Descubre a Benito Mussolini

Benito Mussolini

El que llegaría a ser jefe de gobierno y dictador de Italia, Benito Mussolini, nació el día 29 de julio de 1883 en Dovia di Predappio (Italia).

En realidad, el nombre completo del susodicho era el inacabable: Benito Amilcare Andrea Mussolini. Su entorno era el típico de una familia de clase media.

Biografía de Benito Mussolini

Su progenitor era el herrero anarquista y revolucionario: Alessandro Mussolini, mientras que su madre Rosa Maltoni, se dedicaba a la enseñanza en un colegio.

De niño, le faltaba una de las principales cualidades que le harían brillar de mayor: el arte de la oratoria.

Y es que el pequeño Mussolini tardó lo suyo en poder hablar.

Por ello, sus padres creyeron, en un principio, que era completamente mudo.

Infancia de Mussolini

La infancia de Benito Mussolini no fue precisamente ejemplar.

Su conducta era lo más llamativo de su carácter, puesto que en el colegio se hallaba en permanente disputa con sus compañeros.

Era un niño difícil, que siempre se metía en líos. De este modo, no tardaron en llegar las represalias.

Cuando tiene once años es expulsado del internado en el que estaba estudiando, ya que había cortado con una navaja a un compañero de clase.

Juventud de Benito

De joven, se dedicó a la enseñanza en los colegios de Gaultieri pero tampoco por mucho tiempo, ya que huye a Suiza para escaparse del servicio militar, que no le hace ninguna gracia.

En esta tierra se convertirá en un obrero que aprende idiomas como: inglés y alemán.

Además accedió a un sindicato socialista pero tampoco estuvo mucho tiempo por la labor, porque acabó siendo arrestado y expulsado de la nación.

De vuelta a Italia, vio como se había resuelto una amnistía contra los desertores y ello le salvó de una condena.

Sin embargo, esta vez sí, se vio obligado a realizar el servicio militar en Verona.

En 1910 se convirtió en el secretario de la federación provincial de Forli. En el mismo año, Benito Mussolini contrae matrimonio con Rachele Guido.

El matrimonio tendrá nada más y nada menos que cinco hijos. Pero al cabo de un año de casarse, Mussolini fue a la prisión debido a su oposición a la guerra entre Italia y Libia.

Al cabo de un tiempo, se convirtió en el director del periódico oficial del partido socialista.

Pero pronto, en 1914, empieza la I Guerra Mundial. Primero, Mussolini critica la naturaleza imperialista del enfrentamiento, sin dejar de ser un tanto neutral.

No obstante, al poco tiempo cambia de mentalidad y exige la mediación de Italia en apoyo a los aliados.

Como ya le había ocurrido en otras ocasiones, a lo largo de su vida, fue expulsado, y esta vez del Partido Socialista.

Y es que en octubre de 1914 había fundado su propio periódico en Milán: “Il Popolo d’Italia”, que se caracterizaba por ser ultranacionalista. Después de esto, quiso aprovechar el sentimiento italiano predominante de insatisfacción.

Éste se apoderó de la gente, después del final de la contienda. Así, hacía un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que tachó de culpables de todo.

En marzo de 1919 fundó en Milán los Fascios Italianos de Combate. Se trata de un movimiento de índole nacionalista, antisocialista y antiliberal.

El nombre proviene de las fasces que era un antiguo símbolo romano. Accedió a todas las áreas rurales, donde sus militares de Camisas Negras se ganaban fácilmente la confianza de los terratenientes.

Al mismo tiempo acometían contra los campesinos y los socialistas. Pronto, el fascismo abandonó su carácter republicano para ganarse la simpatía del ejército y la Corona.

Benito Mussolini solía decir: “Libro y fusil ligero, ¡Fascista perfecto!”.

En aquella época el gobierno no se sentía capaz de encararse a la situación en la que estaba.

Marcha sobre Roma

Además de ello, la disolución del parlamento facilitó también el éxito de la famosa “Marcha sobre Roma”, la cual se llevó a acabo el día 28 de octubre de 1922.

En esta marcha Mussolini lanzó el siguiente mensaje: “Roma, antigua señora del mundo, en nombre de nuestros muertos gloriosos que dieron su vida para hacer posible este día maravilloso, te saludamos”.

Fue, sin duda, una entrada triunfal en la que no hubo ninguna resistencia u oposición.

Contó con el visto bueno del gobierno y del ejército.

Todo ello suscitó su nombramiento de primer ministro por parte del rey Víctor Manuel III, el 30 de octubre de 1922.

Poco a poco, pero sobretodo a partir del asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924 se convirtió en el poder único, llevando a cabo un régimen dictatorial.

El pueblo, de forma mayoritaria, estaba con él. Contando además con una importante y persuasiva propaganda, efectuó grandes inversiones en infraestructuras y retomó antiguos proyectos expansionistas.

Ejemplo de ello es la conquista de Etiopía (1935/1936) y la anexión de Albania (1939). Además, apoyó a Franco durante la Guerra Civil Española.

Luego, cuando Adolf Hitler se hace con el poder, en Alemania, se va aproximando al nazismo.

Después de las primeras victorias alemanas en la Segunda Guerra Mundial, declaró la guerra a los aliados.

No obstante, la derrota del ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, además del avance de los soldados aliados, suscitaron su encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, el cual promovió un golpe de estado y finalmente resolvió el golpe de estado, decidiendo el fin del fascismo, en julio de 1943.

Unos paracaidistas de la SS de Alemania lo liberaron el día 12 de septiembre de 1943. Luego, formó una república fascista en el norte de Italia, cuyo nombre fue el siguiente: Repubblica Sociale Italiana.

Sin embargo, debido al avance aliado comenzó una huida hacia tierras suizas.

Quiso atravesar la frontera con un disfraz de oficial alemán.

Sin embargo, fue descubierto en Dongo por unos miembros de la Resistencia partisana.

Ello sucedió el 27 de abril de 1945. Un día después, fue fusilado con su novia, Clara Petacci. A Mussolini finalmente lo cazaron.

Sin embargo, sus enemigos no lo tuvieron fácil y hasta en el último momento no se vio por dónde se decantaba la balanza. Finalmente, perdió la batalla pero él siempre luchó por vivir.

Ya cuando había sufrido tres atentados emitió estas palabras: “Me propongo detener del todo los atentados periódicos contra mi vida.

No digo esto por mí, porque verdaderamente me gusta vivir en peligro, sino por el pueblo italiano”… Sus propósitos, al fin, no fueron suficientes.