Palacio de Carlos V de Granada: Pedro Machuca

Palacio de Carlos V

El estilo renacentista más puro se alzó en este Palacio situado dentro de la Alhambra para conservar y preservar el legado andalusí.

El Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada debe considerarse como la obra nueva más representativa de este periodo.

Se eleva como máximo exponente de la gloria y grandiosidad de un monarca.

Carlos V consciente de la importancia de la imagen artística, por la función propagandística que ésta puede llegar a tener.

No dudó en proyectar y construir grandes obras, ya fueran arquitectónicas o pictóricas, que ensalzaran su nombre y fama.

Por ello se rodeó de grandes artistas e ingenieros que dieron forma a estas magnas ideas.

Es por ello por lo que eligió a Pedro Machuca para que llevara a cabo su proyecto de Palacio dentro de la Alhambra.

Un poco de historia de Pedro Machuca

Este arquitecto ya había trabajado con él en las obras de la Catedral de la misma ciudad.

Tenía una formación clasicista y había estudiado en Italia dentro del círculo de Miguel Ángel.

La idea del monarca era la de realizar un palacio que acompañara a la residencia privada de la Alhambra y que sirviera como escenario de ceremonias.

El palacio debía situarse en un extremo del Patio de los Arrayanes y adherido en su lado norte y este, al Alcázar de la Alhambra.

Pedro Machuca diseñó las trazas ayudado del emperador y supervisado por el Marqués de Mondejar, Capitán General de Granada.

A su vez tomó como aparejador de obras a Juan de Marquina.

En su primer intento se puede observar las trazas básicas del palacio dentro del espacio nazarí, en las que ya se podía vislumbrar dos zonas: la privada, dedicada a residencia y la pública, para atender las funciones de la corte.

Parece ser que el arquitecto trasladó su vivienda a la misma Alhambra y allí realizó varios proyectos, hasta que finalmente se aceptó el definitivo hacía 1542.

Pedro Machuca se mantuvo al mando de dicha construcción hasta su muerte en 1550 fecha en la que le sucede su hijo Luís Machuca.

Arquitectura del Palacio de Carlos V de Granada

El diseño arquitectónico y urbanístico es realmente novedoso y está dotado de un original sentido espacial, si se tiene en cuenta la fecha en la que se esta construyendo.

La idea básica es un espacio circular que pertenece al patio, insertado en una planta cuadrada.

A su vez, se añaden dos plazas porticadas en los lados oeste y este con sendas fachadas decoradas.

En cuanto al patio circular debemos de decir que tiene un valor simbólico, relacionado con la política imperial del rey.

A su vez se proyecta la idea platónica del círculo, siendo éste el cosmos a través del símbolo solar, que representa al monarca.

Así, nos dice Santiago Sebastián, que mientras que el círculo es el cosmos, el cuadrado donde se inserta sería los cuatro puntos cardinales creando así un todo universal.

Esta idea, así concebida, entraría dentro de las propuestas renacentistas de la época, ya planteadas en la arquitectura palladiana.

Formalmente la idea es manierista partiendo de fundamentos clásicos, como es la unión de la planta cuadrada, más característica de la arquitectura civil, y de la planta circular, más relacionada con lo religioso y con la concepción divina del monarca, creador de un gran imperio cristiano.

El patio está configurado por dos cuerpos, donde el inferior se ha realizado en orden dórico toscano, mientras en el superior se ha usado el jónico.

En el cuerpo inferior y en las partes que coinciden con los zaguanes que dan paso a las fachadas se sitúan las escaleras, con nichos para albergar decoración, acción que no llegó nunca a realizarse.

Esto se da en todas las intersecciones salvo en la noreste donde se halla la comunicación con la capilla de planta octogonal.

La galería que corresponde al patio está cubierta con una bóveda angular, dicha solución destaca por la excelente piedra utilizada y el perfecto corte de su sección.

A su vez, este planteamiento debe sus orígenes a ciertos diseños contemporáneos de la arquitectura italiana, como pueden ser algunos realizados por Bramante, Rafael o Peruzzi, aunque por la fecha sea difícil plantear un precursor directo.

