Las psicopatías: A examen

Psicopatías

La naturaleza de las psicopatías sigue siendo un gran misterio para la Ciencia.

Precisamente por ello, ésta no ceja en su empeño de alcanzar el conocimiento de su realidad, que se muestra tan enigmática y escurridiza para estudiosos como generadora de temor y perplejidad para la común ciudadanía.

Dar con las verdaderas causas del fenómeno psicopático es un gran reto que, de alcanzarse, además de constituir un gran paso adelante en lo teórico, podría dar con la llave para poder adentrarse en la mente de los psicópatas con el objetivo de realizar las tan necesarias labores sociales de índole preventiva como rehabilitadora.

El IV Encuentro sobre Biología y Sociología de la Violencia, celebrado en el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia el pasado año 2001, debatió sobre la realidad psicopática con el objetivo principal de combatir la confusión que suele padecer la sociedad sobre la definición de la misma.

Desde una perspectiva científica y multidisciplinar, durante su celebración se respondió a los más fundamentales y frecuentes interrogantes en torno a esta anomalía de la personalidad.

Los resultados del encuentro quedan sintetizados en un documento elaborado por José Sanmartín, Director de la institución organizadora.

Las siguientes líneas son un extracto del escrito citado, cuyo contenido resulta especialmente didáctico y esclarecedor por refutar falsas creencias muy extendidas sobre las psicopatías.

Según la opinión consensuada durante el evento, la sociedad suele utilizar un concepto erróneo de “psicópata”, endilgando ésta etiqueta a todo criminal al que se le supone sangre fría y carencia de remordimientos.

Este uso fraudulento torna equívoco el término, volviéndolo inservible.

Con la intención de corregir esta confusión generalizada, durante el encuentro se situó el tema en sus precisas coordenadas respondiendo científicamente y de forma muy clara a unas sencillas cuestiones:

-¿El psicópata nace o se hace?La psicopatía debe entenderse como resultado de la interacción entre predisposiciones biológicas y factores sociales.

Así, no se nace asesino pero sí puede tenerse una predisposición a actuaciones violentas en circunstancias determinadas.

Los avances científicos sobre la predisposición biológica

Los avances científicos sobre la predisposición biológica nos adentran cada vez más en los entresijos de nuestra biología para poder determinar los factores que intervienen.

¿Qué tipo de trastorno es la psicopatía?

La mayoría de psicólogos y psiquiatras consideran la psicopatía como un trastorno de la personalidad, lo que conlleva descartarla como enfermedad mental.

¿Son sinónimos los términos de “psicopatía” y “criminalidad”? o ¿Todo psicópata es un criminal?

La confusión entre estos dos términos puede deberse al mayor número de casos diagnosticados entre criminales que en el resto de la población.

Entre la población criminal sí abundan los psicópatas: en EE.UU. son el 25% de la población criminal, frente al 1% del conjunto social, y en España no hay cifras sobre esto pero sí se sabe que algo más del 4% de los encarcelados son delincuentes muy peligrosos.

De este modo, aunque no todos los psicópatas acaban delinquiendo, cuando esto sucede sus carreras suelen ser cortas, apaciguándose sobre los cuarenta años de edad.

Asimismo, se distinguen cualitativamente del resto de delincuentes por una serie de rasgos que los singulariza, como lo es su naturaleza depredadora.

Durante el desarrollo del encuentro ha habido afirmaciones sobre el particular: “La violencia de los psicópatas no tiene el color emocional que caracteriza la violencia del resto de las personas”.

Los psicópatas ven a los demás como presas emocionales, físicas y económicas”.

Cuando los psicópatas llegan a cometer asesinatos suelen presentar comportamientos que los engloba en la categoría de los asesinos “organizados”.

Son los denominados “asesinos en serie”, fríos, planificadores, devastadores, ritualistas y fetichistas, con “gran habilidad para camuflarse, engañar y manipular, para acechar y localizar los cotos de caza”.

En cuanto a la reincidencia, su tasa es alta.

Se sabe que antes de transcurridos los seis años desde su puesta en libertad, más del 80% de los psicópatas -frente al 20% de los que no lo son- reincide incluso con mayor violencia en muchos de los casos.

Como colofón a este examen general de las psicopatías, se respondió a la cuestión referente a qué puede hacer la Ciencia, mano a mano con la sociedad, ante esta problemática.

Y la respuesta no fue otra que seguir profundizando científicamente en el análisis de la naturaleza del psicópata, sobre todo por un interés eminentemente social.

Con ello se evitaría, por ejemplo, que la Justicia decretase la libertad de individuos que no tardarán en volver a delinquir.

En este sentido, se trataría de evitar la existencia de Leyes científicamente cuestionables.

Durante el encuentro, también se debatió sobre la necesaria exigencia de una adecuación de la legislación a los avances hechos en este campo, una asunción del carácter específico de la psicopatía.

Es decir, el psicópata no es un ser enfermo pero tampoco es una persona normal, por lo que no debería serle aplicada la eximente por enfermedad mental, como tampoco sería recomendable aplicársele la misma pena que a otra persona ni dejar a su criterio el someterse a terapia, si bien éstas a menudo se han revelado no sólo ineficaces sino incluso contraproducentes.

A modo de alegato en pro de los derechos humanos, los asistentes coincidieron en afirmar que una sociedad respetuosa nunca debe, bajo el pretexto de que no hay tratamiento eficaz, concluir que la solución sea aplicarles la pena de muerte.

Por ello, esperanzados, apuestan por la progresiva solución científica de este grave problema con también graves implicaciones sociales.

Aunque no haya todavía tratamientos eficaces, manifiesta el documento que contiene los resultados del encuentro, ya comienza a avanzarse con entrenamientos en habilidades cognitivas para fomentar la empatía del psicópata hacia los pensamientos y sentimientos de los demás.

Estas novedosas terapias parten de la creencia de que su comportamiento nace de una total incapacidad para las emociones.