Iconografía del XIX. El taller del artista y la ventana abierta: Más allá de las imágenes románticas

 

taller romántico

Durante el desarrollo del arte pictórico europeo del XIX, surgió una iconografía particular que reflejaba las grandes preocupaciones del siglo.

En los últimos años del siglo XVIII, dos hechos conmocionaron toda Europa: el decaimiento de la Ilustración como respuesta absoluta del hombre y la Revolución Francesa.

Ambas situaciones agudizaron las inquietudes del hombre europeo.

Y la razón humana, base primordial de la Ilustración, no era suficiente para responder cuestiones aún no resueltas.

Hugh Honour menciona

De aquel tumulto de dudas angustiadas comenzaron a surgir nuevas convicciones imposibles de reducir a fórmulas sencillas: la fe en la primacía de la imaginación, las potencialidades de la intuición, la importancia de las emociones y de la integridad emotiva y, por encima de todo, la individualidad y el valor único de todo ser humano en medio de un cosmos en mutación constante.

Estos cambios en el pensamiento occidental tuvieron una influencia revolucionaria en el arte.

Tanto la función y el sentido de la obra se reconsideraron, pues ésta ya no reflejaba la realidad a modo de mimesis ni como un ideal inmutable y fijo.

El arte suscita emociones y pensamientos que exceden la comprensión racional.

La fe en la imaginación se hace patente como un don del artista.

Por otro lado, la libertad se torna cada vez más importante para el creador y éste toma conciencia de su subjetividad.

A la vez, aquello que se opone a su sentir alcanza tal importancia que advierte la tensión entre su personalidad individual y el mundo que lo rodea.

La libertad crea una inseguridad en el artista (Ernst Gombrich) y se produce una brecha entre los que se permiten seguir los convencionalismos y satisfacer al público consumidor y los que se “preciaban de su propio aislamiento, deliberadamente aceptado”.

En la pintura, el artista romántico evidencia en los elementos iconográficos del atelier (taller) y la ventana abierta la tensión entre su subjetividad y el mundo exterior.

El taller de los artistas románticos

El taller sirve de habitación privada donde el artista se aísla y se siente seguro ante los conflictos y tensiones del mundo, representado su mundo interior y la conciencia de su vocación como artista.

La ventana abierta constituye un acceso y una barrera que según Lorenz Eitner simboliza la dualidad entre el deseo de mirar los misterios del mundo y la necesidad de refugiarse en la habitación �» donde al mismo tiempo sufre la desilusión y soledad.

Asimismo, evidencia el contraste entre el mundo interior y el exterior.

En algunas obras estos dos elementos iconográficos fueron representados conjuntamente, reforzando la relación conflictiva entre la vida del artista y el mundo externo.

“No hay modo más seguro de esquivar el mundo, ni hay modo más seguro de enlazarse a él, que el arte” (Goethe).