National Gallery de Londres: Inquebrantable institución londinense

En 1824, la Cámara de los Comunes de Londres acuerda pagar 57 mil libras a John Julius Angerstein.

De esta manera comienza la historia de la National Gallery.

Historia de la National Gallery

La Cámara de Comunes emprende en 1824 la formación de una colección nacional de arte con la incorporación de 38 pinturas europeas del banquero John Julius Angerstein.

También son adquiridos los dibujos de Constable, cedidos por George Beaumont.

Debido a la carencia de un espacio propio, las obras son mostradas en la residencia de Angerstein hasta que en 1831 el Parlamento decide construir el museo.

Planeado en la zona norte de Trafalgar Square, se encomienda el diseño a William Wilkins.

Para la década de 1840, el museo recibe la colección de Robert Vernon, requiriendo un mayor espacio.

Asimismo, a mediados de 1850 el Parlamento es duramente criticado por las malas gestiones realizadas en el museo, obligando su reforma administrativa.

Entonces, el cargo de director es establecido y Charles Eastlake asume la responsabilidad de proteger la colección y dirigir el museo.

En 1856 recibe las obras de William Turner como donación y compra nuevas piezas en sus comisiones por Europa.

En 1868 se plantea la ampliación del edificio, encargada a E.M. Barry y se culmina en 1876 con una serie de grandiosas salas victorianas.

Entre tanto, Robert Peel cede 74 pinturas de arte holandés y flamenco; George Salting y Austin Henry Layard donan sus colecciones privadas.

En 1890 William Tate gestiona la creación de un museo de arte separado de la National Gallery, transfiriendo la mayoría de obras al nuevo inmueble (luego se establecería como institución independiente: la Tate Gallery).

Aunque el museo solamente conserva una selección menor de obras, 1907 empieza la construcción de cinco nuevos espacios.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el museo pasa por un periodo de inestabilidad, mudando la colección constantemente.

A mediados de 1940, con la supervisión de Churchill, las piezas son custodiadas dentro de unas minas en desuso hasta 1945 mientras el edificio es lentamente reparado por los bombardeos sufridos.

Kenneth Clark, director del museo durante las hostilidades, había continuado las actividades con exposiciones temporales y conciertos.

Terminada la guerra, una selección de obras maestras regresa a Trafalgar Square para exhibirse.

De este modo, la National Gallery recupera su ritmo de vida y su edificio.

Modificación de la National Gallery

En 1975 una extensión en la zona norte es inaugurada, proporcionando nueve salas de exhibición y otros espacios menores.

Lord Sainsbury de Preston Candover y sus hermanos, en 1985, financian un nuevo espacio que seis años después se inaugura con la exhibición de la Colección Renacentista.

Esta ala es diseñada por Venturi, Scott Brown & Associates.

Arquitectura del National

La National Gallery de Londres ostenta un estilo clásico, simétrico, con un pórtico central sostenido por columnas corintias.

Para su época, el diseño de Wilkins fue desacreditado, especialmente por la extensa fachada que parece separada de sus partes.

Debido al engrosamiento de la colección, el museo ha sido modificado constantemente, ampliando sus alas en 1975 y 1991.

Colección del museo nacional de Londres

La colección de la National Gallery muestra un despliegue cronológico de pinturas europeas desde 1250 a 1900, contando con una valiosa selección de más de 2300 obras maestras del arte occidental.

A través de la apreciación de sus pinturas, el público logra obtener un esbozo coherente del proceso artístico europeo desde el medioevo hasta el postimpresionismo.

La colección Medieval comprende obras religiosas provenientes de altares y devocionarios, retratos y escenas históricas y mitológicas desde el siglo XIII hasta el XV, destacando las pinturas de Duccio, Uccello, Van Eyck, Lippi, Mantenga, Botticelli, Durero, Memling y Bellini.

La colección Renacentista, ubicada en el Ala Sainsbury, es una de las más completas a nivel internacional, destacando una amplia muestra de pinturas italianas.

Retratos, escenas históricas, religiosas y mitológicas, realizados preferentemente sobre lienzo con la técnica del óleo, demuestran el florecimiento del arte occidental y artistas de renombre como Rafael, Leonardo, Miguel Ángel, Cranach, Holbein, Bruegel, Bronzino, Tiziano y el Veronés son los mejores ejemplos de este auge.

La colección del XVII comprende las distintas manifestaciones del barroco europeo.

Las pinturas ostentan variedad de temáticas, desde religiosas e históricas hasta naturalezas muertas y escenas cotidianas, sobresaliendo las figuras de Caravaggio, Rubens, Poussin, Van Dyck, Velásquez, Claude, Rembrandt, Vermeer.

La colección del XVIII al XX es variada, con obras significativas de los más grandes artistas del Rococó, Romanticismo, Neoclasicismo, Impresionismo y Postimpresionismo europeo: Canaletto, Goya, Turner, Constable, Ingres, Degas, Cézanne, Monet, Van Gogh, entre otros.