El mito de Osiris

 

- El mito de Osiris

Herodoto aseguraba que Egipto es “el país más religioso” que existía en su tiempo. Esta religiosidad se enmarcaba a través de centenares de deidades que regían todos los aspectos de la vida.

En torno a ellos se tejió una considerable mitología que, más o menos transformada por el paso del tiempo, se ha transmitido hasta nuestros días. Uno de los mitos que más aceptación tenía era el de Osiris, quizá una leyenda fundamental para comprender la mentalidad del hombre egipcio.

Entendiendo la mitología de Osiris

Osiris se representaba mediante la figura de un árbol. Según cuenta el mito, su muerte ocurrió en noviembre, mes en que Egipto se paraliza. El dios representa por tanto la muerte de la naturaleza durante los inviernos y su resurrección se relaciona con la posterior llegada de la primavera.

La versión más representativa del mito de Osiris se conoce a través de una pequeña obra de Plutarco, el De Iside et Osiride.

Este pequeño cuento fue compuesto en torno al siglo II d. de C., por lo que no es extraño que la historia no responda a la original egipcia con toda la exactitud que cabría esperar. Sin embargo, sí nos permite aproximarnos a uno de los mitos mejor conocidos de toda la cosmogonía del antiguo Egipto.

El culto a Osiris en Egipto es muy antiguo. No en vano, ya se ha documentado en la época de la I Dinastía. En torno a este culto, se instauró todo un sistema doctrinal con gran pervivencia a lo largo de los siglos y cierta aceptación oficial por parte de los distintos faraones.

Toda la estructura se engendró en torno a On, lugar cercano a Menfis. Allí se rendía culto al disco solar, Atum, quien pronto se vio identificado con Ra. Atum representaba al dios creador del universo. Atum, mediante la palabra divina, creó el cielo femenino, Nut, y la tierra masculina, Geb. De la unión entre cielo y tierra resultaron otras dos parejas. Por una parte, Osiris e Isis, representaciones del bien, y por otra, Seth y Neftis, que constituyen el mal.

La historia del mito de Osiris

Osiris sucedió en el gobierno de los hombres a su padre Geb. Durante su reinado, consiguió enseñarles la agricultura y les otorgó la civilización, inaugurando una época de prosperidad.

En cuanto a su vida personal, siguiendo una característica común entre las monarquías divinas, contrajo matrimonio con su hermana Isis.

Su gobierno se extendía eficaz por todo El Nilo, habiendo nombrado como visir a Thot, mientras que Anubis y Upuat se erigían en caudillos de las importantes conquistas territoriales de su reinado.

La paz en el reino se extendió durante 28 años. Sin embargo, su hermano Seth, representación de la maldad, recelaba de Osiris y deseaba ocupar su trono. Para ello tenía que matar a su hermano y hacerse con el poder sobre los hombres, ideando un terrorífico plan fraticida.

Seth invitó a un suntuoso banquete a su hermano Osiris. Durante el mismo, descubrió un bello y rico cofre. Para amenizar la comida, aseguró que quién lograse introducirse en él, obtendría como regalo el preciado baúl.

Todos los comensales lo intentaron con resultados infructuosos. Osiris se negaba a introducirse dentro del cofre. Seth lo había mandado hacer especialmente de la talla de su hermano. Después de mucho insistir, consiguió que Osiris se introdujera. Una vez dentro, Seth, presuroso, clavo la tapa y encerró a su hermano. Se dirigió a la orilla de El Nilo con el pesado cofre y lo arrojó a las aguas. En este punto, según nos cuenta Plutarco, el baúl, siguiendo la corriente del río, consiguió llegar a la ciudad de Biblos, donde quedó varado.

- El mito de Osiris

En Biblos, el cofre quedó enquistado en un árbol. El rey de la ciudad mandó cortarlo y fue empleado como columna en su palacio. Isis pronto se dio cuenta de la noticia. Se dirigió hasta la antigua ciudad fenicia y consiguió rescatar el cuerpo. Su intención era volver a darle vida a través de sus artes mágicas. Para ello se escondió en los pantanos de Shemnis, junto con el hijo común de ambos, Horus.

Una noche de luna llena, Seth se encontraba cazando en las cercanías de los pantanos donde se ocultaba Isis con su hijo y el cadáver de su marido. Seth pronto les descubrió. Agazapado, esperó un momento en que Isis se encontraba ausente. Consiguió raptar el cuerpo del difunto Osiris y se lo llevó. Decidido a destruir completamente a su hermano rival, descuartizo el cuerpo en catorce partes que repartió entre los catorce nomos o provincias de Egipto (cada nomo se enorgullecía de tener su propia reliquia).

Isis, cuando descubrió la malvada acción de su también hermano Seth, recorrió todo el país buscando los diferentes miembros de Osiris. Consiguió recuperar todos, excepto el miembro viril.

Con vendas, unió las diferentes partes, convirtiendo a Osiris en la primera momia egipcia, y darle vida. De esta manera, Osiris había pasado a ser el dios de los muertos, pero también el de la resurrección. Una vez vuelto a la vida, se dedicó a la educación de su hijo Horus, para preparar su etapa en el trono asegurando un reinado de prosperidad y paz.

Este mito era de enorme importancia en el sistema religioso egipcio. El mito alcanzó gran popularidad entre los egipcios que lo celebraban con grandiosas fiestas. Toda la doctrina que se generó tomaba como base esta singular experiencia de Osiris, el único que había conseguido regresar de la muerte.

Es lógico, por tanto, la enorme trascendencia que tuvo para el pensamiento egipcio.

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