Apuntes sobre la desalinización del agua

La escasez de agua dulce se ha erigido ya como un problema importante para más de mil millones de personas en todo el mundo, la mayoría de países áridos.

La Organización Mundial de la Salud predice que para mediados de
siglo, cuatro mil millones de personas, casi dos tercios de la
población mundial actual, se enfrentarán a una grave escasez de
agua.

Con una población humana que probablemente se disparará hasta el 50 por ciento más para 2050, los administradores de recursos están cada vez más pendientes de los escenarios alternativos que puedan evitar la creciente sed del mundo.

Proceso de la desalinización

La desalinización, un proceso mediante el cual el agua del
océano es empujada a través de unos filtros y destilada en agua
potable, ha sido considerada por algunos como una de las soluciones
más prometedoras al problema.

Sin embargo, las criticas señalan a sus costes económicos y medioambientales como los principales impedimentos para su viabilidad.

La viabilidad del agua desalinizada

De acuerdo con algunas organizaciones sin fines de lucro, como por ejemplo la Food & Water Watch, el agua del mar desalinizada es la forma más cara de obtener agua dulce que existe teniendo en cuenta los costes de la infraestructura de recolección, destilación y distribución.

Según los informes de estos grupos, en su mayoría de los Estados Unidos,
los costes del agua desalinizada son, por lo menos, cinco veces
superiores a los de las fuentes tradicionales.

Esta característica la hace prácticamente inaccesible a países que cuentan con fondos limitados que, casualmente, suelen ser los que mayor necesidad de agua tienen.

Por lo que respecta al medio ambiente, la desalinización generalizada podría tener consecuencias sobre la biodiversidad del océano.

“El agua de los mares está llena de seres vivos, la mayoría de ellos se pierden en el proceso de desalinización” advierte Sylvia Earle, una de las biólogas marinas más importantes del mundo que explora para
National Geographic.

Las tuberías de entrada también arrastran una sección de la vida acuática, en su mayoría microorganismos, esenciales en una primera fase de alimentación, pero también pueden capturar a otros organismos como peces pequeños, o larvas.

“Es el coste oculto de este negocio”, añade la bióloga.

Earle también afirma que el residuo sobrante de la desalinización debe ser desechado adecuadamente, y nunca arrojado de nuevo al mar.

Por su parte, Food & Water Watch coincide en que las zonas costeras, ya maltrechas por el exceso de urbanización, no pueden permitirse el lujo de absorber tantas toneladas de agua salada concentrada.

¿Es la desalinización la mejor opción?

Para Food & Water Watch, la desalinización esconde el creciente problema del suministro de agua en lugar de centrarse en su gestión y en la reducción de su consumo, y aseguran que es una opción de suministro demasiado cara, especulativa, que se aleja de soluciones y recursos más prácticos.

A pesar de estos argumentos, la práctica es cada vez más común.

Aproximadamente 12.000 plantas de desalinización ya suministran agua dulce en 120 países, sobre todo en Oriente Medio y el Caribe, y los analistas
esperan que el mercado mundial de agua desalinizada crezca
significativamente durante las próximas décadas.

Así que los defensores del medio ambiente tendrán que buscar la manera de hacer más “verde” esta práctica.