En cuanto a su aspecto interior, los cuatros frentes se ordenan en dos pisos y cobijan las fachadas.

En el piso inferior, se ha utilizado un almohadillado rústico con la aparición de pilastras dórico-toscanas.

El piso superior se ha realizado en aparejo liso con pilastras de orden jónico.

Los espacios dejados abajo por las pilastras cobijan unos vanos rectangulares a modo de ventanas, rematados en la parte superior por unos de forma circular.

En las pilastras se colocan unas aldabas de bronce con cabeza de león y águila como alegoría real.

Formando parte del programa propangasdístico de la imagen real, se complementa la parte exterior con decoración de guirnaldas, puttis y emblemas imperiales como el Toison de Oro o el Plus Ultra.

Esta ornamentación se coloca en los pedestales, partes superiores de las ventanas, y en ménsulas y frontones alternos, lo cual dota al conjunto de movimiento.

Por su parte la fachada oeste consta de los ya citados pisos con órdenes superpuestos, y la alternancia de pilastras donde se denota un claro conocimiento por parte del arquitecto de las teorías vitruvianas.

En la parte occidental se observa la mano de Juan de Herrera autor del segundo piso de aspecto más austero, realizado con posterioridad.

Aquí, encontramos parte del programa iconográfico que se completa con el de la otra fachada, siendo ambos ciclos histórico-alegóricos, creados por Niccolo da Corte y Juan del Campo, junto a algunos escultores como Juan de Orea o el propio Machuca.

En esta parte los relieves hacen referencia a las victorias terrestres del monarca, con la presencia de las batallas ganadas, y de una alegoría simbolizando la Paz Universal.

Completando la decoración de esta portada aparecen dos tondos sobre las ventanas, con la representación de los trabajos de Hércules acompañado del escudo imperial.

Con ello se alude al origen histórico de España, y de su monarquía; así como se refieren, a las hazañas heroicas del monarca reinante.

Para la fachada sur se ha utilizado el doble orden, esta vez usando el jónico y el corintio.

Los vanos están adintelados con pilastras jónicas, y llevan en sus basamentos laterales relieves con trofeos y victorias.

De nuevo aquí vemos parte del programa iconográfico, donde el arco triunfal, las victorias y los trofeos, se hallan en la parte inferior.

Mientras la superior, cobija las fábulas de Neptuno calmando a la tempestad, y las bodas de Neptuno y Anfitrite; junto a la alegoría de la Historia y de la Fama, que aparecen flanqueando la bella ventana de modelo serliano.

Con estos relieves se está aludiendo a las hazañas marítimas llevadas a cabo en tiempos del emperador Carlos V.

Hace referencia a la batalla que se llevó a cabo durante la conquista de Túnez, siendo recordada por la alegoría de la Historia y difundida mediante la figura de la Fama.

Finalmente la visualización de ambas fachadas proporciona la idea principal que se quiere hacer llegar mediante este programa iconográfico.

Todos los relieves, de una manera u otra representan al emperador, sus muros albergan las hazañas del monarca, y así el palacio se concibe como la residencia del héroe victorioso y lleno de virtud.

En resumen, la topología y estructuras elegidas por Machuca para este Palacio de Carlos V, junto al bello y complicado programa iconográfico, significan la verdadera absorción del clasicismo dentro del mundo del emperador.

Pedro Machuca, logró crear una construcción clásica en el uso de su lenguaje, pero manierista en sus formas estructurales.

Llevando a cabo todo esto cuando aún en España quedaban reminiscencias góticas, y en Italia se estaban dando los primeros pasos dentro del manierismo.

Para concluir, diremos que la construcción de este Palacio supuso, no solo un verdadero avance estilístico dentro de la arquitectura hispana, sino que también colaboró a la protección y conservación del entorno nazarí.

Pues en estos años, era práctica común el destruir los antiguos vestigios de pueblos conquistados y sometidos.