Georges Braque. Biografía y obras

Georges Braque es uno de los tres pilares del Cubismo, junto con Juan Gris y Pablo Ruiz Picasso, con quien mantuvo una estrecha relación que marcó cada uno de los pasos de este movimiento artístico, protagonista de la primera mitad del siglo XX.

La formación de Braque comenzó en el taller de decoración de su padre, en Argenteuil, y continuó en la Escuela de Bellas Artes de Le Havre, donde se convirtió en discípulo de Charles Lhullier y conoció a otros creadores, como Dufy o Friesz.

Contactar con estos dos autores sólo fue el principio ya que, en 1900, Braque se trasladó a París y se sumergió con entusiasmo en las Vanguardias, alejándose del academicismo e interesándose por la pintura de Cézanne, Matisse y Derain, cuya estela le condujo al Fauvismo; una tendencia que respaldaría y en la que se vería incluido hasta que, en 1905, la amistad con Picasso le arrastró definitivamente al universo cubista.

El Cubismo descompone las formas y las aborda desde mil y una perspectivas que luego se superponen en el cuadro para presentar visiones insólitas de paisajes y figuras.

Etapas artísticas de Braque

Se distinguen en él dos etapas características: la analítica (1908�»1911) y la sintética (1912�»1914); periodos por los que Braque pasó centrando su producción en las naturalezas muertas, entre las que habría que destacar “Naturaleza muerta con instrumentos musicales” (1908), “La mesita redonda” (1911), “La mesa del músico” (1913) y “Vaso y violín” (1913-1914).

A partir de 1911, incorporó en sus lienzos las palabras pintadas y contribuyó con esta iniciativa a gestar en la mente de Picasso la idea del Collage, que el genio malagueño pondría en práctica un año más tarde y a la que Braque pronto se sumaría, francamente interesado en ella.

En 1914, la Primera Guerra Mundial puso fin al frenético intercambio creativo entre Picasso y Braque, quien participó en el conflicto bélico.

Terminada la contienda, aunque no se apartó de las líneas básicas del Cubismo, volvió a considerar la importancia de la figuración más conservadora y se volcó en los bodegones para desarrollar un estilo más personal, que algunos críticos, aún hoy, tachan de excesivamente decorativista.

A esta época pertenecen los Guéridons (Naturalezas muertas sobre mesa redonda o también llamados Bodegones del velador), como la serie “Pequeñas chimeneas”.

Además, de forma paralela a su fidelidad hacia estos motivos tradicionales, Braque dio rienda suelta, a partir de los años veinte, a su fascinación por la Grecia clásica, plasmada en sus “Canéforas” (1923�»1926).

Ya en la década de los cincuenta, decidió introducir nuevos escenarios en sus obras y atreverse con otras disciplinas artísticas.

Había superado el medio siglo cuando las puestas de sol en el mar, el vuelo de los pájaros y diversos paisajes naturales inundaron su pintura.

Obras de Georges Braque

Lo vemos en “Ateliers” (1948�»1955) y “Pájaros” (1955-1963).

Por otro lado, se incluyen en esta etapa sus incursiones en el grabado (destacable es su “Teogonía de Hesíodo”) y la escultura: Braque escogió el bronce para moldear “Caballo y arado” (1939�»1940) y “Cabeza de caballo” (1941�»1942).

En definitiva, como se puede apreciar por todo lo escrito, fue un creador prolífico, que no se cansó de reproducir en los más diversos soportes su particular percepción de la realidad.

Consecuencia de ello son las numerosas exposiciones retrospectivas que han organizado y organizan a propósito de su trayectoria los más importantes museos del mundo.

En la actualidad, el Guggenheim Museum; el Metropolitan Museum of Art; el Minneapolis Institute of Arts y la California State University Library son una muestra de las prestigiosas colecciones que cuentan con alguna obra suya.

Cubismo analítico y cubismo sintético

No podemos dejar pasar la oportunidad que nos brinda asomarnos a la vida de Braque para profundizar un poco más en el movimiento que marcó el ritmo de su proceso creativo y al que sus paisajes dieron nombre, ya que fue un crítico francés, Louis Vauxcelles, quien para definir la obra del artista en una exposición utilizó la palabra “cubismo”.

Como indicábamos anteriormente, esta tendencia pasó por dos etapas muy específicas, la analítica, entre 1910 y 1912, y la sintética, de 1912 en adelante.

En cuanto a la etapa analítica, de la que una obra de Braque, “Hombre con guitarra”, es representativa, hay que destacar la intención de los creadores que se sumaron a este estilo por analizar la realidad mediante la descomposición en planos de los volúmenes del objeto.

Con este procedimiento, se perseguía fraccionar la imagen y presentarla ante el ojo humano fragmentada, obligando a la mente a recomponer lo deshecho.

A partir de tales directrices, como es obvio, se perseguía, muy lejos de un arte figurativo, un arte conceptual, en el que la curva no tenía espacio; donde rectas e iluminaciones ficticias, manipuladas también al ser captadas desde diferentes ángulos, asumían un total protagonismo.

En cuanto a los colores, frente a la multiplicidad de perspectivas, se simplificaron en una evidente predilección por el monocromatismo y los tonos no estridentes: rojos apagados, marrones, violetas y azules se emplearon para atrapar en el lienzo de dos dimensiones los referentes tridimensionales de las pinturas.

Dentro de la fase analítica, en una primera época, paisajes y naturalezas muertas (existe una preferencia clara por los instrumentos musicales, las botellas y los periódicos) fueron captados compactos, abigarrados como minerales picudos para, poco a poco, conforme se iba acercando la transición al cubismo sintético, expandir sus difusos límites en el lienzo.

En 1912, el periodo sintético toma las riendas.

Quizás, más allá de todas las definiciones académicas posibles, la explicación coloquial de Juan Gris,”de un cilindro hago una botella”, nos ayude a comprender su esencia.

En esta ocasión, ya no se simplifica sólo la elección de tonalidades; también la de planos, cuya amplitud aumenta para representar cada objeto con un perfil único.

Lo más peculiar de esta fase fue el recurso a materiales no pictóricos; la ya definida técnica del Collage, que permitió incorporar al lienzo elementos de la misma realidad que Picasso, Gris y Braque trataban de reproducir.

Así, con la inclusión de “realidad” en la obra de arte, se avivó la reflexión acerca de qué es lo real y qué ficticio; una dicotomía que todavía hoy no ha sido por completo definida.