Henri Matisse: Biografía

 

El 31 de diciembre de 1869 nace en Cateau-Cambrésis, en el seno de una familia de comerciantes de cereales. Sus estudios se inician en el campo de las leyes en el liceo de Saint-Quentin, pero también asiste a un curso de dibujo en la escuela Maurice-Quentin de La Tour.

Su destino de pintor comienza a dibujarse, cuando su madre le regala una caja de colores, para realizar sus primeras copias, durante la convalecencia de una enfermedad intestinal que le obliga a permanecer en la cama, durante casi todo el año 1890. Naturaleza muerta con libros es su primer lienzo original.

Un año más tarde decide definitivamente abandonar su carrera jurídica para dedicarse de pleno a la pintura y obtiene el permiso para matricularse en la Academia Julián (Académie Julian) en un París de estimulante y polémico ambiente cultural, bajo el mentor Adolphe William Bouguereau. Gustave Moreau invita a Matisse a trabajar con él, con el objetivo de conseguir que el joven supere el examen de admisión a la Escuela de Bellas Artes (École des Beaux-Arts).

Historia de Henri Matisse

Durante este periodo, ocupa gran parte de su tiempo en la ejercitación y práctica de la copia de obras maestras en el Louvre.

La educación junto a Moreau será una instrucción pictórica fundamental, que convierte a Matisse en verdadero artista, hasta ser admitido en 1895 en Escuela de Bellas Artes (École des Beaux-Arts) y conseguir exponer con gran éxito, un año después, cuatro de sus pinturas en la Exposición del Salon de la Société nationale des Beaux-Arts y en el Salon des Cent.

Durante el viaje de novios a Londres, tras casarse con Amélie Parayre, Matisse, tiene la oportunidad de conocer de forma directa la obra de Joseph Turner, que le impresiona profundamente. Los interiores y paisajes de las telas de Matisse se aclaran y enriquecen con luminosidad, fruto de una paleta que se aproxima a la de los impresionistas.

En enero de 1899 nace su primer hijo varón, Jean, que trae bajo el brazo Las tres bañistas de Cézanne, obra que adquirió en ese mismo año el pintor, y que será fundamental en su formación artística.

Los primeros años del siglo XX son tiempos difíciles para Matisse, que se dedica a exponer en el Salón de los Independientes (Salon des Indépendants), vendiendo pocos cuadros y recibiendo la ayuda monetaria de su padre.

En 1901 en el estudio de Eugène Carrière conoce a Maurice de Vlaminck y a André Derain, que deciden pintar juntos al percatarse de la cantidad de aspectos que tienen en común.

En 1903 participa con dos grandes obras en el primer Salon d’Automne y un año más tarde realiza su primera exposición individual en la casa de Ambrosie Vollard, que a pesar de no producir grandes resultados le permite darse a conocer.

Collioure, un pueblo sobre una colina situado en la costa de la Francia meridional, será el lugar elegido por Matisse para pasar el verano de 1905 y su destino de atmósfera serena y sosegada de largos meses en las próximas décadas.

En sus primeras telas fauvistas de esta época, se acerca a una nueva forma de entender la luminosidad, con fuertes contrastes en los colores y los tonos, olvidándose casi completamente de las sombras y el dibujo.

En 1905 expone cinco lienzos aplaudidos por la crític en el Salon d’Automne junto con otros importantes pintores que expresaban con desenfado e incluso violencia colorista en sus telas, el movimiento fauvista ante el estupor y la perplejidad de los críticos, desde entonces se bautizó al pintor como roi des fauves.

Su obra más importante de 1906 es La Alegría de Vivir (Le bonheur de vivre), una enorme y compleja composición simbólica, en la que utiliza como bucólico fondo Paisaje en Collioure.

En 1907, Matisse junto a su mujer emprende un viaje de trabajo y ocio por Italia. Visitan Venecia y Padua, donde tienen la oportunidad de admirar los frescos de Giotto y Florencia, Arezzo y Siena.

