Cómo obtener y conservar buena salud

 

conservar buena salud

Las personas reciben el precioso don de la salud al nacer. Como en los primeros años de vida no tenemos idea de cuanto vale la salud, tendemos a vivir como si nunca se fuera a terminar. De ese modo, muchos de nosotros dejamos escapar tan valioso tesoro.

El cuerpo no fue hecho para que lo tratemos de cualquier manera: el cuerpo está regido por leyes. Si se las obedece el organismo tendrá las condiciones para desempeñar adecuadamente su papel y la persona gozará de salud.

Pero si se las desobedece o ignora, la máquina humana comenzará a reclamar (aparecerán disturbios digestivos pasajeros, leves indisposiciones o malestares, pequeños dolores de cabeza…)

Si se hace caso a sus reclamos, entonces el cuerpo volverá a su funcionamiento armónico.

Pero si insistimos en llevar un estilo de vida en desobediencia a las leyes de la salud (acostarse tarde, hacer poco ejercicio, permitirse sentimientos deprimentes, sustituir el agua por otras bebidas, etc.), entonces la máquina podrá «quebrantarse» (anemia, presión alta, úlceras…).

Si, cuando llegamos a ese estado, buscamos a profesionales competentes y adoptamos un estilo de vida saludable, muchas veces podremos volver a gozar las maravillas de un buen estado de salud.

un estilo de vida saludable,

Los principales problemas vienen en general, cuando persistimos seguir un estilo de vida peligroso. En ese caso, pueden sobrevenir «quebrantados» tan grandes que hagan que la recuperación sea imposible.

La sociedad en nuestros días tienen hábitos que pueden ser citados como ejemplos de desobediencia a las leyes que gobiernan el organismo.

Por ejemplo: mucho tiempo sentado (frente al televisor o un computador…), el uso frecuente de cereales refinados y comidas rápidas (Fast foods) llamada también comida chatarra, ingestión acentuada de alimentos estimulantes (café, mate, té negro, chocolates, las bebidas a base de cola y las bebidas similares, etc.).

Examinemos rápidamente algunos de los resultados peligrosos de esos hábitos.

  • Estar mucho tiempo sentado: dificulta la buena circulación, impide los ejercicios físicos, debilita los huesos, etc.
  • Usar frecuentemente cereales refinados y comida rápida o chatarra: como estos alimentos generalmente contienen poca fibra, tienden a adherirse a la pared intestinal, a contribuir a la obesidad, y a favorecer la aparición de diabetes y arterioesclerosis. Además el proceso industrial de refinamiento le quitaa los cereales muchos de los nutrientes originales que poseen.
  • Ingerir acentuadamente alimentos estimulantes: Estos alimentos contienen cafeína u otras sustancias que desequilibran la química del cerebro. Facilitan la acción de los neurotransmisores estimulantes de las neuronas, y estorban la recepción de los neurotransmisores que dan un toque de calma y equilibrio a la transmisión nerviosa. Después de que la cafeína entra en el torrente circulatorio, el cerebro comienza hace un gran esfuerzo para tratar de deshacer los efectos de esa droga popular y legalizada.

 

En los casos de exposición crónica a la cafeína (hábito de beber café, «gaseosas » a base de cola, té negro, guaraná en polvo, etc.), el cerebro intenta compensar la situación de dos maneras:Disminuyendo la producción de acetilcolina (la sustancia estimulante).

Aumenta el número de receptores de adenosina (la sustancia que calma la transmisión nerviosa).

Esta nueva situación produce la dependencia que tantas personas sienten cuando les falta el café, el mate, el chocolate, las bebidas a base de cola, etc.

El uso permanente y abundante de cafeína y sus tantas similares han sido relacionadas con ansiedad neurosis, psicosis, depresión, esquizofrenia, etc.

Algo interesante que podemos recalcar de todo lo que hemos habaldo hasta aquí, es lo siguiente:

En la actualidad, la gente en general puede contribuir más a la conservación de su propia salud que lo que cualquier doctor, hospital o progreso tecnológico podría lograr. La información científica disponible confirma que las elecciones que efectuamos hora a hora, día a día, determinan en gran medida la condición de nuestra salud, las enfermedades que padecemos y,con frecuencia,hasta la edad cuando moriremos.

Esto hace seguir la necesidad de educar, motivar e inspirar a la gente que reemplace sus hábitos destructores de la salud por estilos de vida que promuevan.

En Revuo escribiremos sobre otros temas que más que de seguro le ayudarán a obtener y conservar el tan preciado tesoro de la salud.

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