Ramsés III: El coleccionista de pililas

Ramsés III, el último faraón importante del Imperio Nuevo de Egipto, gobernó entre el 1184 y el 1153 a.C.

Fue un gran reformador del reino y sus años de gobernanza estuvieron marcados por la prosperidad y las grandes construcciones públicas.

Este faraón tuvo que soportar las primeras huelgas de las que se tiene noticias en la Historia, provocadas por el retraso en el pago a los trabajadores.

Según las crónicas, los obreros fueron en manifestación hasta Medinet Habu, el gran complejo administrativo-funerario situado en la orilla occidental del Nilo, frente a Tebas.

Templo funerario de Ramses III

Medinet Habu es hoy uno de los templos funerarios de mayor tamaño y mejor conservados de Egipto.

En su día el complejo estaba protegido por murallas, con una torre defensiva a la entrada en forma de migdol (fortaleza militar típica de Asia Menor) y un atracadero de barcas en un canal que traía las aguas del Nilo hasta aquí, permitiendo así la organización de grandes procesiones navales.

Desde un enorme patio accedemos a la entrada del templo (cuya imagen reproduzco), que es mundialmente conocida por su enorme y espectacular pilono (dos muros con forma de pirámide truncada de 63 m. de alto por 22 de ancho), decorado con relieves alusivos a victorias militares de Ramsés III; quizá se trate del pilono más espléndido de todo el conjunto de Luxor.

Las dependencias privadas del faraón tienen también sus curiosidades, como la ventana desde la cual el monarca saludaba a sus súbditos, las cámaras reales, el salón de audiencias reales y el retrete no menos real que los guías señalan como el más antiguo del mundo.

Entre los más de 7.000 m2 decorados de Medinet Habu, hay un relieve realmente curioso.

Coleccionista de amputaciones y penes

En él se ve a Ramsés recibiendo como ofrenda manos y penes de los soldados vencidos.

Según nos explican, los egipcios contaban las bajas practicadas sobre sus enemigos por el número de manos amputadas (igual que algunos indios contaban cabelleras y otros orejas).

Hasta que, para una mayor precisión, el faraón implantó además el cómputo por falos.

Ello le convirtió en el primer coleccionista de pililas del que se tiene noticia.

En otro patio interior nos deslumbran los relieves polícromos describiendo las ceremonias oficiadas por el Faraón.

Es del todo increíble que, resistiendo a los efectos de la lluvia y el sol, conserven sus vivos colores 3.200 años después de pintados.

Y esto es sólo una parte, ya que el palacio real de Medinet Habu está en proceso de excavación en este momento, lo que garantiza que los futuros visitantes podrán admirar los descubrimientos que se vayan sucediendo.