Exorcismo: La expulsión de Lucifer

 

La posesión diabólica es un fenómeno sobrenatural que está presente en la mayoría de las grandes religiones, como el cristianismo, el judaísmo y el islamismo.

Los exorcismos se realizan desde tiempos inmemoriales y son compartidos por muchas culturas.

“¡Aléjate de este siervo de Dios, que el señor hizo a su imagen, lo adornó con sus dones y lo adoptó como hijo de su misericordia! Te conjuro, Satán, príncipe de este mundo, reconoce el poder y la fuerza de Cristo, que te venció en el desierto, prevaleció en el huerto, te despojó en la cruz y volviéndose a levantar del sepulcro tu victoria llevó al reino de la luz. Retrocede de esta criatura, que al nacer lo hizo hermano suyo y muriendo lo adquirió con su sangre. Amén”

Fragmento del “Rituale Romanum”

Historia del exorcismo

Hace 2000 años, Jesús de Nazaret y sus discípulos Pedro y Santiago descendían de orar del monte donde Dios le había señalado como su Hijo.

Les salió al camino una gran multitud de gente, y en medio de ella un hombre clamó diciendo: “Maestro, mira, te lo ruego, con ojos de piedad a mi hijo, que es el único que tengo y un espíritu maligno le toma.

De repente le hace dar alaridos, le tira contra el suelo y le agita con violentas convulsiones hasta hacerle arrojar espuma, y con dificultad se aparta de él, después de desgarrarle sus carnes.

He rogado a tus discípulos que le echen, más no han podido”. Jesús, tomando la palabra, dijo: “Trae aquí a tu hijo”. Cuando éste se acercaba, el demonio le tiró por tierra.

Pero Jesús increpó al espíritu inmundo, curó al niño y lo devolvió a su padre, y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios. (Evangelio de San Lucas, 9:37-43).

La Biblia, el primer libro que se imprimió, está plagado de referencias a los endemoniados.

Definición de Exorcismo

El término exorcismo se deriva del vocablo griego exorkismos, que significa “hacer que alguien jure”.

En 1999 el cardenal Jorge Arturo Medina Estévez presentaba ante los medios de comunicación un nuevo texto del “Rituale Romanum”, aprobado por primera vez bajo el papado de Pablo V, en 1614.

En el “Rituale Romanum” se recogen las señales físicas y psíquicas que permiten identificar a un endemoniado.

El hecho fundamental que permite identificar a un poseído es la pérdida de conciencia mientras emerge su personalidad demoníaca. Otras señales son el odio incontenible hacia Dios, la Virgen, los santos y los símbolos sagrados, hablar lenguas desconocidas (xenoglosia) y poseer un asombroso don de clarividencia y predicción del futuro.

Las manifestaciones físicas de la posesión son muy espectaculares.

El endemoniado manifiesta siempre una fuerza superior a la de su edad y constitución, manipula objetos mentalmente y sufre transformaciones físicas tan inexplicables como el crecimiento de garras.

Fases de un exorcismo

El exorcismo no es un juego. El exorcista debe poseer una formación específica y ser un hombre de profunda fe católica y de costumbres intachables. Sólo puede ser llevado a cabo por sacerdotes designados por la Iglesia, ya que de lo contrario puede traer consecuencias fatales.

En febrero de 1990, España se conmovía con la noticia de la dramática muerte de Encarnación Guardia Moreno. La mujer, una granadina de 36 años de edad, creía estar poseída por el demonio y decidió someterse a un exorcismo a manos de un curandero.

El supuesto exorcista, llamado Mariano Vallejo y apodado “El Pastelero”, no sólo no la curó, sino que la torturó salvajemente hasta la muerte.

En el macabro ritual, la víctima sufrió una brutal paliza que culminó con la introducción de una barra de hierro en su recto para extraer “el engendro de Satanás”.

La máxima autoridad internacional en lo que a exorcismos se refiere es el padre Gabriel Amorth, fundador y presidente honorario de la Asociación Internacional de Exorcistas.

