El Grial: ¿El cáliz de la Última Cena?

 

- El Grial: ¿El cáliz de la Última Cena?

El Grial no es patrimonio exclusivo de la cristiandad, aunque sí ha pasado a la historia como el cáliz que Jesús ofreció a sus discípulos en la Última Cena.

¿Fue el Grial el cáliz que Jesús de Nazaret consagró en la Última Cena?

En primer lugar, no existe ningún pasaje en la Biblia que permita deducir que este recipiente fuese conservado. Aunque el Grial tenga en nuestros días un significado cristiano, lo cierto es que el mito del vaso sagrado está presente en muchas culturas orientales.

De este modo, en el budismo puede encontrase el “patra” o “patt”, el cuenco o la escudilla con el que Siddharta Gautama pidió limosna, en el taoísmo el vaso de Kuan-­Yin, la “virgen” taoísta de la armonía, la sabiduría, la pureza y la fertilidad, en la tradición hindú existe otro recipiente que contiene el “soma” o elixir sagrado…

La leyenda del Grial

La leyenda del Grial nace del “boca a boca” de los juglares y trovadores de la Edad Media. La mayor parte de los textos referidos al Grial se escribieron en la época de máximo esplendor de la tradición medieval, las cruzadas y los templarios.

Las obras más importantes son “Conte du Graal” del trovador Chrétien de Troyes, una compilación de 60.000 versos compuestos entre 1180 y 1240, “Parzival” del alemán Wolfram von Eschenbach, un poema épico datado entre 1205 y 1215, la trilogía de Robert de Boron, compuesta entre 1170 y 1212, y la obra en prosa francesa “Grand St. Graal”, escrita en la primera mitad del siglo XIII.

Ni en estos textos ni en la posición de los eruditos se da unanimidad a la hora de describir el Grial: podría ser copa de oro, una piedra celeste o incluso un objeto inmaterial de naturaleza indefinida.

En la obra “Conte du Graal” (”El cuento del Grial”) se relata la singular historia de Perceval, un joven aprendiz de caballero. Durante uno de sus viajes, Perceval se encuentra con un pescador que le ofrece asilo en su castillo.

El caballero acepta, sin saber que en su interior iba a ser testigo de una misteriosa escena: en uno de los aposentos contiguos entra una extraña comitiva encabezada por un criado que porta una lanza sangrante, una hermosa joven que sostiene un cáliz de oro engastado con piedras preciosas y otra que sostiene una bandeja de plata.

Al día siguiente, Perceval se despierta solo en la fortaleza. Los moradores del castillo han desaparecido. Días después, una doncella se cruza en su camino y le recrimina no haberse interesado por conocer qué es lo que sucedió esa noche.

Desesperada, la muchacha le revela la verdad: con su desinterés, Perceval ha perdido la oportunidad de recuperar el Santo Grial. La repentina muerte de Chrétien de Troyes dejó incompleta la historia de Perceval, el aprendiz de caballero.

Significado religioso del Santo Grial

El mito del Santo Grial no cobra un significado religioso hasta el poema “Joseph d’Aritmathe” (”José de Arimatea”), del inglés Robert de Boron. Según De Boron, el Grial sería el cáliz de la última cena de Jesús de Nazaret, y la lanza sangrante citada por Chrétien la que atravesó el costado de Cristo durante su crucifixión.

Para los defensores de esta teoría, José de Arimatea habría obtenido el Grial y lo habría llevado a Inglaterra, donde edificaría el primer templo cristiano.

En otras versiones, el Santo Grial no sería el cáliz de la Última Cena, sino un recipiente que contiene la sangre de Jesús crucificado, recogida por José de Arimatea.

Por otro lado, en la obra “Parzifal”, el alemán Wolfram von Eschenbach plantea que el Grial podría ser una brillante esmeralda procedente de la frente o la corona del mismo Lucifer.

Posteriormente, la piedra habría sido encontrada por un coro de ángeles, tallada en forma copa y entregada al primer hombre de la Tierra: Adán.

