Esnofru: El faraón constructor

 

- Esnofru: El faraón constructor

Tras el reinado de la primera y segunda dinastía egipcia damos por concluido el periodo más arcaico de la Historia del Antiguo Egipto.

Para entonces, la región había desarrollado un sistema de escritura y una firme economía mercantil centrada mayormente en la exportación de utensilios de consumo y segundo orden (joyas, armas, adornos, mobiliario, etc.), e importación de materias primas (madera, metal, obsidiana, marfil, etc.); grandes tumbas (Mastabas) empezaban a fundirse con el paisaje egipcio asentando las bases para futuros faraones y grandiosas construcciones posteriores.

El periodo que ha pasado ha denominarse “la edad de las pirámides” coincide con el crecimiento del poder faraónico consolidado con las dinastías III, IV y V; uno tras otro, los distintos faraones que ocuparon el trono del Antiguo Egipto fueron adaptando su reinado y sus obras a las exigencias del tiempo evitando que tan gran imperio desapareciese.

Biografía e Historia de Esnofru

El faraón Esnofru, miembro de la IV dinastía (2575-2555 a.C.), fue uno de estos contribuyentes que, a partir de la tradición egipcia, siguió los designios de los dioses y erigió su templo funerario de culto real.

Su fama le precede por ser el mayor constructor de la historia de Egipto en pleno esplendor del Antiguo Imperio.

Aunque su procedencia no fuera directamente real, ya que su madre Merensaj no era de sangre real, su vida se centró en el buen hacer de todo un faraón siendo muy conocida la política para con su pueblo, quien disfrutaría de alimento y trabajo durante todo su reinado.

He ahí que se hable del faraón como uno de los faraones más queridos en la Historia de Egipto.

La legitimidad del trono llegaría tras su matrimonio con una media hermana (Hetéferes I) hija del faraón Huni.

La aportación del rey Esnofru en el arte de la construcción de pirámides fue meramente formal ya que religiosamente mantiene su mismo significado.

El reinado de Snefru abarcaría toda la evolución arquitectónica que abrió paso las grandes pirámides de la IV dinastía y fue el rey que más rocas utilizó en construcción de pirámides, en toda la historia de Egipto.

Un ejemplo de dicha primicia la encontramos en la aplicación de una cubierta exterior a la pirámide escalonada iniciada por su padre, Huni.

La conclusión que extraemos de este hecho es que a partir de esta novedosa concepción surge el primer intento de construcción de pirámides lisas, que albergaran, en su interior, otra escalonada.

El sistema ideado para rellenar estos “escalones” era el de emplear bloques de revestimiento.

Las pirámides de Esnofru

A Esnofru se le atribuyen una primera pirámide escalonada en Seila (el Fayum), ésta posee 5 escalones y 35 metros de lado, carece de pasillos o cámaras interiores siguiendo la tradición constructora de su padre; su función parece ser la de “marcador de territorio” y muestra del alcance del poder real.

Una segunda pirámide es “la Encorvada” (Dashur), el hostil terreno donde se construyó provocó la aparición de miles de grietas que le llevaría a una y otra restauración hasta dejarla aún por terminar.

Allí se cree que enterró a su adorado Ka.

La finalización de la pirámide de su padre Huni (Meidum) fue empresa en la que se aplicó una nueva técnica de hiladas pasando a ser considerada como “pirámide verdadera”.

Se cree que la pirámide denominada por “la Roja” (Dashur), fue su definitivo lugar de descanso.

En el interior los arqueólogos encontraron un esqueleto que podría pertenecer a Snefru; los saqueadores de su tumba habían quemado el ataúd que contenía su sarcófago de piedra, tras robar el oro y joyas que contendría su momia y en la actualidad sólo se ha podido conservar el esqueleto debido a las poco avanzadas técnicas de momificación del Imperio Antiguo. pensó que le podría dar tiempo construir una pirámide perfecta, de ángulo menor que el utilizado en la primera parte de la Encorvada y con la nueva técnica de hiladas que había probado ya con resultados muy satisfactorios.

Sus sucesores, Kefrén y Micerino, serían fieles seguidores de este modelo pero evolucionando a partir de la construcción de estructuras más toscas, pequeñas, relativamente modestas y con materiales perecederos.

Quizás esa sensibilidad por las cosas y por para su pueblo, empujó a Esnofru a que se sumergiese en la tradición constructora y que ordenase la creación de una de las estructuras más emblemáticas de la Historia de Egipto: la pirámide de Meidum.

El misterio que rodea a la pirámide, debido a su escaso conocimiento, mantiene viva un importante debate acrecentado por las versiones enunciadas por distintas facciones investigadoras acerca de varios aspectos concernientes a la estructura y al significado o simbología de la misma.

La controversia suscitada alrededor de la construcción surge ante el enorme parecido de la pirámide con una torre edificada sobre una colina con una interpretación más política que funeraria, distinto a lo que en la actualidad entendemos como una pirámide.

Todas las pirámides se encuentran ubicadas en el lado occidental del Nilo, donde se pone el sol y lugar donde encontramos el mundo de los muertos.

La pirámide de Meidum, al igual que el resto de las pirámides construidas durante la IV dinastía, se encuentran en los alrededores de Menfis.

Como hemos indicado con anterioridad la pirámide más emblemática del reinado de dicho faraón es la pirámide de Meidum y un hecho tan anómalo como era la posesión de tres pirámides nos hace plantearnos el por qué un mismo faraón tuvo tres pirámides.

Sabemos que en una fue sepultado Esnofru, la otra sería para su dios Ka pero la duda se centra en esta tercera.

La que comúnmente es llamada la falsa pirámide es la primera construcción de Esnofru; con una altura de 92 metros y con una desviación respecto del norte magnético es de 24′ 25″; ha sido objeto de estudio de multitud de estudiosos como Lepsius, Gaston Maspéro, Petrie y Ludwig Borchardt, entre otros.

Fue este último quien afirmó que la pirámide debió de ser comenzada por el faraón Huni (dinastía III) y terminada por Esnofru y quien demostró, paralelamente, que la falsa pirámide, tal y como se presenta, era el resultado mutilado de cierto número de transformaciones. Es probable que hubiera sido comenzada como mastaba y luego ampliada.

El primer estadio comportaba una base cuadrada de 110 metros de lado y siete peldaños, y una altura aproximada de 67 metros. Después se agrandó la base y se amplió posiblemente a 8 el número de peldaños.

En esta fase, llenando los peldaños con piedra y revistiendo la estructura con caliza de Tura, fue cuando decidieron transformarla en una pirámide triangular.

Misterios sin resolver de Esnofru

A pesar de la cantidad de incógnitas que encontramos acerca del personaje y su obra, su figura no nos deja de enamorar y más aún cuando nos hace partícipe de la transición material a las verdaderas pirámides.

Como dato curioso cabe destacar que seguramente la primera pirámide verdadera fue la de Meidum (no la Roja) y que, al contrario de lo que se suponía hasta hace poco, jamás llegó a desmoronarse ya que en la actualidad hemos sido espectadores de que toda la estructura de su base, incluido el recubrimiento, están intactos hoy día y su aspecto actual se debe a haber sido utilizada como cantera en épocas posteriores.

La exitosa y fructífera tradición constructora del faraón fue una inmejorable herencia para que su hijo consiguiese construir la mejor pirámide de la historia.

A raíz de su muerte se debilitó el poder real pero no disminuyeron los conocimientos hasta entonces adquiridos ya que las pirámides sucesoras emplearían técnicas de construcción aún más avanzadas, a pesar de que los materiales y medios no eran los empleados hasta la fecha.

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