Según recoge Carmen Porter en su libro “Misterios de la Iglesia” (2002), el papa Juan Pablo II se enfrentó a tres casos de posesión, el último de ellos mientras celebraba una audiencia pública en la plaza de San Pedro de Roma, el 6 de septiembre de 2002.

En España sólo existen dos expertos en este tipo de ritos: el padre Queralt, en Barcelona, y el padre José Antonio Fortea, de la diócesis de Alcalá de Henares (Madrid).

En una entrevista concedida al diario El Mundo, en marzo de 2002, el padre Fortea advertía de la proliferación de prácticas que pueden acarrear a sus participantes una posesión demoníaca: “la telequinesia, la levitación, los viajes astrales, toda adivinación de lo oculto son fenómenos provocados por la intervención oculta de los demonios. Estas prácticas son invitaciones tácitas a la posesión”.

Prácticas que para algunos constituyen motivo de diversión y escepticismo, como la Ouija, la santería o el vudú, para otros son el principio de un auténtico tormento.

Exorcismos en películas

La célebre película de William Friedkin “El Exorcista” (1973) llevó por primera vez a la gran pantalla la terrorífica realidad de la posesión diabólica. Quién sabe si por dar más publicidad al terrorífico film o porque verdaderamente sucedió, los responsables de la película “El exorcista” informaron de una serie de acontecimientos extraños y de desgracias que ocurrieron durante la grabación del mítico filme, basado en hechos reales.

En la primera semana de rodaje, fallecieron el abuelo de la protagonista (Linda Blair) y el hermano de Max Von Sydow, el protagonista masculino.

Por otro lado, el hijo de Jason Millar, el padre Karras en la película, sufrió un grave accidente de moto que a punto estuvo de costarle la vida.

Durante seis semanas se paralizó el rodaje de la película, por el inexplicable incendio de los decorados que representaba la habitación de la niña poseída.

Uno de los exorcismos más espectaculares que se conocen en la historia es el de Roma, alrededor de 1000 años después de la muerte de Cristo.

El emperador Nerón (37-68 d.C) se había suicidado dejando tras de sí un enorme reguero de sangre y destrucción.

En vida asesinó a sus esposas Octavia y Popea, a Burro, instó a suicidarse al filósofo Séneca y acabó con la vida de su propia madre.

Tras el incendio de Roma fue el responsable de la inhumana persecución y el aniquilamiento masivo de miles de cristianos.

La leyenda cuenta que el fantasma del difunto comenzó a verse por los alrededores, y que en su tumba de Nerón nació un nogal que era el refugio de extrañas criaturas y seres demoníacos.

La población estaba aterrorizada y no encontraba descanso ante los espíritus y demonios que asediaban la ciudad, y sólo la intervención del papa Pascual II consiguió librar a Roma de los demonios que la oprimían.

Dicen que Pascual II celebró un gran exorcismo, por mandato de la Virgen María, en el que desenterró los restos del emperador y los arrojó al Tíber.

Después, en ese mismo lugar, mandó construir una capilla en honor de la Virgen, y desde entonces Roma pudo vivir con la tranquilidad de haberse librado del malvado espíritu de Nerón.

La ciencia y los exorcismos

La ciencia no encuentra respuesta satisfactoria al fenómeno de las posesiones demoníacas.

En un emocionante artículo publicado en el diario El Mundo el 22 de septiembre de 2002, el periodista José Manuel Vidal recogía el dramático intento de expulsión de un diablo llamado Zabulón del cuerpo de una joven de 20 años que había sido embrujada por una compañera de colegio.

Aunque madre e hija acudieron desesperadas a todo un rosario de médicos y psiquiatras, nadie pudo sanarla, hasta que acudieron al padre Fortea. Desde el maltratado cuerpo de la joven, el demonio llamado Zabulón gritaba: “¡Satanás existe!”. Verdad o no, lo cierto es que las sectas satánicas se extienden de forma alarmante por todo el mundo.

Se calcula que en España operan un centenar de sectas que cuentan con más de 6000 adeptos.

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