Dinosaurios: El origen de una dinastía

Hace 250 millones de años, el medio terrestre estaba dominado por nuestros antepasados, los reptiles que dieron origen a los mamíferos.

Grandes manadas de herbívoros con enormes dientes excavadores pastaban por todo el planeta y algunos carnívoros mamiferoides eran terribles depredadores con colmillos de sable.

¿Por qué esa dinastía de organismos perdió su hegemonía y tuvo que permanecer acobardada y oculta durante ciento cincuenta millones de años, bajo el poder tiránico de los dinosaurios, hasta que estos desaparecieron hace 65 millones de años?

Las historias se repiten

Al final del Pérmico, hace 249 millones de años, ocurrió la mayor extinción de la historia de la vida, de un alcance mucho mayor que la que acabó con los dinosaurios (aunque la actual provocada por el hombre puede superarla).

Grandes erupciones,volcánicas, un descenso del mar y más calor y sequedad, acabaron con el 95% de las especies.

Los más afectados, como casi siempre, fueron los organismos grandes, especializados y de reproducción lenta.

Supervivientes de los Dinosaurios

Sobrevivieron varios linajes de reptiles: los más pequeños y adaptables de los reptiles mamiferoides, que probablemente vivían ya en madrigueras, los antepasados de las tortugas, los de lagartos y serpientes, y otros grupos.

También sobrevivió Euparkeria, un reptil pequeño y oportunista, que a veces corría ridículamente a dos patas, manoteando torpemente, pero que era también extremadamente ágil y escurridizo.

Era un depredador menor, experto en la rapiña y las breves escaramuzas.

¿Quién iba a decir que de él iban a surgir los descomunales Diplodocus y el terrible tiranosaurio?

Durante el Triásico, hasta hace unos 208 millones de años, surgieron muchos grupos de este linaje.

Entre ellos, los que dieron lugar a los cocodrilos, los fitosaurios (otros reptiles acuáticos), los aetosaurios (herbívoros acorazados), los pterosaurios…

El Triásico fue una época de oportunidades, con muchos nichos ecológicos vacíos y ningún grupo dominante.

Incontables criaturas pugnaban por la hegemonía.

¿Cuál sería la característica que otorgaría el poder: la mera fuerza bruta, la inteligencia, unas mandíbulas demoledoras, unos órganos de los sentidos más refinados…?

La parte del cuerpo que inició la revolución fue, al parecer, la misma que, muchos millones de años después, impulsó la evolución de los
homínidos a partir del grupo de los simios superiores: la cadera.

De su forma depende en gran medida cómo puede moverse un animal, y desde luego, el movimiento es vital.

En el caso de los homínidos, las modificaciones condujeron a la locomoción bípeda.

Hubo dinosaurios bípedos, pero también cuadrúpedos.

Lo verdaderamente importante en las modificaciones de la cadera de los primeros dinosaurios fue que permitieron que el animal se irguiera sobre sus patas.

Los lagartos andan con las patas desparramadas a los lados del cuerpo, y esta locomoción es muy ineficiente desde el punto de vista energético.

Al colocarse en los dinosaurios las patas debajo del cuerpo, éstas podían sostener mejor su peso y generar más impulso para el movimiento.

Los cocodrilos ya habían iniciado este proceso: sus patas sobresalen del cuerpo menos que en los lagartos y tienen una locomoción en tierra más eficaz.

Los reptiles mamiferoides también desarrollaron una postura casi erguida, aunque sus andares eran aún un poco torpes y serpenteantes (los
mamíferos, que surgieron al fin del Triásico, probablemente ya estaban completamente erguidos).

Los dinosaurios parece que fueron los primeros organismos terrestres que desarrollaron plenamente la postura erguida, lo que les permitió una locomoción rápida, mayor resistencia y, lo que quizá fuera más importante aún, mayor agilidad.

Gran parte de los primeros dinosaurios eran seres esbeltos, pequeños o medianos, con largas patas, muy parecidos en aspecto a las aves corredoras.

Se supone que fueron estas adaptaciones las que les otorgaron la ventaja definitiva sobre el resto de animales.

Aunque según algunos autores, también la suerte influyó en la adquisición de su supremacía.

Los dinosaurios sólo empezaron a ser verdaderamente dominantes al final del Triásico, después de otra etapa de extinción masiva, aunque mucho menos grave que la del final del Pérmico.

Varios de sus grupos rivales se extinguieron y ellos sobrevivieron, aunque no se sabe si fue por esta mejor capacidad de locomoción o por otras características suyas.

Los dinosaurios se dividen en dos grandes grupos

Los ornistiquios

Con cadera similar a la de las aves, que dieron lugar a dinosaurios fundamentalmente herbívoros, entre ellos los de pico de pato;

Los saurisquios

Con cadera diferente a la de las aves (paradójicamente, ellos darían lugar a las aves), que incluyeron a los enormes saurópodos herbívoros y a los terópodos, a los que pertenecieron muchos feroces depredadores, como el velociraptor o el tiranosaurio y también Archaeopteryx, el antecesor de las aves.

Algunos autores sospechaban que ornistiquios y saurisquios, que surgieron casi al mismo tiempo, tuvieron orígenes distintos, con lo que el concepto de “dinosaurio” sería más bien artificial, pero recientes pruebas demuestran que tuvieron un origen común.

La familia de los dinosaurios sigue por tanto unida.

Los dinosaurios más antiguos

Los dinosaurios más antiguos encontrados hasta la fecha en un yacimiento que se haya podido datar de forma absoluta, son los de Ischigualasto, al oeste de
Argentina: tienen una antigüedad de unos 228 millones de años.

Pero eran ya dinosaurios relativamente evolucionados, pertenecientes al grupo de los terópodos carnívoros.

Recientemente se han encontrado en
Madagascar restos de prosaurópodos, herbívoros, los precursores de los grandes saurópodos, en rocas que se suponen algo más antiguas.

Estos dinosaurios ya eran también avanzados.

Hoy se supone que el antepasado común de todos los dinosaurios vivió hace entre 240 y 230 millones de años.

La lástima es que los yacimientos de esta época son tremendamente escasos.

Hay quien piensa que Lagosuchus, un esbelto reptil con cola y patas posteriores largas y brazos cortos, que vivió hace 235 millones de años, puede ser un buen candidato, aunque otros creen que sólo es un pariente cercano del verdadero antecesor de los dinosaurios.

Lo que parece cierto es que los dinosaurios se originaron en lo que hoy son los continentes del sur.

Claro que en aquella época apenas estaba empezando a fragmentarse el supercontinente único, Pangea.

Los dinosaurios se dispersaron pronto por toda Pangea y ello explica que sus fósiles aparezcan por todos los continentes.

Nada (ni el frío, el calor, la sequedad o sus competidores) pudo impedir su desbordante expansión.