Museo de Arte de Sao Paulo (MASP): Modelo de gestión cultural en Brasil

La historia del MASP se remonta a la década de 1940, cuando Assis Chateubriand, fundador y director de Diários Associados, una de las mayores empresas de comunicaciones de Brasil, decide crear un museo de arte.

El museo, orientado a la difusión de las artes plásticas mundiales y nacionales, se plantea como un ente dinámico de gestión cultural.

Para lograrlo, Chateubriand convoca a Pietro María Bardi, galerista, coleccionista y crítico italiano, a quien delega la dirección del museo.

Como primer paso, Bardi se concentra en la adquisición de obras en Europa, ya que el mercado internacional de arte vendía obras a precios asequibles por la posguerra.

Mientras tanto, Chateubriand recauda los fondos necesarios para generar la colección y concretar del museo.

La primera sede del MASP se emplaza en una espaciosa sala ubicada en el edificio principal de Diários Associados.

Bardi, en su visión de gestar un discurso apropiado al museo, encarga la museografía a su esposa, la arquitecta Lina Bo Bardi, quien divide el área de 1000 m2 en cuatro ambientes: una sala de exhibición permanente, dedicada a la colección del museo; una sala de exposición didáctica, donde se grafica la historia del arte; una sala de exposiciones temporales y un auditorio.

Las primeras adquisiciones son mostradas en la sala permanente mediante una museografía novedosa: sin paredes, con iluminación puntual a los cuadros que cuelgan del techo.

A su vez, en la sala didáctica se presenta la colección privada del matrimonio Bardi: fotografías de obras de arte mundiales.

A partir de la apertura de la institución en 1947, numerosos visitantes atienden las exposiciones del museo que amplía sus opciones a muestras temporales de artistas brasileños y extranjeros y ofrece cursos de historia del arte.

Por otro lado, el museo abre sus puertas a todas las manifestaciones, desde teatrales hasta cinematográficas.

En 1950, el museo extiende su espacio a tres niveles más, lo cual le proporciona diversificar los cursos y seminarios, crear grupos de danza y una orquesta juvenil.

Aparte, la colección del museo es presentada en distinguidos museos europeos y norteamericanos.

Como parte de su labor cultural, el MASP participa en la formación de museos regionales.

Gracias a la donación de un terreno municipal, que anteriormente acogió la primera Bienal Internacional de Arte de Sao Paulo, el museo emprendería la construcción de su sede oficial.

Lina Bo Bardi, junto al ingeniero José Carlos Figueiredo Ferraz, plantean un edificio soportado sobre cuatro pilares para preservar el paisaje urbano, condición establecida por Joaquín Eugenio de Lima, primer donante del terreno municipal.

En 1968 la sede oficial del MASP es inaugurada por la Reina Isabel II de Inglaterra, meses después del fallecimiento de Chateubriand.

A pesar de la nueva sede, el museo afrontaría un periodo de crisis económica dada la caída de Diários Associados y la muerte de su director.

Con ayuda de la Casa Económica Federal, el MASP logra cancelar los compromisos contraídos en el extranjero y más tarde, en 1970, el gobierno retira la deuda.

Además, en 1969 la colección pasa a formar parte del patrimonio histórico y artístico de Brasil.

Arquitectura del museo de Sao Paulo

El edificio es concebido como un bloque suspendido y otro subterráneo.

El primer bloque se sostiene a ocho metros del suelo, por cuatro gruesos pilares.

Los extremos de los soportes comprenden una extensión de 74 metros, hazaña arquitectónica en su momento.

El bloque subterráneo presenta dos subsuelos.

El museo, de 10 mil m2, se construye en concreto pretensado, con vidrios templados y se divide en múltiples espacios de exposición, educación, salas administrativas y áreas de recreo, decorados sobriamente.

En 1996, el edificio es restaurado y se modifican algunos elementos, como los jardines y el acabado de los pisos.

Un elevador es agregado al bloque superior y se construye un tercer nivel subterráneo.

Colección del MASP

El MASP una de las colecciones artísticas más importantes a nivel latinoamericano, con más de ocho mil obras de arte.

El repertorio de arte italiano abarca piezas pertenecientes a la Edad Media hasta la modernidad.

Destacan de sobremanera las obras pertenecientes al Renacimiento, en especial las pinturas de Mantegna, Bellini, Botticelli, Agostino di Duccio, Piero di Cosimo, el Perugino, Rafael, Tintoretto, Tiziano, el Veronés, entre otros; además, el museo conserva la colección Imbert, compuesto por 256 mayólicas del siglo XIV al XVII.

En lo que respecta al arte francés, el acervo es riquísimo, con una importante muestra de esculturas, grabados y pinturas.

Resaltan las piezas sacras góticas, las composiciones barrocas de Poussin, los tapices gobelinos, las pinturas rococó de Boucher, Fragonard y Greuze, las obras neoclásicas de Ingres, románticas de Delacroix y realistas de Corot, Daumier y Courbet.

Dentro de los impresionistas, son imperdibles las obras de Manet, Degas, Cézanne, Monet y Renoir; de los postimpresionistas, Gauguin, Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Bonnard y Vuillard; de los fauvistas, Matisse y Marquet; de los cubistas, Léger y Picasso; de los surrealistas y dadaístas, Duchamp, Ernst, Miró, Chagall.

Por otro lado, es sustancial el conjunto de bronces de Degas, las esculturas de Daumier y Rodin.

Existen otras colecciones imprescindibles: dentro del arte español, sobresalen las obras de la Escuela Castellana, de El Greco, del Siglo de Oro (Zurbarán, Murillo y Velásquez), de Goya y de Dalí; del arte alemán y flamenco, pinturas de El Bosco, Cranach, Holbein, Rembrandt, Van Dyck, Kokoschka y Klee; del arte británico, se lucen los trabajos de Reynolds, Gainsborough, Turner y Moore; del arte latinoamericano, Torres García, Rivera y Siqueiros; del arte norteamericano, Calder, Warhol y Somervilles.

Capítulo aparte merecen las obras relacionadas a Brasil, pues el MASP conserva desde las observaciones pictóricas que Frans Post hiciera del país en el siglo XVII hasta las obras contemporáneas.

Artistas de la talla de Alejaidinho, Meirelles, Américo, Almeida Júnior, Amoedo, de Almeida, Alexandrino, Visconti, Pereira da Silva, Rego Monteiro, Segall, Malfatti, Brecheret, Di Cavalcanti, de Carvalho, Pancetti, Ohtake, Mabe, entre otros son imperdibles en la colección.

Asimismo, el MASP acaudala una compilación de 900 fotografías de artistas brasileños.

Por otro lado, el museo atesora piezas pertenecientes al arte egipcio, griego y romano (en su mayoría donadas por el matrimonio Bardi), africano, japonés, chino e hindú (aumentado por el donativo del Banco de Boston y la Colección William Daghlian) y precolombino.

Además, el MASP abarca una colección de 140 vestidos, producto del desfile de la Rhodia que reunió a personajes de la plástica, del diseño y de la industria textil brasileña.