Nubia Colonialismo Egipcio

 

nubia

Nubia es el territorio por excelencia y natural de la expansión egipcia. Muchos egiptólogos secundan esta afirmación sin ningún lugar a dudas.

La propia geografía de la zona parece querer apostar por este “camino natural”.

Pero lo cierto, es que las grandes empresas exteriores egipcias a lo largo de su Historia Antigua, ya sean comerciales o militares, se dirigieron preferentemente hacia las ricas tierras asiáticas del Próximo Oriente.

 

Nubia y Los Faraones

Nubia, y en general el continente africano, parece haber ocupado un papel secundario en las directrices exteriores de los diferentes monarcas egipcios de todos los periodos. Parece que el resto de África fue visto como un lugar secundario.

De manera que los faraones sí consideraron necesario mantener una política militar, comercial y diplomática paritaria con las potencias de Asia Menor, mientras que con los pueblos africanos al sur y oeste de su territorio se mantuvo una clara de explotación colonialista.

Desde que Egipto se constituye como un Estado unificado bajo la figura del faraón, surge el interés expansionistas con claros fines comerciales.

De esta manera, en estos primeros momentos de la historia el expansionismo faraónico se dirigirá hacia el sur siguiendo el curso del río Nilo.

De esta manera, se constata una profundización cada vez más progresiva, estableciendo sucesivas fronteras en las diferentes cataratas que jalonan el curso fluvial. Pero siempre, con claros fines económicos, de carácter puramente comercial o de simple explotación de los recursos.

Primeras Referencias en Nubia

Las primeras referencias que tenemos se remiten al reinado de Ha Aha, primer monarca de la Dinastía I (3100 – 2980 a. de C.), de cuya época hay algunos testimonios que hablan de una conquista militar.

Esta referencia nos indica el temprano deseo de los egipcios de mantener un control sobre las tierras del sur, con el fin de obtener abundante materias primas.

Incluso se ha conservado una inscripción del faraón Djer, tercero de la misma dinastía, donde se puede hablar de nuevo de testimonios de ocupación militar.

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En la siguiente dinastía, la segunda, el faraón Hasehemui testimonia que ordenó la invasión de estas tierras situadas al sur del país.
Durante el Imperio Antiguo (2780 – 2280 a. de C.), los egipcios ya se encuentran instalados de forma plena a la altura de la segunda catarata.

Los testimonios arqueológicos evidencian la existencia de un base situada a la altura de este salto que perduró durante aproximadamente dos siglos y medio.

Pero también en este momento se asiste a un sustancial cambio de actitud por parte de los gobernantes egipcios, ya que se ha constatado por parte de los egiptólogos la existencia de una expedición comercial ordenada por el faraón Uni sin ninguna intención violenta y sin ninguna intención de consolidar una ocupación militar duradera, sólo con fines económicos.

También se puede pensar que más monarcas enviaron otras expediciones de similares características.
Durante el Primer Periodo Intermedio (2280 – 2066 a. de C.) Egipto sufre una crisis sin precedentes que acaba con el poder centralizado en la figura del faraón.

Los numerosos gobernadores y príncipes de las provincias consiguen la independencia. La falta de un poder interno provocó el consiguiente debilitamiento de las relaciones de fuerza exteriores obtenidas durante el Imperio Antiguo.

Por lo tanto, los territorios nubios que habían sido sometidos en Nubia obtuvieron la independencia total de Egipto, y las relaciones comerciales se cortaron de raíz.

La Resurrección Del Colonialismo Egipcio

La restauración del Imperio Medio (2134 – 1778 a. de C.) supuso el restablecimiento de las relaciones de Egipto con Nubia, tanto de sometimiento de los nubios como las comerciales.

La crisis egipcia anterior había provocado un fortalecimiento de los monarcas nubios que llegaron a suponer una auténtica amenaza sobre Egipto.

Los nuevos faraones, para prevenir esta amenaza, iniciaron una serie de campañas de ocupación del territorio para acabar con el poder de los reyes etíopes.

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De la misma manera, también se intentaba conseguir un fin económico, centrado en la protección de las canteras de las que los egipcios obtenían materias primas y, a la vez, proteger las caravanas comerciales mandadas al sur de África por los faraones.

Los monarcas de la Dinastía XII (1991 – 1778 a. de C.) llegaron a ocupar con sus tropas de forma efectiva el territorio nubio.

 

Establecieron en la línea de la segunda catarata un sistema defensivo de fortificaciones.

Más al sur de esta frontera, numerosos puestos comerciales se asentaron en poblados indígenas para mantener relaciones económicas.

El Segundo Periodo Intermedio (1778 – 1567 a. de C.) supuso de nuevo una relajación del control egipcio sobre Nubia. La presión de los hicsos, que llegarían a dominar el Delta, desbarajustaron las estructuras de poder egipcias.

Sin embargo, la restauración que conllevó el llamado Imperio Nuevo (1567 – 1080 a. de C.) implicó la vuelta de estas tierras a la hegemonía implantada desde Egipto.

En estos momentos, la política egipcia fue más colonialista que nunca, por ejemplo, algunos faraones repartieron tierras entre sus soldados, para crear una clase fiel al faraón.

Rutas Comerciales En Nubia

Ahmosis restableció el interés económico en las tierras del sur de El Nilo, abriendo de nuevo a la explotación las canteras de piedra de Ma’sara.

El punto culminante de esta actividad militar con fines comerciales se alcanzó durante el reinado de Amenofis I (Dinastía XVIII, 1567 – 1304 a. de C.) quien estableció el cargo oficial de Virrey de Nubia.

En los años siguientes las relaciones se suceden entre las formas pacíficas y las revueltas abiertas de los etíopes. Tutmosis I realizó una brutal campaña sobre Nubia que llegó a alcanzar tierras muy al sur, devastando los campos y provocando una gran mortandad.

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De la misma forma, Tutmosis II aplastó una revuelta con similar crueldad. Sólo la reina Hatshepsut se decidió por la vía pacífica, fomentando las relaciones comerciales por encima de la mera ocupación militar del territorio.

La vía natural de este comercio, totalmente monopolizado por el rey ya que él sólo disponía de los medios y excedentes necesarios, se concretaba a través del establecimiento de rutas caravaneras o a través de la vía marítima.

En esta segunda opción, los barcos llegaban al mar Rojo a través del brazo oriental del Delta. Desde allí descendían hasta el actual Yemen o realizaban expediciones a lo largo de la costa oriental africana.

Los principales productos con que se comerciaban eran las especies, esclavos, ébano, el oro o el marfil. Por lo tanto, se trata de un comercio de productos de lujo.

En otros casos, no eran necesarias las transacciones comerciales, ya que los faraones imponían fuertes tributos como consecuencia de acciones militares.

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  1. Betsey

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