En 1908 inaugura una academia libre en el couvent des Oiseaux con bastante éxito, pero la enseñanza le resulta tan trabajosa que termina abandonando la iniciativa. Ese mismo año realiza sus primeras exposiciones en Moscú en el Salón del Vellocino de Oro.

En 1909 se traslada al suroeste de París, para residir en una casa transformada en un auténtico museo con pinturas, tapices y toda clase de objetos artísticos además su obra se expondrá por primera vez en Berlín y en 1910 en Nueva York y Londres.

Durante los siguientes años expone varias pinturas en Moscú que ganan el halago de la crítica. Viaja a la capital rusa para pasar algunas semanas y allí se siente en verdadero contacto con la cultura oriental, encuentro que enriquece decisivamente su paleta de colores nuevos, impresiones e ideas que traslada a sus lienzos.

Realiza su primer viaje a África en 1912 con la ilusión y curiosidad de conocer el desierto y buscando las mismas experiencias que Delacroix. La estancia en Marruecos durante el invierno de 1912 a 1913 fue para Matisse un cargamento de energía, renovación y creatividad, retomando algunos de sus habituales temas, pero transformándolos completamente. Le motiva un afanado intento de modificar la relación ente los colores de la composición, probando diferentes soluciones que favorecen a variantes tonalidades.

Henri Matisse y la guerra

Los años del conflicto bélico mundial marcan profundamente al pintor, afectado por tener un hermano oficial de reserva que es capturado como prisionero de guerra y por la preocupación y angustia que le suscita la continua espera ante la posible evolución de la guerra, cuando sus dos hijos son llamados a filas.

Quizá sea este desasosiego el causante de su intensa actividad pictórica durante estos años, en los que crea algunas de sus obras maestras, como Los marroquíes y La lección de piano.

Continua probando y experimentando diferentes soluciones estilísticas, estudiando las obras cubistas, y vuelve a cambiar el conjunto cromático de su paleta, poblada ahora por tonos grises y sombríos, que destronan a los claros.

En 1918 conoce al anciano Auguste Renoir, que elogia sus pinturas.

En una época en la que reina el clima relajado y el ambiente sereno, a pesar de la guerra, las creaciones de Matisse toman un fuerte impulso.

El pintor adquiere un automóvil que le facilita los desplazamientos llevando todo el equipo con él, para pintar paisajes naturales.

La productividad pictórica de Matisse de la década de 1919 hasta 1929 asciende hasta cincuenta telas, que representan las odaliscas retratadas con posados y marcos contextuales diferentes, que remiten a las famosas odaliscas de Delacroix, de Ingres y de Renoir y con las que logra transmitir una sensualidad suave y vital, ejemplo de ello son Lujo, calma y voluptuosidad (”Luxe, calme et volupté”).

En un viaje a Estados Unidos, aprovecha la oportunidad para visitar museos y conocer alguno de los más famosos coleccionistas. Uno de ellos, Albert Barnes, le propone decorar un mural de enormes dimensiones, para una fundación de Filadelfia. La danza es el tema representado en la obra, donde las figuras se reducen en un símbolo abstracto.

Cuando termina la Segunda Guerra mundial, se organiza en el Victoria and Albert Museum de Londres una exposición conmemorativa con obras de Matisse y de Picasso. También la Unión Mediterránea para el Arte Moderno de Niza festeja los veinte años en la Costa Azul del pintor, que es nombrado copresidente de la Unión.

En 1947, el Museo Nacional de Arte Moderno de París adquiere algunas de sus obras, y es condecorado con la Legión de Honor.

Con más de 80 años, pintar y esculpir le resulta cada vez más costoso y cansado, por lo que empieza a experimentar una nueva técnica expresiva que consiste en molduras pintadas con témpera y recortadas para colocar sobre los cuadros, son los papiers dècoupès.

Las obras del artista son cada vez más populares y estimadas por crítica y coleccionistas, debido a las exposiciones realizadas alrededor del mundo.

La muerte se cruzó en su camino a la edad de 85 años, en su habitación de Niza, en 1954.

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