participó Alemania durante la Segunda Guerra Mundial fue la campaña sobre Bulga, más conocida como la batalla de las Ardenas.

Entre la considerable cantidad de posibilidades que se barajan, la principal causa de dicha derrota fue principalmente el pésimo resultado final alemán; además de otros agentes como la meteorología, lo cierto es que este resultado se encargaría de hacer desaparecer definitivamente esta fuerza del mapa europeo.

Es en este año, 1944, cuando la Wehrmach empieza a padecer una serie de altercados contra el régimen que le harían precipitarse en una cadena de campañas cuyo principal objetivo se resumiría en el firme deseo de reafirmar el poderío alemán sobre la zona y ante el resto del mundo.

 

La importancia de la batalla de las Ardenas

La importancia de dichos litigios como el intento de asesinato del canciller alemán Hitler (20 de Junio) o el hecho de que a pesar de la caída de Aquisgrán (21 de octubre) aún existiesen restos de resistencia en Francia y Bélgica no harían otra cosa más que reafirmar la voluntad de Hitler de continuar la guerra hasta el éxtasis.

A pesar de que el mando alemán empezaba a comprender que los ejércitos occidentales alemanes estaban siendo derrotados y que la única forma que parecía ser viable para ganar tiempo era fortalecer la lucha ante el llamado Muro del Oeste, Hitler se empeñaba en poner en marcha un plan muy similar al que cuatro años antes había hecho desparecer cualquier atisbo de resistencia francesa o británica en el continente.

Mientras tanto, el frente aliado se veía inmerso en la forma de salir del estado de parálisis temporal que le producía el gélido invierno, la escasez de abastecimientos y la interminable resistencia de las denominadas fortalezas de Hitler apostadas en toda la costa y que se mantenían haciendo frente a la operación llevada a cabo por los buques en el puerto de Amberes o el libre tránsito en las carreteras, entre otros ejemplos.

El punto principal del ataque fue el mismo bosque de las Ardenas. Esta vez, el bando alemán sufría el mal de unas débiles fuerzas atosigadas por las precariedad de sus efectivos (4 Cuerpos Panzer, 7 divisiones Panzer, una de reserva, 2 brigadas Panzer y 2 divisiones de Granaderos Panzer), el casi inexistente combustible, de munición para una campaña en condiciones, de un destacado numero de los famosos e implacables tanques Panther; y menos, la ventaja con que alardeaba la fuerza aérea en la zona y que se alzaría, si hacemos un rápido análisis de la batalla, en un detalle muy decisivo en los resultados.

El 16 de diciembre de 1944, la 5ª división panzer lanzó todo su ataque sobre las tropas estadounidenses encargadas de custodiar las Ardenas.

El hecho de que no se hubiese predicho una ofensiva alemana hizo que en el bando aliado se convenciese de que Hitler aún seguía siendo capaz de dar muchos reveses al ritmo de la guerra a pesar de creer que Alemania, en el conflicto, estaba en retirada.

Lo que en un principio resultó una aplastante victoria alemana no tardó mucho en cambiar ya que la reacción de los aliados fue casi inmediata pudiendo, finalmente, contener al bando alemán.

Se ha hablado de varias fases que conformaron la batalla, una división que intenta favorecer el estudio del conflicto y aportar una mayor claridad a los hechos y un mejor seguimiento cronológico.

La evolución y fases del conflicto de la batalla de las Ardenas

Siguiendo con las máximas de estos estudiosos hacemos una breve referencia a la evolución del conflicto mediante las citadas fases de forma que podamos facilitar al lector su estudio.

La primera fase parte del estallido de la batalla y del extraordinario derroche de decisión que muestra el frente alemán sobre la zona, logrando sorprender la defensa estadounidense y ampliando, de una forma prudente, la extensión del avance territorial alemán (particularmente hacia la derecha).

La segunda fase engrosa los siguientes días de la operación en los que se hace perceptible la intervención de las reservas aliadas contra el frente alemán.

