Batalla de las Islas Malvinas

 

la batlla de las malvinas

Las Islas Malvinas forman parte de un Archipiélago en el Océano Atlántico Sur. Tienen una superficie de 11.718 km² con una cantidad de habitantes que asciende a aproximadamente a 2.000 personas permanentes.

Esta se encuentra a 550 Km. de la entrada del estrecho de Magallanes y está formado por más de cien islas siendo Soledad y Gran Malvina las mayores.

Se encuentran ubicados entre los paralelos 51 y 53 de latitud sur y entre los meridianos 57 y 62 de longitud oeste de Greenwich.

Así comienza la definición realizada por una famosa enciclopedia online sobre  uno de los enclaves estratégicos por excelencia; y es que en su localización geográfica se disputó una interesante batalla contextualizada en la Primera Guerra Mundial y como protagonistas a las fuerzas alemanas y a la británica.

Los Kelpers, sus habitantes, tienen la ciudadanía británica y la mayoría vive en Puerto Argentino (cuyo nombre inglés es Port Stanley) y el resto en granjas o en los islotes del archipiélago.

Origen de la batalla de las Malvinas

Los británicos no han sido un rival fácil y, en concreto, durante la Primera Guerra Mundial supieron ofrecer una robusta resistencia a uno de las potencias más poderosas de la Historia: Alemania.

En Port Stanley se encontraba destacada una escuadra inglesa dispuesta a hacer frente a cualquier rival que advirtiese lo atractivo que resultaba la situación estratégica de las islas, por entonces bajo mandato inglés, y su funcionalidad dentro de un conflicto.

Más de un almirante de temible fama había puesto los ojos en las Malvinas pero serían los de nacionalidad alemana, el Conde Maximilian von Spee, quienes se acercarían hasta sus aguas para robar la preciada joya inglesa.

El 8 de Diciembre de 1914 es la fecha elegida para este enfrentamiento; la escuadra alemana acababa de salir victorioso de una batalla difícil contra el mismo enemigo, los ingleses; ahora tenía que volver a verse las caras aunque la suerte no sería la misma.

La armada estaba formada por los cruceros  Scharnhorst y Gneisenau y los ligeros Leipzig, Nürnberg y Dresden y su objetivo era destruir Port Stanley, la capital de las Falklands y principal base británica en el Atlántico Sur.

La anterior batalla, la de Coronel (frente a las costas de Chile) había reforzado el ánimo alemán; el más condecorado almirante estaba al mando del que se sabía iba a ser uno de los enfrentamientos más duros de la guerra.

Situación militar y política antes del conflicto bélico

Un mes antes del conflicto, el almirante inglés John Fischer había ordenado a su par Frederick Sturdee reunir los acorazados Invencible, el Inflexible, el Kent, el Bristol, el Carnaval Castle y el Cornwall en Port Stanley con el fin de hacer frente una supuesta fuerza de ataque alemana que se acercaba a las islas cruzando el Atlántico al mando del Almirante Maximiliano von Spee.

Los alemanes, confiados, no eran conscientes de dicha estratagema y lo que parecía ser un objetivo fácil se tornaría en una cruenta batalla cuyo desenlace supondría un inmenso golpe para la Marina alemana, la pérdida de uno de sus mejores almirantes y en último lugar, aunque no menos importante, un giro en la guerra y la preponderancia de los Aliados frente a los alemanes.

Siempre se ha hablado de la maestría y la efectividad de la Marina alemana y de la astucia y exquisitez de sus almirantes y este capítulo no fue una excepción; una vez localizado el objetivo e iniciada la campaña contra los ingleses en su refugio del Atlántico, el almirante alemán  von Spee avanzó confiado hacia las islas con el objetivo de desembarcar una avanzadilla de infantería en la costa y así apoderarse de la estación telegráfica de la isla; por otra parte se iniciaría un bombardeo del puerto con el fin último de acabar con los barcos y navíos allí atracados.

Los primeros movimientos se desarrollaron desde el Nürnberg y el Gneisenau.

En la madrugada del día 8 de diciembre de 1914 los alemanes se acercaron a la entrada del puerto y asombrados observaron la existencia de un número de navíos mayor al que se esperaba.

La acción más inteligente era, entonces, abortar la operación inicial y optar por el ataque  a la embarcación más alejada del puerto.

Mientras tanto, lo británicos, convencidos de que los alemanes estaban aún más lejos de su posición, no tardaron en advertir su presencia y dispusieron el Kent para hacer frente a esta avanzadilla.

