Los enemigos de las plantas. Una clasificación fácil.

A muchos aficionados que se inician en el huerto se les hace difícil encuadrar los problemas que surgen en sus cultivos para conseguir encontrar la solución adecuada.

Para solucionarlo vamos a intentar establecer una clasificación que resulte fácil.

De forma general, podemos establecer dos grandes grupos de enemigos de las plantas, las enfermedades y las plagas, pero también podremos encontrar otros.

Las enfermedades de las plantas

Una planta está afectada por una enfermedad cuando se ve condicionada negativamente por agentes patógenos (hongos, bacterias, nematodos, virus y similares).

Diversos tipos de hongos pueden atacar a nuestros cultivos

Los hongos son de suelo y basculares cuando atacan a las plantas desde el suelo.

Las partes afectadas de las plantas son las raíces y la parte del tallo más inmediatamente cercana al suelo.

Atacan a todos los tipos de plantas y suelen tener consecuencias fatales para ellas produciendo un colapso total.

Los hongos aéreos producen enfermedades diversas en hojas, tallos y frutos y atacan a un número considerable de plantas.

Entre las más conocidas caben destacar: Mildiu, Oídio, Roya, Moteado, Cribado, Botrytis o Podredumbre gris, Antracnosis, etc

Por último, bacterias y virus producen una diversidad de enfermedades que se caracterizan por deformaciones de hojas y tallos y coloraciones y manchas en hojas y frutos.

Son de difícil control y en muchas ocasiones específicas de cada cultivo.

Los fitosanitarios asociados a la prevención y curación de enfermedades causadas por hongos son conocidos como fungicidas.

Las plagas que afectan a las plantas

Una planta está afectada por una plaga cuando presenta ataques causados por parásitos animales.

Normalmente los ataques son producidos por insectos (por ejemplo pulgones) y ácaros (araña roja), pero también se presentan problemas causados por nematodos (especie de gusanos casi microscópicos del suelo que atacan a las raíces); caracoles y babosas; y en ocasiones también por conejos, ratones, topos y pájaros.

Los insectos pueden ser de suelo y atacar raíces y tubérculos; devoradores de hojas y frutos; chupadores de sabia como los pulgones o la mosca blanca; o insectos minadores de hojas.

Los ácaros son chupadores de sabia y en ocasiones son difíciles de ver debido su reducido tamaño, producen cambios de color en las plantas por lo que, a veces, es fácil confundirlos con una enfermedad o fisiopatía.

Los fitosanitarios asociados a la prevención y control de plagas causadas por insectos son los insecticidas, los de los ácaros son acaricidas, los nematodos con nematicidas y los caracoles y babosas con helicidas.

Problemas asociados a accidentes y fisiopatías

En ocasiones, los problemas en las plantas no están asociados a una enfermedad o a una plaga, sino que son causados por un accidente meteorológico (temperaturas extremas, golpes de sol, polución, una helada, una granizada, etc.), un error humano (una fitotoxicidad causada por un exceso de fitosanitario o la aplicación de restos de herbicida sobre los cultivos) o a una carencia o exceso de nutrientes.

Estas causas deberán valorarse a la hora de decidir que tipo de problema tiene nuestro cultivo, ya que además de presentar síntomas parecidos a los de las enfermedades, también pueden propiciar la aparición de éstas debido a la debilidad que generan en las plantas.

Por último, incluiremos a las malas hierbas entre los enemigos de las plantas.

Una mala hierba es cualquier vegetal que compita por los recursos (agua, nutrientes y luz) con nuestro cultivo, y debemos eliminarlas.