¿Quién fue Adolf Hitler?

Adolf Hitler

Realmente es muy discutible que Adolf Hitler pueda ser considerado como un gran hombre.

Sin embargo, el papel histórico que tuvo sí resulta ser del todo irrefutable.

Pero sea como fuere, y más allá de juicios, lo que nos interesa esta vez es ahondar en su biografía, que aún hoy en día, no deja de sorprendernos.

Biografía de Adolf Hitler

Nació el día 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn (Alta Austria).

Hijo de un aduanero de nombre Alois, que siendo hijo de la soltera María Anna Schikelgruber, tomó el apellido Hitler de un pariente.

Debido a su trabajo, Alois obliga a su familia a cambiar varias veces de residencia.

Pero la inestabilidad de este personaje proviene sobretodo de su afición al alcohol.

Adolf Hitler sufrirá frecuentes palizas por parte de su progenitor.

Además, permanecerá siempre atormentado por la duda de tener ascendentes judíos.

Lo pensaba porque su padre provenía de una unión ilegítima entre su abuela y un desconocido y la posibilidad estaba ahí.

La madre de Adolf Hitler, por quien éste sentirá auténtica devoción, era la campesina Clara Klara Hitler.

En cuanto a estudios, Hitler no llegó a acabar la enseñanza secundaria.

Encerrándose siempre en sí mismo, le cuesta mucho hacer amigos.

De hecho, en toda su vida, casi no conocerá más amor que el de su madre porque con su futura novia Eva Braun, más que nada sentirá respeto por su lealtad.

Se queda huérfano cuando aún es muy joven.

En 1905 se va a Viena para ingresar en la Academia de Bellas Artes, pero no es admitido.

Se queda allí hasta 1913 y logra sobrevivir gracias a una pensión de orfandad.

Más adelante, consigue hacer algo de dinero con los cuadros que pinta.

El inicio de una fama peligrosa y temida

La meteórica carrera hacia la fama empieza con la Primera Guerra Mundial, en la que se alista como voluntario en el ejército bávaro.

Destaca muy pronto, demostrando su talento y valentía como soldado.

No obstante sólo consigue llegar a ser cabo, ya que sus superiores, en ese momento, le consideran faltado de capacidad de mando.

Después de la derrota de Alemania en 1918 volvió a Munich y se quedó en el ejército hasta 1920.

En 1919 se convierte en oficial de propaganda de la nueva Reichswher.

Se encarga de luchar contra el bolchevismo y de propagar las ideas nacionalistas.

Uno de sus mandatarios, Gottfried Feder, lo introdujo en un partido político de extrema derecha, dirigido por Drexler.

Al cabo de poco ya es miembro del comité de directores y escritor del semanario del partido.

En 1921 excluye a Drexler y “bautiza” al partido con el nombre: “Partido nacionalsocialista alemán del trabajo”.

Tiene una buena relación con la Reichswher y con los sindicatos.

Debido a la relevancia de su organización paramilitar, las S.A, fue director del Kampfbund (Liga de asociaciones de combate) que se creó en septiembre de 1923.

Intento de Golpe de Estado

En 1923 Hitler fracasa en un primer intento de golpe de estado, al más puro estilo Mussolini (al cual estaba imitando).

Por ello, en 1924 es condenado a cinco años de prisión, que aprovecha para escribir su libro Mein Kampf (Mi lucha).

En 1925 queda libre de la cárcel y reconstituye el NSDAP.

La situación social como revulsivo

La crisis económica de 1929 y la problemática política de la República de Weimar le proporciona un número creciente de simpatizantes.

Hitler aprovecha esta inestabilidad para lanzar una fuerte propaganda demagógica llena de connotaciones fanáticas.

Tanto la batalla política legal como la violencia ilegal llevada a cabo en la calle sirvieron a los nacionalsocialistas (nazis) para ir ganando terreno hasta que Hitler logra hacerse confiar el gobierno por el presidente Hindenburg en 1933.

Hitler impuso un régimen dictatorial.

El Tercer Reich

El Tercer Reich estaba basado en un intenso nacionalismo, así como en una total superioridad racial.

Ello, sin argumento científico alguno.

Hitler defendía, exacerbadamente, la raza aria por encima de las otras mientras que él mismo, moreno y de ojos negros, no presentaba los rasgos de acuerdo con lo que predicaba.

Después de morir Hindenburg, Hitler se hace nombrar Führer (caudillo) de Alemania.

La represión contra los disidentes acabó dando paso a la purga de las mismísimas filas nazis en La Noche de los Cuchillos Largos (1934).

Se estableció un control policial total de la sociedad.

Por otro lado, la persecución contra los judíos, que comenzó con las Leyes de Nuremberg (1935) dio paso a la sangrienta y brutal exterminación de numerosísimos judíos, desde 1939.

Hitler supo hacer política internacional, ya que desviaba los problemas internos hacia una agresiva acción exterior.

Se vinculó con la dictadura fascista italiana con la que intervino para ayudar a Franco en la Guerra Civil Española y se alineó con Japón para realizar una alianza antisoviética.

Luego, para hacerse respetar, rearmó el país.

Con ello, resucitó la industria alemana, disminuyó el paro y mejoró la economía.

Primero reclamó la unión de los territorios de habla alemana.

Se retiró del método pacífico de la Sociedad de Naciones.

Se encargó de la eliminación de Dollfuss (1934) y de la anexión de Austria (1938).

Invasiones y expansión del Nazismo

Enseguida, invade la región checa de los Sujetes y después de engañar a la diplomacia occidental (Conferencia de Munich, 1938) ocupa el resto de Checoslovaquia, la divide en dos y la somete a protectorado.

A Lituania le arrebata el territorio de Memel (1939).

Pero Hitler se propone ir más lejos.

Así cuando quiere invadir Polonia, Francia y Gran Bretaña comienza la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

El Führer, que quería conseguir la hegemonía mundial, estaba preparado.

Y es que había asegurado su alianza con Italia.

Además había pactado la no agresión con la Unión Soviética (1939) y llegado a un acuerdo con Stalin para repartirse Polonia.

El ejército de Hitler consiguió buenos resultados al principio.

El Fhürer se hizo con el dominio de casi toda Europa, pero Gran Bretaña resistió el intento de invasión (1940-1941).

Aquí se empieza ya a notar un cambio.

El final del dominio de Hitler

Hitler quiere invadir Rusia y con la batalla de Stalingrado (1943) la guerra da un giro.

Los soldados soviéticos lograrán tomar Berlín en 1945.

Al mismo tiempo, Estados Unidos aporta sus fuerzas de forma masiva y se realiza el desembarco de Normandía (1944).

Totalmente fracasado, Hitler empieza a quedarse solo.

Pero el orgullo de Hitler no le permitía aceptar la derrota y llevó a su país a una situación caótica.

El 30 de abril de 1945 se suicidó en el búnker de la Cancillería de Berlín, donde se había escondido.