El Fauvismo: Un mundo cromático de fieras

 

- El Fauvismo: Un mundo cromático de fieras

“Prendido por la luz, desdeño el objeto. O se piensa en la naturaleza, o se piensa en la luz”.

Vlaminck.

En el variado movimiento artístico y cultural de principios de siglo, la pintura es el arte que abre nuevos caminos y tendencias y que sirve de guía al resto de las manifestaciones artísticas.

Se produce una rápida transformación de la técnica, la industria y la vida social, que originan una agitación intelectual e ideológica reflejada conscientemente por los artistas, en los diferentes movimientos artísticos, entre ellos: el fauvismo.

Significado, características y definición del Fauvismo

El apelativo “fauves”, que significa “fieras”, es otorgado peyorativamente por un crítico de la época, a los pintores que exponen en el Salón de Otoño de Francia en 1905, como símbolo de su ferocidad iconoclasta frente a los valores académicos y de su distinguida violencia cromática.

El fauvismo supone una reacción en contra del Impresionismo y a favor del objeto y del color, ingrediente fundamental de los cuadros que se emplea de forma apasionada, aplicando la pasta directamente del tubo, sin alterarlo en la paleta o el pincel, en la plenitud de su potencia cromática.

Los artistas y pintores del Fauvismo

Los pintores fauves se concentran de manera pasajera entre 1905 y 1907, inclinados sobre la predilección por las extensas manchas de color, para posteriormente distanciarse y continuar rumbo a diferentes destinos.

El color rompe sus lazos de dependencia con el objeto, de manera que se pueden pintar caballos de color azul, una modelo verde desde el cabello a los dedos de los pies, un océano violeta o un bosque de árboles policromos o habitaciones, donde formas rectangulares de color, desbordan desde la pared hacia las ventanas o desde un sofá hacia el suelo.

Con la finalidad de respetar al objeto y evitar que se pierda, entre las violentas arbitrariedades coloristas, se dota a la línea de una gran energía diseñándola a partir de trazos netos y gruesos.

La luz tiende a desaparecer y en consecuencia también la profundidad, con la consecuente creación de composiciones de planos únicos, al estilo de Gauguin.

Se mantiene la temática del Impresionismo compuesta por paisajes, personajes encerrados en habitaciones y naturalezas muertas, integradas por sobresalientes formas geométricas de frutas.

Matisse como Fauvista

Henri Matisse es considerado el jefe del grupo y el que más leal se mantuvo a los principios fauvistas.

Junto con Rouault y Albert Marquet comparten el criterio de que el Impresionismo y concretamente el puntillismo, habían destrozado los objetos para crear superficies a sacudidas.

Matisse descubre en Cézanne la estructura y la plenitud de la forma, de la cual la luz no es más que un accidente adyacente.

En oposición al la efusividad y levedad de atmósferas representadas por los impresionistas, Matisse busca la solidez, y frente a la obra como efusión de los ojos propugna la obra como creación de la mente.

La figura humana y las naturalezas muertas son sus temas principales.

La perspectiva desaparece de sus cuadros, donde los objetos se plasman totalmente planos y delimitados por una gruesa línea negra rellena de color, sin apenas prestar atención a los detalles interiores.

Es autor de gran número de cuadros, grabados y decoraciones teatrales, como los artistas más importantes de su tiempo.

La ventana abierta, Mujer con sombrero, donde retrata a su esposa, Estudio rojo y La dama azul son algunas de sus obras más significativas.

En el Retrato de Madame Matisse, el color verde y azul, en bandas que se oponen a ondeantes franjas rojas, crean una increíble sensación de melancolía y las líneas parcelarias de la superficie recuerdan a los dibujos del arte románico.

Dufy y la técnica de desvinculación Fauvista

Raoul Dufy es un magnífico dibujante que inventó la técnica de desvinculación del color con respecto al dibujo, imitada con profusión posteriormente, donde las manchas cromáticas no coinciden con los límites marcados por las líneas, efecto por el cual ambos elementos conservan toda su fuerza expresiva.

La ejecución de esta técnica consistía en invertir el orden tradicional de la pintura, primero aplicaba el color aprovechándose de la técnica impresionista y a continuación mostraba sus extraordinarias dotes de dibujante.

Maurice Vlaminck

Maurice Vlaminck es fundamentalmente un pintor paisajista.

Largas y espesas pinceladas que buscan ansiosamente el violento contraste componen la esencia de sus represtaciones.

Es característica en su pintura, la aparición de un camino o carretera ascendente situada en el centro de la composición, donde respeta y obedece las normas básicas de la perspectiva lineal.

Georges Rouault

Por sus relaciones con otros componentes del movimiento la pintura de Georges Rouault está también vinculada al Fauvismo, a pesar de que su contenido ideológico sea muy singular y constituya una gran originalidad en su época.

Las coloristas vidrieras de la arquitectura medieval y la religión influyeron considerablemente en su pintura, compuesta por objetos de contornos simples y negro trazo grueso, que consiguieron dotar a su obra de un marcado efecto monumental.

Dos son los temas articulados en sus creaciones, el sufrimiento y la soledad humana, que con frecuencia simboliza en la figura de payasos y la Redención por la Cruz de Cristo.

El rostro humano tiene una importancia primordial en toda su temática.

Amadeo Modigliani

Pintor de gran personalidad es el italiano Amadeo Modigliani, que trabajó en París durante toda su corta y desordenada vida.

Su obra profundamente influida por Cézanne y por el movimiento cubista, que en aquella época estaba iniciándose, se compone fundamentalmente de retratos y desnudos femeninos de grandes dimensiones.

Su gran sentido decorativo y estético, su fácil encanto y la fama de los modelos de sus retratos, pusieron de moda sus obras entre la sociedad de la época, después de su muerte en 1920.

Vlaminck

Vlaminck es el creador de dramáticos paisajes inspirados directamente en los de paisajes de van Gogh; es singular su Paisaje con árboles rojos al que acompaña una minuciosa declaración de amor al color.

A pesar de que el movimiento fauvista se extinguió pronto, algunos de sus seguidores continuarán ensayando durante muchos años los principios artísticos de 1905, y su autónoma utilización del color resurgirá en la pintura abstracta.

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