En los últimos años, gracias a las novelas “El enigma sagrado”, de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln y el exitoso “El Código Da Vinci”, de Dan Brown, viene cobrando cada vez más fuerza una hipótesis que rompe con uno de los pilares fundamentales de la Iglesia Católica: la castidad de Jesús de Nazaret.

Según estos autores, la expresión “Santo Grial” deriva del francés “sang real” o “sangreal”, cuyo significado es “sangre real”.

El Grial sería un símbolo del fruto del amor carnal entre Jesucristo y María Magdalena, quien concibió un hijo del “rey de los judíos”.

Al Grial se le han atribuido excepcionales poderes sobrenaturales, resumidos por Julius Evola en su obra “El misterio del Grial: profundo y documentado estudio del significado que tuvo la aparición de las leyendas del Grial en el Medievo de Occidente” (Plaza Janés, 1977).

El Santo Grial sería, en primer lugar, un talismán de vida y fuerza sobrenatural, cualidad que está presente en todas las obras que existen sobre el mítico objeto.

Por citar un ejemplo, en la obra de Wolfram los caballeros templarios reciben alimento físico y fuerza psíquica de Grial.

La segunda cualidad que la tradición atribuye al Grial es la curación. Dice Wolfram en su obra que el Grial “infunde en el hombre tal vigor, que sus huesos y su carne recobran enseguida la juventud”.

Como en cualquier leyenda épica que se precie, el Grial también otorga la invencibilidad. Según Robert de Boron, todos aquellos que logran verlo nunca serán vencidos en el campo de batalla.

Por su parte, Wolfram señala que quien posea el Grial será “el Señor de las Criaturas” y nunca podrá ser aventajado “en nobleza y honor”.

Quizá esta suposición fue la que llevó a Henrich Himmler, fundador de la policía política del régimen nazi (las temidas SS), a perseguir el Grial por todo lo ancho y largo del mapa mundial.

¿Donde se encuentra el Santo Grial?

¿Cuál es el paradero del Grial? En el libro “Perceval li Gallois” se afirma que el Santo Cáliz permanece en una “casa santa” ubicada en la isla de Avalon, donde también reposan los cuerpos de Arturo y Ginebra.

Según sostienen muchos historiadores, la ciudad inglesa de Glastonbury (Inglaterra) se corresponde con dicha isla.

Por otra parte, Robert de Boron sitúa a José de Arimatea, portador del Grial, en tierras británicas. Otras voces ubican el Santo Grial en la catedral de Montserrat (Barcelona, España).

Según la revista “Más Allá de la Ciencia” (nº 203), el citado Himmler creyó esta teoría y en octubre de 1940, durante uno de sus viajes a España, visitó el monasterio de Montserrat.

No se conocen los resultados de dicha visita, pero en esa época se rumoreó que el fundador de las SS había sido víctima de un histórico robo: los mapas que ubicaban el Santo Grial, que el alemán guardaba celosamente en su cartera.

Existe otra teoría que identifica el Grial con el cáliz que la catedral de Valencia conserva desde 1437. Se trata de un vaso tallado en cornalina y que los expertos datan en la época de Jesucristo.

La reliquia fue analizada por el arqueólogo Antonio Beltrán, quien en su libro “El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia” (1960) asegura que fue labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, y plantea que “pudo estar en la mesa de la Santa Cena” y “ser el que Jesucristo utilizó para beber, para consagrar o para ambas cosas”.

Según sostienen otros investigadores, existió un manuscrito en 1134 que describía literalmente al cáliz de Valencia como el “cáliz en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena”.

El origen, la historia y el paradero del Grial siguen siendo un enigma para la humanidad. El Santo Grial también podía ser, como sostienen algunos autores, el “libro de la vida”, escrito por el mismo Jesús de Nazaret.

La obra en prosa “Grand St. Graal”, cuenta cómo Cristo entregó a un piadoso ermitaño el libro que relata la historia del Santo Cáliz. Según la obra “Grand St. Graal”, abrir el estuche que lo contiene supondría emprender un viaje místico al encuentro de Jesucristo y la Santísima Trinidad.

Ante la oscuridad que aún hoy envuelve al mítico Grial, puede que sean ciertas las palabras de Robert de Boron: “la gran historia del Grial nunca fue tratada por un hombre mortal”.