Georges Seurat. Biografía y obras

Georges Seurat fue un tímido pintor de particular orgullo, que llevó una vida discreta y sin grandes acontecimientos, su exaltación sólo alcanzaba límites extremos sobre cuestiones de arte, exponiendo sus teorías e ideas, imprescindibles para la nueva pintura que estaba surgiendo, hasta convertirse rápidamente en una de las figuras claves del entramado artístico parisino, en busca de nuevos valores y tendencias.

Biografía de Georges Pierre Seurat

Nace en París el 2 de diciembre de 1859, tercero de cuatro hijos de un rentista y una mujer de familia acomodada de la clase media parisina.

Su padre había conseguido ahorrar una pequeña fortuna que permitió al pintor vivir con cierta independencia económica.

Durante su época de colegio se acercó a la pintura a través de un tío materno aficionado y posteriormente acude a los cursos de dibujo de la escuela municipal nocturna donde conoce a su amigo Edmond Aman-Jean.

Su formación, a diferencia de sus antecedentes impresionistas, se dirigió por las vertientes del clasicismo.

En un principio acepto el academicismo sin mostrar ninguna resistencia, como se evidencia en numerosas copias de modelos y dibujos de desnudos.

Sin embargo disponía de genial iniciativa y libertad, para construir sus propias teorías y estudios artísticos.

En febrero de 1878 Seurat es admitido en la École des Beaux-Arts, donde estudia a los maestros clásicos que están en el Louvre.

Un año más tarde abandona la escuela de Bellas Artes para instalar junto con dos amigos, Aman-Jean y Ernest Laurent, un taller de pintura.

Ese mismo año comienza en Brest el servicio militar, durante el cual realiza gran cantidad de bocetos de figuras, del mar, de playas y barcos, a la vez que estudia la obra “Los fenómenos de la visión” de David Sutter.

El 8 de noviembre de 1880 regresa a Brest, donde alquila un pequeño local cerca de la casa familiar.

Allí pintará sus obras más importantes hasta 1886 dedicadas al dibujo y a los bocetos al óleo.

Obras del pintor del Puntilismo

Pronto alcanzó una gran madurez en el campo del dibujo y tan seguro estaba de su valía, que decidió enviar dos láminas al Salón de 1883.

“Retrato de Edmond-François Aman-Jean” es el primer y único dibujo que Seurat presenta en el Salón Oficial.

En 1881 estudia la obra de Eugène Delacroix y realiza un tour por los alrededores parisinos con Aman-Jean.

En 1884, el gran lienzo “Un baño, Asnières” (”Une baignade à Asnières”), de monumental tamaño, muestra a hombres y muchachos bañándose en la orillas del Sena.

Es la primera obra que Seurat confecciona realizando numerosos estudios y croquis, contradiciendo el estilo espontáneo e improvisado de los impresionistas.

Esa obra fue rechazada por el Salón, pero será exhibida en mayo en la exposición de la Sociedad de Artistas Independientes.

En este momento, Georges entabla una estrecha amistad con Paul Signac que le introducirá entre los círculos más vanguardistas de la ciudad.

A lo largo de todo el invierno de 1885, el pintor trabaja sobre el cuadro “Una tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte” (”Un dimanche après-midi à l’Ile de la Grande Jatte”) con el que crea un nuevo estilo e inicia una corriente artística, el neoimpresionismo.

Esta obra, que concedió gran fama y críticas al artista, se presentó en 1886, en la última exposición impresionista y en la recién inaugurada exposición de los Independientes, junto a diez obras más del pintor.

Las interpretaciones de este enigmático cuadro de gran formato son múltiples, pero su condición de obra maestra tanto técnica como intelectualmente es incuestionable.

En 1887 Seurat colabora en la inauguración del Salón de Los Veinte (Les Vingt), en Bruselas, donde expone siete de sus pinturas, y durante el verano continúa a trabajando en el cuadro “Las modelos” (”Les poseuses”) y en “El circo” (”Le cirque”).

Al año siguiente, el pintor permanece durante el verano en Port-en-Bessin, en el Canal de la Mancha, donde se inspiran gran número de sus obras marinas, como una serie de siete cuadros sobre la vista del puerto de Honfleur, compuesta por obras como “La playa de Bas-Butin, Honfleur” (”La plage de Bas-Butin, Honfleur”) o el impresionante “Atardecer en Honfleur”.

En 1889 se aparta un poco del grupo de amigos, indignado por motivos personales y conoce a Madeleine Knobloch, con la que convivirá a partir de octubre en un estudio.

Al año siguiente nace su hijo Pierre Georges.

Ese mismo año Seurat expone junto a los Independientes, “El jaleo” (”Le Chahut”) y “Una mujer empolvándose” (”Jeune femme se poudrant”), inspirado en su amante Madeleine, el único gran retrato que Seurat se atrevió a realizar.

Durante los meses calurosos veranea en el Mar del Norte.

Allí pinta de nuevo sus marinas y en invierno, se dedicaba a preparar sus cuadros de ducha, en los que reunía todo su ambición artística.

Los meses estivales de 1890 fueron los últimos que Seurat pasó junto al mar, pintando cuatro marinas de gran luminosidad y pureza, llegando a alcanzar niveles de claridad y calma que sobrepasan los objetivos neoimpresionistas, apuntando hacía tendencias de naturaleza abstracta en el arte.

Los cuadros de Georges Seurat

El cuadro más enigmático y oscuro de Seurat es “La parada del circo” (”La parade de cirque”), de composición extremadamente rigurosa, donde el autor utiliza nuevas teorías artísticas.

En 1891 se inaugura el Salón de Los Veinte (Les Vingt) en Bruselas, con “El jaleo” (”Le Chahut”) y seis paisajes más de Seurat.

El cuadro “El circo” (”Le cirque”) que será la obra que mayor éxito a largo aplazo aportará al artista, se presenta inacabado también en esta exposición.

Por ese tiempo el grupo de los impresionistas, debido a rivalidades internas, ya comienza a amenazar con ruptura.

El 29 de marzo de este año, Georges Seurat fallece tras padecer una angina infecciosa y dos días después es enterrado en el cementerio de Père Lachaise de París.

Su repentina desaparición conmociona profundamente al grupo de sus amigos, que consideraba al artista un gran renovador de la pintura, cuyas ideas se desvanecían con su muerte.

El alcance de la pintura de Seurat no se entiende simplemente como una técnica derivada del impresionismo, sino que de su obra brotan múltiples tallos que lo convierten en el antecesor del modernismo y el art déco.