Ante la mirada atónita de los marinos alemanes, el almirante  von Spee ordena  declinar el combate por lo que el Gneisenau y el Nürnberg dieron entonces la vuelta y se reunieron con el grueso de la escuadra alemana.

¿Qué es lo que le llevó a tomar esta arriesgada decisión? El Kent era un valioso navío y su destrucción sería una baza importante en el transcurso de la batalla.

La demora de von Spee en atacar Port Stanley dio la oportunidad al almirantazgo británico de poner en marcha su escuadra e iniciar una estrecha persecución tras las embarcaciones alemanas.

El inicio de la batalla

La batalla  se produjo en dos frentes; por un lado, los navíos alemanes Scharnhorst y Gneisenau se enfrentaron al Invincible, Inflexible y al Carnavon Castle, mientras que el resto fueron perseguidos por el Kent y el Glasgow.

El primero en ser alcanzado fue el Leipzig, éste era un navío dotado de menos velocidad y, como es lógico, fue el primero de los objetivos ingleses. Mientras que se producía la persecución sobre éste otras embarcaciones de muy parecidas características estaban a salvo.

El buque alemán Dresden gracias a este hecho, pudo huir y Von Spee decide actuar ordenando a los cruceros ligeros destacarse y huir.

Al mismo tiempo, lo cruceros más rápidos y de mayor envergadura tomaron rumbo sur con el fin de tomar un poco de distancia y reorganizar sus fuerzas para un posterior ataque.

Los almirantes ingleses no dudaron en continuar con la persecución.

Muchas horas más tarde la persecución continuaba y los daños eran evidentes, mientras los navíos ingleses recortaban distancia sus cañones hacían estragos en la coraza de los buques alemanes; sobre el Scharnhorst cayeron una andanada sobre la cubierta creando vías de agua que le hundirían finalmente.

A bordo, la tripulación luchaba por acercar el barco a los navíos ingleses con el fin de hacer un último despliegue de su armamento pero la proa ya estaba bajo el agua, las hélices giraban sobre el aire y su tripulación moría ahogada junto a su almirante.

Ante tal situación, las embarcaciones alemanas más poderosas supervivientes decidieron seguir el ejemplo de su buque insignia y de su más alto mando virando el rumbo y lanzándose sobre unos fortalecidos ingleses.

Es realmente increíble saber, a través de los textos encontrados sobre el conflicto, como algunos navíos, a pesar de estar gravemente tocados o casi hundidos, continuaban con su ataque disparando hasta que se le acababan las municiones, mientras su casco era perforado por los proyectiles y la tripulación sufría múltiples bajas.

En el caso concreto del Leipzig, su comandante  ordenó el abandono del buque y la apertura de las válvulas, los marinos supervivientes (150 de los 380 hombres) se alinearon entonces en la destrozada cubierta continuando con el fuego.

Los ingleses tampoco cesaron su ataque provocando una gran masacre entre los marinos mientras que le barco no paraba de hundirse. Tan sólo 18 tripulantes sobrevivieron al ataque y fueron recogidos por los propios ingleses con botes en el agua.

Por su parte, el Kent persiguió al pequeño Nürnberg el cual, exhausto, veía como cada vez la distancia entre los navíos era menor y como sus calderas no daban más de sí y estaban a punto de explotar por lo que lo único que quedaba por hacer era virar y lanzarse sobre el enemigo estilo Kamikaze.

Mientras tanto, las embarcaciones más ligeras continuarían con su huída hasta ponerse a salvo; el crucero Dresden, testigo de la  agonía de los últimos buques alemanes, fue uno de estos supuestos afortunados pero en el camino hacia el sur de Chile  también sucumbiría a la marina inglesa.

El hecho de no ordenar el ataque el almirante alemán von Spee de atacar en el momento idóneo el puerto de  Port Stanley en un momento en que se encontraba más indefensa y el tiempo que le proporcionó a la marina inglesa de reorganizar y desarrollar un ataque efectivo fueron factores vitales a la hora de intentar encontrar l causa de dicha derrota alemana.

La discusión ha alcanzado muchos foros y se habla sobre la decisión alemana de huir en lugar de atacar ya que la escuadra inglesa estuvo más cerca de la destrucción total que la que comandaba Sturdee y estaba ese día en indefensa, sin posibilidad de moverse, ya que tardaron más de dos horas en conseguir presión y salir a alta mar.

Sí que es cierto que si la escuadra de von Spee hubiese cañoneado  Port Stanley los alemanes habrían aplastado humillado a los ingleses pero la decisión tomada por el almirante le costó su escuadra completa, la vida propia, e incluso, la de sus hijos ya que uno de ellos comandaba uno de los navíos.

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