La tercera fase comienza el día 20 de diciembre de 1944 cuando se produce un considerable deterioro de la situación a lo largo de uno de los flancos sur, daños que muchos estudiosos han destacado por su particular significado a la hora de buscar un factor o fecha culmen en el cambio de rumbo del curso de la operación alemana.

Parece ser que el centro de gravedad se traslada al sector donde se encuentra la 5ª división panzer y en un corto periodo de tiempo empieza a sentirse la presión ejercida por los aliados sobre los distintos frentes.

La escasez de combustible no hizo más que dificultar la defensa de las carreteras de Bastogne u otros focos aún bajo influencia alemana.

Es en la cuarta fase cuando se evidencia un cambio más importante ya que los atacantes se convierten en atacados.

A finales de Diciembre la tensión sobre las fronteras alemanas obligan a los mandos alemanes a dar la orden de llevar a cabo, y a pesar de sus débiles condiciones, una defensiva que alivie la presión en las zonas más afectadas como era el frente sur.

A este movimiento de tropas se el ha denominado la toma de Bastogne.

La quinta fase no es más que la continuación de una desesperante lucha por la supervivencia alemana ya que la presión enemiga es cada vez más estrecha sobre todo en lugares señalados como el noroeste y el sudoeste.

Lo que hace distinta a la sexta fase es que la Batalla de las Ardenas cambió su concepción y su fondo ya que vemos como, amparada en los desastrosos resultados en las filas alemanas, pasa de un concepto ofensivo a uno defensivo.

Las consecuencias son aún más desesperantes ya que las bajas en recursos humanos como materiales han alcanzado cifras alarmantes.

Entre la información más destacada encontrada en los libros de texto que hacen referencia a este conflicto encontramos información tan significativa acerca de las penurias y las mermas que se están deslizando a lo largo de estas fases como es defectuoso sistema de aprovisionamiento germano que dificultaba aún más, por no decir que hacía imposible, recibir combustible para los vehículos.

La supremacía de las fuerzas aéreas aliadas sobre el ejército y la Luftwaffe a principios de Enero parece ser evidente pero si que se puede hablar de cierto respiro, respiro que es aprovechado por algún general alemán para valorar la situación y manifestar su deseo de retirada como medida de salvaguarda.

La séptima fase comprende el inminente peligro alemán de quedar cercados y las progresivas retiradas de los extasiados soldados alemanes al tiempo que se mantiene el fuego vivo contra los frentes aliados.

El 13 de enero de 1945 Hitler se ve obligado a enviar a muchas de estas tropas resistentes hacia un nuevo frente de combate que paree haber despertado con mayor fuerza en la zona oriental.

La gran ofensiva rusa en el Frente del este hace que, finalmente, sea retirado la totalidad del 6º Ejército Panzer-SS de las Ardenas.

Durante la octava fase se desarrolla la operación para intentar cubrir dicha retirada que contempla que el frente sea replegado hasta la línea más corta delante de las posiciones de partida de la operación.

La presa parece estar en la trampa, las fuerzas aliadas sólo tienen que dar el golpe final y todo habrá acabado.

Las fuerzas alemanas saben que está pronto su final ya que en el oeste las líneas están prácticamente deshechas y los efectivos allí destacados son incapaces de hacer frente al imparable avance norteamericano y de aprovechar lo que ellos pensaban que era la última posibilidad de sostener el decisivo frente del Rhin.

Los estadounidenses supieron, desde le inicio de la batalla, explotar al máximo su éxito defensivo en la zona llevando los resultados a su favor.

El hecho de que los alemanes padecieran una irrecuperable debilidad no hizo otra cosa más que favorecer el fortalecimiento lento pero suficiente para reforzar las posiciones y lograr perforar las líneas enemigas ante los esfuerzos en vano de los alemanes.

Con respecto a este último esfuerzo realizado por las tropas panzer y por los más altos mandos del ejército alemán concluimos el relato reafirmando que ni el entusiasmo del mismísimo canciller alemán evitó que la derrota acaecida, tras participar en dicho capítulo histórico al que nos referimos, abriese aún más la brecha mortal y acelerase el final de la guerra en el frente occidental.

Lo cierto es que el eje alemán nunca más volvió a recuperar la iniciativa.

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