La historia de los platos más deseados.

 

la historia de los platos mas deseados

Si hace unas semanas os contábamos la historia de nuestros cócteles favoritos, hoy le toca el turno a los platos más deseados del mundo. ¿Sabíais que la tortilla de patatas y la hamburguesa forjaron su destino en el campo de batalla?, ¿o que la primera referencia escrita sobre el gazpacho data del siglo XVII?

Pues son solo algunas de las curiosidades que podéis encontrar en esta mini enciclopedia fresca que os hemos preparado:

Tortilla de patatas: el mejor ejemplo de cocina fusión de la Historia.

tortilla de patatas

Las patatas vinieron de América, las gallinas y sus huevos los teníamos nosotros, y todo fue ponerse… aunque eso sí, los españoles tardaron unos cuantos años en dar forma a la primera tortilla tal y como la conocemos hoy en día.

Hay dos teorías que nos hablan de su origen: una nos lleva al frente norteño, y la otra a Extremadura.

El libro “La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino”, escrito por el científico del CSIC Javier López Linaje, sitúa el origen de la primera tortilla de patatas en Villanueva de la Serena (año 1798), y atribuye su invención a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo.

A nosotros nos gusta más la teoría guerrera, que afirma que fue el general Zumalacárregui quien popularizó el consumo de tortilla entre sus tropas tras el sitio de Bilbao.

Cuentan que el general y sus soldados hicieron noche en un caserío donde solo había patatas, huevos y cebollas; y la mezcla resultó exquisita, perfecta para saciar el hambre del maltrecho ejército carlista.

De ser cierto, no sería la primera comida que amamos nacida en el campo de batalla…

Hamburguesa: he aquí otro bocado cuyo origen nos lleva directos al frente.

hamburguesa

Porque los soldados romanos tenían la costumbre de comer isicia omentata –albóndiga de carne picada con miga de pan mojada en vino, piñones, pimienta y garum- entre batalla y batalla…

Su receta de campaña se ha convertido en la reina terrenal de la gastronomía.

A pesar del empeño de Estados Unidos por atribuirse la autoría de la primera hamburguesa, en Europa ya existían propuestas similares que se remontan cientos de años de atrás.

Como el steak-tartar ruso, que llegó a Alemania a través del puerto de Hamburgo (de ahí el término “hamburguesa”), desde donde los barcos partían al Nuevo Mundo, con Nueva York como destino habitual.

En los restaurantes de la Gran Manzana se empezaron a servir, a finales del siglo XIX, filetes al estilo “Hamburgo”, elaborados con carne picada.

El objetivo era atraer a los marineros alemanes con un alimento que les recordaba a la tierra que habían dejado atrás.

Con el tiempo el invento evolucionó, se introdujo entre dos panes y poco a poco se le fueron sumando ingredientes… Hoy en día, el único límite es la imaginación.

Pizza: estaremos eternamente en deuda con Italia por haber inventado el mayor vicio de todos los tiempos

pizzaLa pizza más antigua y emblemática es la napolitana, cuyo origen se remonta a principios del siglo XVIII (para los napolitanos, solo hay dos variedades legítimas: la marinara y la margherita).

Eso sí, aunque los italianos sean los creadores de una de las recetas más codiciadas del planeta, en la antigua Grecia ya comían algo similar a la pizza: el plakuntos, una especie de pan plano cubierto con hierbas y aderezado con especias, ajo y cebolla.

También los soldados persas disfrutaban de un bocado parecido: un pan (también plano) con queso fundido y dátiles por encima (por supuesto, el tomate no cruzaría el Atlántico hasta varios siglos después).

El Mediterráneo es la clave, sí, pero no osaremos arrebatar a nuestros vecinos el mérito de haber conquistado el mundo jugándoselo todo a un solo plato.

Croquetas: es la receta de aprovechamiento por excelencia y, si no existieran, habría que inventarlas…

croquetas

Algunos dicen que en España se comen las mejores croquetas del mundo, aunque su origen se remonta a la Francia del siglo XVII: ni más ni menos que a la Corte de Luis XIV.

Dicen que su cocinero mezcló la exquisita trufa con mollejas de ave y crema de queso, y entonces la historia de la humanidad cambió para siempre…

Su nombre significa “crujir”, y apostamos a que solo con mencionarlo tendríamos un batallón de frescos dispuestos a morir por ella (s).

Gazpacho: la quintaesencia de la cultura mediterránea

gazpacho

El rey incontestable del verano (con permiso del salmorejo) se ha ganado a pulso su puesto en lo más alto de la gastronomía, aunque sus orígenes son humildes.

En el “Tesoro de la lengua castellana e española” (1611), Sebastián de Covarrubias lo definía como “cierto género de migas que se hace con pan tostado y aceite y vinagre y algunas otras cosas que se mezclan, con que los polvorizan.

Esta es comida de segadores y de gente grosera…”.

Pobre pero orgulloso, el gazpacho nació en Andalucía como una comida para campesinos, y empezó su imparable ascensión en el siglo XIX de la mano de los escritores románticos que viajaron por el país (Cook, Merimé, Custine…).

Con semejantes valedores, era tan solo cuestión de tiempo que ocupara el lugar que le correspondía…

Paella: el plato valenciano más famoso del universo conocido debe su nombre al recipiente en el que se cocina.

paella

Hay documentos que prueban que en el siglo XVIII ya se hacían paellas en los alrededores de la Albufera de Valencia.

Al igual que el gazpacho, el origen de la paella también es humilde: los campesinos y ganaderos añadían al arroz (preparado siempre en una paellera) las verduras que cosechaban y la carne de los animales que criaban, y pronto descubrieron que con marisco y pescado sabía todavía mejor…

Así surgieron las diferentes variedades de paella y, aunque cada una tiene su propio carácter, todas ellas comparten una cocción muy precisa… y raíces levantinas.

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