Edvard Munch: Precursor Expresionismo alemán

 

En un pueblecito noruego situado en las cercanías de Oslo, Löten, nació Edvard Munch un 12 de diciembre de 1863.

Al pintor se le ha considerado el precursor del expresionismo, por la fuerte expresividad que reflejan los rostros y actitudes de sus figuras en sus obras pictóricas y además fue considerado el mejor artista noruego de todas las épocas.

Munch gozó de una personalidad conflictiva y un tanto desequilibrada, el dolor que sufría era terrible pero supo utilizarlo, reflejarlo y plasmarlo en sus diversos trabajos artísticos.

Su vida y obra son paralelas ya que ambas reflejan una gran angustia interior, es pintor del drama humano marcado por sus propias vivencias trágicas.

Biografía de Munch

Edvard Munch pintor y grabador noruego tuvo una infancia muy difícil.

Su padre, Christian Munch era un doctor del ejército que aportaba ingresos muy modestos a la familia y fue un hombre dominado por obsesiones de tipo religioso.

Su madre, 20 años más joven que su padre, murió de tuberculosis cuando Edvard tan sólo contaba con cinco añitos y la hermana mayor Sophie también fue víctima de esta grave enfermedad.

De los cinco hermanos que tenía Munch el único que se casó fue Andreas, el cual se murió unos meses después de su boda.

Pesimismo en sus obras

Toda esta cadena de infortunios es lo que probablemente explica la intemperie y el pesimismo que se manifiesta en sus pinturas tales como, “La madre muerta” (1893) en la que el artista noruego no puede apartar de su mente la muerte de su madre, “Pubertad” (1894-95) refleja a una muchacha desnuda, sentada en su cama que se da cuenta de su acercamiento a la feminidad, hacia la madurez como mujer, “El baile de la vida” (1899-1900), “Vampiro” (1893-94) o “Cenizas” (1894).

Añadir que la pérdida de la madre de Munch dejó una cicatriz imborrable para toda su vida incluso puede haber contribuido al odio que tuvo hacia las mujeres, a pesar de sentirse atraído hacia ellas y de elegirlas como tema principal en muchos de sus trabajos.

Edvard Munch comenzó a pintar a la temprana edad de diecisiete años y en 1885 siguió sus estudios durante una corta estancia en París.

En ese mismo empezó el trabajo que fuera su descubrimiento como pintor, “La niña enferma” (1885-86) expuesto en el Museo Nacional de Oslo, cuadro influenciado por el sentimiento y la visión que tenía su hermana fallecida Sophie.

Se esforzó con el motivo durante un tiempo muy largo, mientras buscaba la primera impresión y una expresión de la obra válida para esa experiencia dolorosa y personal.

Tras una primera influencia impresionista y postimpresionista al final Edvard Munch se decantó por una temática que se acerca al drama humano con sus temores, obsesiones… mostrando en sus cuadros imágenes relacionadas con la enfermedad y la amenazadora muerte, es decir, eligió el expresionismo como su estilo vital.

Por lo tanto, ha sido conocido como el expresionista dionisiaco ya que en él la expresión surge con espontaneidad y como resultado de su propia vida atormentada.

Berlín fue el punto de partida que inclinó a Munch hacia el expresionismo alemán.

Referente en el expresionismo alemán

De 1892 a 1908 vivió en Alemania, concretamente en Berlín, aunque hizo numerosos viajes a su tierra natal y a París.

En Berlín presentó en 1892 una exposición que tuvo que ser retirada por el escándalo que suscitó en la sociedad de aquella época y a consecuencia de este controvertido hecho se produjo lo que se conoció como una Secesión Berlinesa.

A pesar de todo, el artista noruego y sus seguidores trabajaron durante toda la década de 1890 en pro del desarrollo del arte expresionista alemán.

Ya en el año 1902 se trasladó definitivamente a Noruega donde pasó sus últimos años de existencia en la más absoluta soledad y los temas más frecuentes en sus obras fueron las tragedias humanas, la soledad, la angustia existencial, el erotismo o la muerte.

Tal es el estado de ansiedad que sufre Edvard Munch que hubo que hospitalizarlo a causa de una fuerte crisis nerviosa pero siguió pintando y desconectado de corrientes renovadoras.

El grito de Munch, su obra más reconocida

Comprender el por qué de ese drama humano que sufrió este gran artista noruego es importante para saber interpretar sus trágicas obras pictóricas. De entre todo su trabajo artístico, el más importante y conocido es “El grito” (1893).

Esencialmente este cuadro tan famoso es autobiográfico y expresionista. Su construcción está basada en una experiencia real, es un fuerte grito que le agujerea mientras da un paseo después de que sus dos amigos (aparecen pintados al fondo del cuadro) lo abandonaran.

La criatura que se aprecia en primer plano ha sido totalmente despersonalizada y el cuerpo no tiene forma, es ondulante y su rostro es verdaderamente una calavera.

Las manos se funden en la cabeza, adoptan la ondulación pero son demasiado grandes, de este modo, el maestro consigue aumentar ese grado de desesperación.

Para apreciar mejor todos estos detalles y muchos más que se pueden percibir en esta obra maestra, los interesados pueden viajar al Museo Nacional de Oslo donde está expuesto y así vivir en directo ese grito visceral del propio autor.

Edvard Munch fallece el 23 de enero, un mes y poco después de su ochenta cumpleaños, en Ekely. Donó unas 1.008 pinturas, 15.391 grabados, 4.443 dibujos y acuarelas y seis esculturas.

Para despedir a éste gran pintor expresionista he rescatado estas palabras que anotó en su diario cuando tenía veintiséis años: “… No pintaré ya interiores, ni gente leyendo ni mujeres haciendo punto.

Pintaré gente viva que respira y siente y sufre y ama.

Pintaré muchos cuadros de ese tipo. La gente entenderá el carácter sagrado de esa pintura y se quitará el sombrero como si estuviera en la iglesia…”. La manera que tenía de expresar sus sentimientos a través de su obra es lo que le dio, seguramente, la calidad como artista.

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