Guerra del Peloponeso (Atenas & Esparta): La primera derrota de la democracia

 

- Guerra del Peloponeso (Atenas & Esparta): La primera derrota de la democracia

La prosperidad que vivía el Peloponeso se verá rota con una guerra, polarizada en las dos grandes ciudades del momento, Esparta y Atenas; el carácter de los espartanos y la ambición de ateniense les llevará a una guerra fratricida.

Las principales polis griegas del s. V a. C., Esparta y Atenas, mostraron su antagonismo en prácticamente todos los ámbitos.

Los espartanos, descendientes de los dorios, instalados geográficamente en Laconia, entre dos cadenas montañosas y con unas condiciones de vida inhóspitas, crearon un sistema de vida basado en la rigurosidad.

Desde el nacimiento se decidía si un niño estaba o no preparado para vivir; el que presentaba alguna deformidad o cualquier defecto era abandonado en el monte Taigeto; los sanos, eran llevados, hasta los 7 años, a vivir con sus madres.

A esta edad, ingresaban en un campamento con una férrea disciplina hasta los 20 años en que entraban en el ejército, a los 30 años en la Asamblea y a los 35 años se casaban; podían ser llamados a filas hasta los 60 años.

Una vida programada desde la infancia que se manifestaba en una forma de vida austera, sin adornos, en casas toscas, e incluso en un hablar de pocas palabras o lacónico.

El sistema de gobierno era el virreinato caracterizado por una sobriedad ejemplar para su pueblo que se complementaba con un Senado o consejo de ancianos, llamado Gerusía, con una Asamblea o Apella, y por cinco éforos que dirigían, por una año, la justicia, la policía, decidían sobre la guerra y, velaban y vigilaban a reyes y senadores.

Las causas de la Guerra del Peloponeso

El desarrollo lento de Esparta chocaba con el gran florecimiento de los jonios o Atenienses provocando suspicacias y recelos, sobre todo, en sus vecinas Tebas y Corintio, y como no, en Esparta; el Peloponeso se convertía en un polvorín.

Su organización se basó en el surgimiento de nuevas clases sociales, pero sobre todo, en la igualdad de éstas a la hora de gobernar.

El Ática se dividía en 100 circunscripciones de 10 tribus que enviaban a 50 miembros al Consejo de la Bule, pudiendo cualquier ciudadanos de cualquier orden acceder a un cargo público.

La educación no sólo se preocupaba del cuerpo o de la fuerza física y su desarrollo, sino que contaba con un entramado de disciplinas, como la música, la oratoria, la filosofía, entre otras, que completaban más íntegramente al niño que en el modelo espartano.

Sus ambiciones marítimas no chocaban con Esparta más inclinada a conquistas terrestres que en convertirse en una potencia marítima.

La pujanza económica produjo inevitablemente el auge cultural.

La Atenas de Pericles, envuelta en un halo de prosperidad en el pensamiento, las artes, la filosofía, la ciencia… y como no, la democracia, vio la necesidad de proyectarse hacia el Egeo para incrementar su comercio, y por tanto, su economía, apoyada por la Liga de Delos.

Sin embargo, Esparta se verá abocada a una lucha por defender la autonomía de las polis griegas del momento y la libertad de los mares, enarbolando el dominio terrestre.

La democracia ateniense chocaba con la profunda organización militar espartana que vivía en una austeridad desconocida en la Atenas adornada por Pericles.

El enorme sentido militar de Esparta se oscurecía ante Atenas, ejemplo y modelo a seguir.

El enfrentamiento se concentrará en estas dos polis, que representarán igualmente la lucha entre dos tribus griegas, los dorios o espartanos y los jonios o atenienses.

El combate se verá enriquecido con alianzas que provocarán la entrada de otras ciudades como el caso de Tebas, Siracusa y Corinto, entre otras, unidas en Ligas cuyo origen se remonta a las Guerras Médicas (480- 460 a. C.), en las que lucharon griegos y persas.

La Liga de Delos, comandada por Atenas estaba integrada por 200 ciudades pertenecientes a las islas del Mar Egeo, a las costas de Asia Menor y ciudades de la Antigua Grecia, cuyo punto en común era el mar y cuyo punto fuerte sería su flota y los recursos económicos, tanto del Estado como de los templos, que hacían de Atenas objeto de distensiones con sus aliadas exprimidas para llegar a dicho poderío financiero.

La Liga del Peloponeso integraba todos los estados del Peloponeso excepto Argos y Acaya, bajo el dominio de Esparta aunque también incorporaba estados de la Magna Grecia y de Sicilia, con un denominador común, el poderío militar terrestre, con una infantería y caballería superior al ateniense, pero con una capacidad financiera más pobre y sin recursos marítimos, y una mayor libertad en su autogobierno.

Tucídides será el narrador principal de esta guerra, junto a su sucesor Jenofonte al morir el primero en el 411 a.C.

Fases de la Guerra del Peloponeso

La Guerra del Peloponeso se divide en tres momentos: la guerra de los 10 años, guerra de Córcira o guerra Arquidámica (431-421 a.C), la expedición de Siracusa (421-412 a. C) y la guerra de Decelia o jónica (411-404 a. C.) que llevarán a Atenas a la derrota.

