Murciélago vampiro y animales hambrientos de sangre

 

- Murciélago vampiro y animales hambrientos de sangre

La sangre, el fluido vital, es un alimento en potencia muy apetecible, pues es fácilmente accesible a través de la piel y su extracción exige poco esfuerzo del animal vampírico.

Por eso es un poco extraño que no haya ranas vampiro, roedores vampiro, monos vampiro, etc.

Es enigmático que en un sólo grupo de mamíferos, el de los murciélagos, haya evolucionado el vampirismo y además sólo en unos pocos géneros.

Ciertamente hay algunas aves que picotean la piel de los animales sobre los que se posan y chupan su sangre. En otros grupos de organismos más pequeños, alimentarse de sangre es una opción más habitual: la han escogido sanguijuelas, garrapatas, chinches, piojos, pulgas, mosquitos y moscas (recordemos el caso de los pesadísimos tábanos que te acosan constantemente cuando vas por el campo). Incluso hay una polilla chupadora de sangre.

La explicación de esta relativa falta de vampiros (y de nuestra escasa tendencia a basar nuestra alimentación en la sangre, si preferimos no prestar demasiada atención a los mitos presentes en todas las culturas) es que la sangre es un alimento monótono, rico en nutrientes pero de difícil extracción.

Está compuesta básicamente por glóbulos rojos, que son difíciles de romper, y de proteínas, de descomposición complicada.

Aporta pocas grasas, azúcares y vitaminas.

Características principales del murciélago Desmodus rotundus

Los animales hematófagos tienen un aparato digestivo peculiar, compuesto básicamente por un largo intestino delgado, que es el que se encarga de digerir las proteínas y albergar bacterias simbiontes que ayudan en la digestión y sintetizan las vitaminas que escasean en la sangre.

Los vampiros deben cumplir además otros requisitos, como el sigilo y la eficacia en la extracción antes de ser descubiertos.

Por eso atacan preferentemente a animales dormidos, tienen aparatos para rasgar la piel sumamente afilados y segregan sustancias anestésicas.

Los animales hematófagos suelen segregar además a la herida sustancias que dilatan los vasos sanguíneos, para aumentar el aporte de sangre, y sustancias anticoagulantes, para que no se detenga su flujo.

Estas sustancias han sido ampliamente investigadas por los médicos.

Nos vamos a detener en el caso de los murciélagos vampiros de la especie Desmodus rotundus, pues presentan muchas adaptaciones muy interesantes.

Los vampiros poseen una dentición especializada, con dos afilados incisivos superiores que rasgan la piel (el animal lame entonces la sangre con la lengua).

Drácula debería ser representado más bien con unas paletas puntiagudas que con sus prominentes colmillos.

- Murciélago vampiro y animales hambrientos de sangre

Los vampiros localizan a sus víctimas (preferentemente ganado bovino, pero también equino y porcino, perros, roedores salvajes y humanos) gracias a sus aguzados sentidos y se acercan a ellas volando o arrastrándose por el suelo.

Prefieren los animales domésticos porque su sueño es más profundo. Suelen efectuar su mordedura en los hombros, espalda, región perianal, patas, base de las orejas, etc.

En el hombre, los lugares preferidos son los dedos de los pies, los lóbulos de las orejas, la punta de la nariz o el cuello (las zonas mejor irrigadas de sangre, que son detectadas por unos receptores de calor en la nariz del vampiro).

Normalmente una persona dormida mordida por un murciélago no se entera hasta despertar.

La sangre consumida por el vampiro rara vez daña al animal afectado, pues suelen tomar unos 25 ml en media hora, aunque suelen acudir cada noche a alimentarse de la misma víctima y de la misma herida.

A veces varios vampiros hacen cola para lamer la misma herida y pueden causar anemia, debilidad e incluso la muerte al individuo sobre el que se han cebado.

Vulnerabilidades del murciélago vampiro

Muchas veces se marchan tan cargados de sangre que no pueden volar y permanecen escondidos en el suelo hasta digerir el alimento.

Si pasan 48 horas sin comer mueren de inanición.

Ésta vulnerabilidad ha propiciado una conducta cooperativa entre los vampiros: los animales saciados regurgitan parte de la sangre que han acumulado para que se alimenten los que no han podido conseguirlo por sus propios medios.

Los individuos egoístas son rechazados por sus congéneres cuando se ven necesitados. Son animales siniestros pero también respetables.

Los individuos de esta especie del centro y sur de América no suelen penetrar en las casas y sólo atacan a personas que duermen al aire libre o en tiendas de campaña.

Debido al anticoagulante de su saliva, la pequeña herida puede sangrar durante horas, pero no hay ningún riesgo de desangramiento para las personas.

Su principal peligro estriba en que son frecuentemente portadores del virus de la rabia y también pueden transmitir la enfermedad de Chagas.

Otras especies animales vampiricas

Las sanguijuelas son vampiros especialmente insidiosos. Segregan una sustancia con un gran poder anticoagulante, la hirudina, que hace sangrar con profusión.

Muchas especies acuáticas pueden pegarse en gran número a los nadadores e introducirse engorrosamente en todo tipo de orificios corporales, causando molestias difíciles de olvidar.

Otras especies terrestres de las regiones tropicales esperan en árboles o hierbas el paso de sus víctimas mamíferas, que detectan por el calor, y también pueden infestar en gran número a un individuo.

En estos casos, pueden producir anemias agudas graves. Afortunadamente, las sanguijuelas no parecen transmitir de modo regular ningún germen patógeno para el hombre.

Otros chupadores de sangre transmiten terribles enfermedades (malaria los mosquitos anófeles, fiebres tifoideas los piojos, la enfermedad del sueño la mosca tsé-tsé).

Las garrapatas son peligrosas por un doble motivo: aparte de transmitir un gran número de enfermedades infecciosas graves, segregan una neurotoxina paralizante que puede provocar la muerte, sobre todo a lactantes.

Ante un caso de parálisis de causa desconocida en un lactante, hay que mirar detenidamente su pelo por si tiene adherida alguna garrapata. Podemos salvarlo de una muerte segura con una medida tan sencilla como extirpar la garrapata, tras lo cual los síntomas remiten en pocas horas.