Jean Auguste Dominique Ingres. Biografía y obras

 

jean auguste dominique ingres

El 20 de agosto de 1780, en la ciudad francesa de Montauban, a la cual permanece unido durante toda su vida, nace Jean Auguste Dominique Ingres.

Su padre Joseph Ingres, de profesión también pintor, se encargó de instruir al joven rápidamente como artista, trasladando a su hijo a la ciudad de Toulouse.

El joven Ingres, ya desde muy temprana edad destacaba en la pintura y la música, disciplinas que practicará a lo largo de toda su vida, llegando incluso a deleitar en pequeños conciertos, con su virtuosa destreza para el violín.

El arte de Jean Auguste Dominique Ingres

En el terreno de la pintura, el dibujo se convertía manifiestamente, en su principal herramienta.

Ingres era un gran admirador de Mozart en la vertiente de la música, y sobre todo de Rafael, cuya pintura significó siempre un ejemplo a seguir, y cuya forma de vida, trató de imitar, fascinado por una relación amorosa del maestro con su modelo.

De este modo, siguiendo las directrices señaladas por su padre, la educación de Ingres se proyectó a partir de un ordenado esquema de estudios en la ciudad de Toulouse.

En un primer momento fue el pintor Pierre Vigan, quien se encargó de transmitirle el valor del dibujo, para convertirse posteriormente en alumno de Joseph Roques, pintor exitoso de la época que le contagió la fervor por el maestro Rafael.

Tras la culminación de su formación artística en Toulouse, en 1797, Ingres se instaló en el París neoclásico, en el taller de David, el pintor más famoso de Francia.

Allí el discípulo aprendió la composición del lienzo y la majestuosidad de la pintura histórica, además del método de organización de los talleres de pintura, que trasladó al suyo propio, en Florencia y París.

Pero Ingres nunca le perdonaría a su maestro que en su primera presentación en el Salón oficial, en 1800, a una de sus pinturas no le fuera concedido el primer puesto por el voto en contra de David.

Un año más tarde la pintura fue presentada nuevamente, consiguiendo el primer premio que le otorgaba una beca de estudios en la Escuela de Francia en Roma, que no se hizo efectiva hasta 1806.

En su viaje a Roma visitó Florencia y las iglesias del Quattrocento, que enfatizaron su admiración por los grandes maestros italianos, como Botticelli, Masaccio o Piero.

A lo largo de su periodo en Roma, colaboró en conciertos y se dedicó al estudio de hallazgos arqueológicos, además de encontrar clientes personales que le encargaban gran número de retratos.

En 1812 abandonó Roma para trasladarse a Florencia donde construyó su propio taller en 1819.

Durante este intervalo, Ingres continuaba enviando sus cuadros pletóricos de academicismo técnico, introduciendo argumentos anticipados a la sensibilidad romántica, a los Salones de París, a pesar de que la crítica no los acogiera con gran entusiasmo.

Obras de Dominique Ingres

Finalmente la obra “El voto de Luis XIII” conseguía un triunfo para Ingres en 1824, que conduciría al pintor, preso del entusiasmo que le provocaba el éxito en París, a cerrar su taller en Florencia, para inaugurarlo en la capital francesa.

En el año 1826 se encargó de la decoración de parte de los techos del Louvre y en 1833 fue nombrado Presidente de la Escuela de Bellas Artes de París.

Un año más tarde se hacia cargo del puesto directivo en la Escuela de Francia, en Roma, donde permaneció hasta 1841, año en el que regresa a París motivado por el clamor popular.

Su relación con la Monarquía francesa y las clases oficiales se estrechará en 1842, a través del encargo del diseño de vidrieras de la capilla funeraria del príncipe heredero.

Cuando en 1849 muere su primera esposa, Madeleine Chapelle, Ingres sumido en una profunda depresión, abandona prácticamente los pinceles hasta que a la edad de 72 años, contrae nuevamente matrimonio con Delphine Ramel.

En el año 1855 se organizó la primera exhibición retrospectiva de Ingres, en la Exposición Universal de París.

El pintor era ya muy anciano y tras una corta enfermedad, falleció el 14 de febrero de 1867 a la edad de ochenta y siete años, en Montauban.

Técnicas de Ingres

La técnica academicista y su contenido romántico situaron a Ingres durante toda su carrera en dos posturas extremas y simultáneas, de devoción y rechazo entre la crítica.

Cinco son los grandes temas que seccionan su obra: el retrato, del que participaron los grandes personajes franceses del siglo XIX, entre los que se podría destacar el de la “Princesa de Broglie”.

Los desnudos de mujeres justificados en el contexto de baños turcos, para no suscitar las críticas del puritanismo de la época, constituye uno de sus temas más famosos, mitificado por el lienzo de “La Bañista de Valpinçon”.

La figura femenina de espaldas, protagonista de este lienzo, se repite en gran número de los cuadros del artista.

La maestría de la obra radica en una deformación de la anatomía, en sacrificio de un efecto estético.

Sin embargo, este procedimiento disidente para plasmar el cuerpo femenino, fue eternamente incomprendido por la crítica que tachaba al artista de excéntrico.

Su pintura religiosa, más aceptada y comprendida por la crítica de la época, imita los modelos de las obras religiosas de Rafael.

La pintura histórica y mitológica fueron dos temas estrechamente relacionados cultivados también por el artista.

Suelen ser telas de enorme formato, muy poblados de formas y figuras que narran una moraleja, siguiendo la tradición neoclásica.

La pintura de Ingres ha tenido un gran peso y trascendencia tanto en el aspecto conceptual, como en el formal, en artistas de generaciones posteriores que adoptaron su manera de pintar y su estilo delicado y exquisito.

La transmisión del contenido de la pintura de Ingres alcanzó a la pintura romántica, al impresionista Degas e incluso sirvió de referencia en la vanguardia del siglo XX que suponía una “vuelta al orden y a la línea”, influyendo con el modo de reconstruir sus figuras, incluso en tan grandes artistas como Picasso y Salvador Dalí.