Camille Pissarro: BiografĂ­a y obras

 

Yo estoy en el Paraíso cuando pinto y también en el infierno al mismo tiempo, porque no mejoro”.Camille Pissarro

Nació en el año 1830, en la isla de Santo Tomás, en las Pequeñas Antillas, en el seno de una familia judía practicante. Después de un periodo de formación en Francia hasta 1847, regresó a su ciudad natal, para trabajar como comerciante junto a su padre.

La incomprensión que suscitaría años más tarde en su esposa, provenía en estos momentos de su madre, que anhelaba ver a su hijo convertido en comerciante, ante las pétreas convicciones del joven Camille de haber nacido para dedicarse a la pintura.

De modo que en 1852 emprende un nuevo viaje rumbo a Caracas para dedicarse a pintar.

A su regreso después de dos años, su padre le envía a París, donde se instala en 1855 para estudiar pintura paisajística con Corot, su primer maestro inspirador, acudiendo a las clases de la Escuela de Bellas Artes y a la Academia de Jules Suisse (Académie Suisse).

En 1863 expuso en el Salón de los Rechazados (Salon des Refusés) junto a Manet, convirtiéndose en uno de los fundadores de un grupo de artistas, que se alejaba de las tradiciones académicas, y que solía organizar sus reuniones en torno a alguna mesa del Café Guerbois; será el grupo posteriormente denominado de los impresionistas.

En 1870 con el desastre de la guerra franco-prusiana, se refugia en Londres, donde conoce a Monet y se dedica a estudiar la obra de Constable y de Turner. Cuando regresa a Francia, instala su residencia en Pontoise y comienza una intensa relación de profunda influencia recíproca con Cézanne.

Camille Pissarro fue el pintor del grupo impresionista más inquieto e interesado por el movimiento y pronto se consagró como uno de sus maestros. Debido a su mayor edad con respecto al resto de los integrantes del grupo impresionista, siempre luchó por mantener la estructura unitaria, otorgarle respetabilidad y conducirlo hacía la prosperidad y la aceptación, dentro del gran movimiento artístico moderno.

El pintor se sentía orgulloso del apelativo de impresionistas que les habían otorgado, defendiendo que realmente se dedicaban a plasmar y pintar sus impresiones.

Sus paisajes rústicos desde 1800 se poblaron de figuras, hasta acabar pintando durante varios años escenas de campesinos, pero con una visión totalmente distinta a la del realismo.

En estas obras emplea la técnica del puntillismo, utilizando pinceladas vermiformes y orientadas diagonalmente, con el propósito de enfatizar los efectos luminosos y el colorido.

En 1890 abandonó el puntillismo para dedicarse a la pintura impresionista. Dos años después se celebró una exposición de sus obras, en la Galería Durand-Ruel, que se convirtió en el hada madrina de su éxito definitivo.

En 1893 comenzó a pintar las series de vistas cívicas de París, colocando su caballete en algún piso alto para conseguir evocar en sus lienzos la atmósfera callejera, y las perspectivas de calles y avenidas recorridas por los ómnibus y la muchedumbre o los puentes del Sena.

Estas pinturas de temas urbanos se prolongaron hasta su muerte junto con los lienzos de aspectos rústicos y los paisajes frutales.

La figura de Pissarro fue primordial para la organización de las exposiciones realizadas por el grupo impresionista entre los años 1874 y 1886, y pasó a la historia como el único artista que consiguió exponer sus obras en las ocho exhibiciones.

El pintor se interesó mucho por la composición de la obra de arte y tenderá a relacionarse con los jóvenes artistas que van surgiendo, como Gauguin o Signac.

Obras de Camille Pissarro

El tema principal que inspiraba su obra eran los paisajes, en ocasiones de figuras campesinas, que reflejaban su identidad anarquista, y su firme convicción de que el progreso de la sociedad se alzaba en la descentralización y el regreso a la tierra, siendo también muy destacados una secuencia de paisajes urbanos de Rouen y París iniciados en 1896.

El reconocimiento de Pissarro se plasmó también en los medios escritos del momento, según un artículo que se publicó en la “Chronique des Arts”, en París, donde se afirma que el pintor permanecerá como el promotor del estilo impresionista, de indudable efectividad en gran parte de la producción artística francesa.

Él mismo era la única persona que aceptaba como crítico en la valoración de sus obras.

Durante mucho tiempo su relación con los críticos era bastante mala, no escuchaba las opiniones de los demás, en el pleno convencimiento de que no necesitaba ni las detracciones ni las alabanzas.

Durante toda su vida fue en contra de lo que tanto sus padres, como su hermano y su mujer esperaban de él, pero seguía pintando convencido de que era la forma de sembrar el futuro, luchando contra las adversidades que le pusieron como pruebas el hambre, la enfermedad y la muerte de hijos.

Camille es un hombre de gran cultura humanista que indagaba profundamente en la filosofía, haciéndose continuas preguntas especialmente sobre la perdurabilidad del arte.

El 13 de noviembre de 1903 muere en el boulevard Morland de París uno de los más grandes pintores del movimiento impresionista, dejando como legado una de las colecciones artísticas más noble y meritoria de la historia del arte.

La obra de Camille Pissarro, reconocido hoy en todo el mundo, ha conseguido “conservar el color, el carácter, la vitalidad de un momento, un lugar, una persona…”.

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