Publio Ovidio: Biografía y Obras

Publio Ovidio

Publio Ovidio Nasón, uno de los poetas más grandes de la historia universal, nació en el año 43 a.C. en Sulmona, ciudad situada en la actual Italia.

Fue hijo de un caballero de la nobleza del Imperio Romano y, como tal, marchó a Roma a cursar sus estudios.

Aprendió el arte de la retórica y fue educado en derecho y política pero, aunque desempeñó magistraturas como la de tribuno de la plebe, nunca le gustó esto.

Tras un viaje a Grecia en el que siguió ampliando sus estudios, decidió dejar la política contra la voluntad de su padre y dedicarse a la poesía.

Fueron claras las influencias para él de autores como Calímaco, Propercio o Tibulo.

En su primera época escribe poemas amorosos que rozan el erotismo e, incluso, en algunos casos, lo pornográfico.

Hay que apuntar que el término amor no era concebido como ahora sino que designaba, más bien, lo que conocemos por erotismo.

Poemas y Obras de Ovidio

Entre estos poemas se encuentran Amores, Remedios de Amor o su famoso Ars Amatoria (Arte de amar) que es, para muchos, su mayor exponente literario.

En estas obras, alejadas de la estética clásica de poetas anteriores como Horacio o Virgilio, se apuesta por la erudición y la despreocupación de la política mezclando la sátira y lo burlesco con el excelente uso de los dísticos elegiacos.

El contenido es fundamentalmente didáctico ya que se aconseja y se enseñan tácticas de conquista amorosa apoyándose en mitos clásicos para ejemplificar los casos y hacer así más fácil la interpretación.

Se basó, seguramente, en sus propias conquistas ya que se casó tres veces y tuvo numerosas amantes.

Sus versos están, en su mayoría, dedicados a Corina que, posiblemente, sea una recreación que reúna una suma de valores de diferentes mujeres.

Las Heroidas

Otra de las obras fundamentales de Ovidio, ya que supone la creación del género epistolar, son las Heroidas, compuestas también en dísticos elegíacos.

Son cartas escritas por las mujeres de grandes héroes mitológicos, como Helena de Troya, Dido o Andrómaca, entre otras.

Escriben a sus maridos que están en la lejanía.

En estas cartas, se reflejan unas mujeres reales, que experimentan sentimientos de celos y fidelidades, tristezas y ganas de ver a sus respectivos amados, aunque también deja entrever la necesidad y dependencia de éstas hacia sus maridos.

Durante los años del 2 al 8 d.C. Ovidio vive su época más afable ya que es un poeta reconocido y apreciado.

La Metamorfosis de Ovidio

Escribe, en estos años, los Fastos y las Metamorfosis, obra en la que, en quince libros escritos en hexámetros, expone la historia de diversos mitos que sufren transformaciones.

Son, sobretodo, relaciones amorosas entre humanos y dioses.

Fue ésta una obra estudiada casi como manual de mitología durante la Edad Media.

Narra las metamorfosis sufridas por Dafne, Narciso, Dédalo e Ícaro, o Polifemo.

No presenta una unidad externa entre los mitos pero sí que hay unidad temática entre todos ellos.

Al final del poema, en un epílogo, pide para él la inmortalidad como poeta.

Virgilio fue su modelo a seguir a la hora de componer esta obra ya que ambos mezclaron historia y mito, pero la diferencia de estilo entre los dos marca una clara distancia que los separa.

Últimos tiempos para Ovidio

La muerte de su padre le dota de una acomodada situación económica y se relaciona con la más alta sociedad del Imperio, incluido el emperador Augusto.

Encomendándose a las Musas, como buen poeta latino, dominará el verso de una manera casi divina creando a la vez un profundo análisis psicológico de los personajes, como sucederá en su obra de teatro Medea, que está inspirada en la famosa tragedia griega de Eurípides.

En el año 8, por orden del emperador Augusto, es desterrado a los confines del Imperio, a Tomis, cerca del Mar Muerto.

No se saben a ciencia cierta las causas de este alejamiento pero, aunque tanto el autor como el emperador dieron a entender que era por cuestión de sus escritos, poco acordes con la moral, la verdad es que parecen ser otras las causas del destierro porque estas obras de Ovidio ya hacia tiempo que circulaban entre los ciudadanos.

Se dice que es posible que el poeta conociera algún escándalo de la familia del emperador, probablemente que tuviera que ver con Julia, la nieta de Augusto, que también fue desterrada y de la que corrían rumores de promiscuidad.

El emperador llegó a castigar duramente el adulterio porque atacaba, según él, la política de reforma moral.

Otra posibilidad es que Ovidio participara en la conspiración de Agripa para que éste fuera sucesor del emperador.

El caso es que la condena fue irrefutable, no sirvieron de nada los numerosos ruegos de Ovidio tanto a Augusto como a Tiberio (emperador romano desde el año 14 d.C.) Su vida en el exilio fue muy triste.

Sin la fastuosa vida de la nobleza y separado de sus amigos y familiares vivió hasta su muerte.

Se demuestra su estado anímico en la obra que desarrollará allí, plagada de melancolía y sin cesar de clamar perdón por un delito que, a su parecer, no había cometido.

Aún así no cesó en su empeño por conocer y aprendió un poco de la lengua de los getas, habitantes de aquel lugar, ya que su espíritu erudito no se sació nunca a lo largo de su vida destinada a la cultura y la sabiduría.

Notamos un cambio en sus escritos, hacia una elegía triste y apagada en la que crea una atmósfera alegórica con un tono de ironía, pero no burlesca como antes, sino trágica.

Un tema recurrente será la separación de la persona de su medio natural.

En Tristia (Tristes) encontramos cinco libros de elegías en las que el título todo lo dice.

No era feliz y esto lo demuestra en su literatura; “Si alguien se acuerda aún por ahí del exiliado Nasón y mi nombre sobrevive sin mí en Roma, que sepa que yo, postergado bajo estas estrellas que nunca tocan al mar, vivo en medio de la barbarie”.

Otro libro de cartas será escrito en esta época, serán sus Pónticas (Epístolas desde el ponto) escritas también en forma de elegía.

Tal y como hemos visto, podemos dividir la obra de Ovidio en tres etapas bastante diferenciadas entre sí: una primera en la que prima el amor y el erotismo; la madurez, en la que las obras son más festivas y alegres; y la última, la época del exilio, en la que nos presenta una imagen triste y desolada.

Este autor que se mueve entre dos mundos, entre Roma y Tomis, que es el último poeta clásico y el primero de la Edad de Plata, escribe con un estilo claro y limpio aunque plagado de neologismos.

Le achacan la falta de un gran tema en su obra pero, no obstante, posee un estilo natural que le hizo hacerse un hueco entre los mejores escritores de su época.

Publio Ovidio murió en Tomis, actual Constanza (Rumanía) en el año 17 d.C.