Con la guerra de los 10 años o de Córcira (431-421 a.C) comienza el enfrentamiento de las dos polis, entrando en juego un elemento sorpresa, la peste. Córcira (actual Corfú) se subleva contra su metrópoli Corinto que se alió a Esparta, mientras que Atenas se decantó por la defensa de Córcira.

Mientras, Esparta decide invadir el Ática, lo que provoca la huida hacia Atenas de las polis confederadas en la Liga de Delos para protegerse.

Atenas, por su parte, no da tregua a Esparta por mar, atacando sin pausa las costas del Peloponeso.

Periclés ante la avalancha de gente, decide dejarlos en manos de los espartanos, mientras intenta interrumpir la entrada de víveres por mar.

Arquidamos, una vez que entra en Atenas, ante el bloqueo, decide abandonar la ciudad ante el peligro de sus tropas pudieran morir de hambre.

En el 430 a. C. aparece la peste que diezmará a la población ateniense siendo uno de los afectados Pericles que fallecerá en el 429 a. C. sustituyéndole Cleón.

La epidemia frenará la guerra y los ataques de los espartanos por miedo al contagio.

Una vez sofocado el brote de peste en el 425 a. C. Cleón se enfrentará al espartano Brasidas, muriendo ambos en la disputa, ascendiendo al poder ático Nicias, que firmará la paz que lleva su nombre y que traerá 50 años de conciliación.

El siguiente episodio de la Guerra del Peloponeso se produce cuando Esparta invade Nantinea, aliada de Atenas quebrantando la Paz de Nicias.

Por otro lado, Siracusa (Sicilia), en el bando espartano, decide invadir a sus ciudades vecinas que pedirán auxilio a Atenas. Alcibíades será el elegido por Atenas para defender a las islas del ataque de Siracusa, aunque las intenciones era hacerse con el poder de la misma.

Un hecho delictivo en Atenas, la profanación del templo de Hermes, del que es acusado cuando atraca en la isla, provoca su deserción para evitar regresar y tener que declarar ante la Asamblea, y solicita el amparo de Esparta.

El traspaso de información del desertor, produce la derrota de las tropas atenienses dirigidas por Nicias y la caída de Siracusa en el bando espartano.

La pérdida de Siracusa iniciará el declive de Atenas.

El tercer periodo, la guerra de Decelia (411-404 a. C.) decantará la contienda finalmente hacia Esparta, dejando malherida a la Atenas esplendorosa, demócrata y arquetipo ejemplar.

Atenas decide negociar con Alcibíades, para que vuelva a organizar sus tropas. Éste, receloso de Esparta, decide ponerse nuevamente bajo los designios de Atenas, y negociar con los enemigos por antonomasia de los griegos, los persas, y alzarse con la victoria en la Batalla de Cízico (410 a. C.).

Sin embargo, los persas cambiaran de signo, ayudando a los espartanos en la Batalla de Notión (406 a. C.) donde los atenienses son derrotados y Alcibíades decide retirarse.

Atenas, encabezada por el demagogo Cleofón, decide continuar la lucha, hasta el 405 a. C. cuando Lisandro, espartano, conquista Helosponto y, con ello, se hace con el control de los víveres.

Con la acción de Egospótamos, en el 405 c. C., el bloqueo hará mella en los atenienses; la derrota estaba a punto de producirse.

Pausanias, rey espartano, consiguió por tierra, sitiar la polis, mientras Lisandro lo realizaba por mar, dejando a Atenas la única opción de negociar.

La devolución de todas las posesiones, reduciendo el territorio de Atenas al Ática y Salamina, la confiscación de su flota, la garantía de los exiliados de volver a su patria y la aceptación del predominio de Esparta, fueron algunas de las condiciones que favorecieron la entrada en el Pireo de Lisandro en el 404 a. C. y el final de 27 años de guerra.

El nuevo orden duraría 30 años.

La confederación de Delos

La confederación de Delos, a partir de la Guerra del Peloponeso estará disuelta, hasta que en el 378 a. C. que resurgirá para protegerse nuevamente de Esparta, dejando de existir finalmente en el 338 a. C. ante la imposibilidad de emerger nuevamente como potencia del mundo griego.

Será Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno, el que finalmente con la derrota en la Batalla de Queronea (86 a. C) dé por finalizada dicha alianza.

La unión del Peloponeso gozará de una mayor vida, hasta la batalla de Leuctra (371 a. C.) con la que finaliza el predominio de Esparta en favor de Tebas.

Consecuencias de la Guerra del Peloponeso

Una de las consecuencias de la Guerra del Peloponeso será el alzamiento como potencia hegemónica del mundo griego de Esparta y la imposición a Atenas de los Treinta Tiranos, derrocando la democracia a favor de una oligarquía.

Los abusos de los ganadores en Atenas provocaron que, en el 403 a. C., los atenienses con el general Trasíbulo, se rebelarán contra el despotismo espartano, restaurando la institución democrática y consiguiendo nuevamente su independencia.

Por otra parte, Lisandro, que había llevado a Esparta a la victoria, agotó su gobierno por las luchas internas, fue sustituido por los éforos, contra los lucharía Trasíbulo para restablecer Atenas.

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