Robert Delaunay: Biografía y Obras

Robert Delaunay

Robert Delaunay nace el 12 de Abril de 1885 en París. A la tierna edad de 4 años sus padres se separan y su madre, la condesa Berthe Felice, le abandona para ver mundo dejándole bajo la tutela de su tío Charles Damour.

Tras un breve aprendizaje en Belleville, Robert empieza a pintar y a exponer. Su primera exposición data de 1904 en el Salon d’Automne, donde también expondrá en 1906.

Estas primeras obras de Delaunay ponen de relieve la influencia que juega el impresionismo en su despertar pictórico. Su evolución es rápida, muchos son los artistas que exponen y muchas son las influencias que se adoptan y se abandonan.

Es el París de Cezanne, Seurat, Gauguin, Apollinaire y Rousseau.

Con este último, Robert mantiene una gran amistad y es en estos años cuando se interesa por la “Ley del contraste simultáneo de los colores” de Michel-Eugène Chevreul, lo que dará pie, lo que supondrá las bases de su evolución pictórica.

Estilo y obras de Delaunay

A pesar de las numerosas tendencias que dejarán huella en sus obras, Delaunay empezará a desarrollar un estilo propio a partir de 1909.

Su primera serie pictórica será la de “Saint Séverin”, a la que sucederán series como “La Ville” y la “Tour Eiffel”, esta última caracterizada por un fragmentado cubismo aderezado de movimiento dinámico y colores vivos.

1909 representará también el punto álgido de su periodo “destructivo” y significará el origen de una nueva tendencia, el orfismo, un término forjado por Apollinaire, que designará a un cubismo rico en colores y movimiento, surgido como contrapunto al cubismo ortodoxo, en situación de crisis por aquella época.

Su estilo órfico tendrá una gran repercusión en el trabajo de expresionistas alemanes como Klee, Marc o Macke, muy interesados en sus innovaciones, y dará origen al mismo tiempo a un nuevo arte, un arte basado en tensiones composicionales creadas por planos de colores yuxtapuestos. Nacerá así el arte abstracto.

Un año después, en 1910, se casa con Sonia Terk, ucraniana, pintora y futura Gran Dama del arte abstracto. Delaunay no saltará a la palestra internacional hasta 1911.

Su primera oportunidad se la brinda Kandinsky, quien le incluirá en la primera exposición de Der Blaue Reiter en la Galería Moderna de Heinrich Thanhauser en Munich.

En este país escribirá junto a Paul Klee el manifiesto “On Light” que se editará en la revista Der Sturm, hecho que hará acrecentar su popularidad en el país teutón, ya que a la exposición de Munich le sucederá otra en Berlín en 1913, precisamente en la Galería Der Sturm. Su periodo destructivo toca a su fin en 1912, año en que su creación se volverá más y más abstracta.

Por primera vez expondrá en solitario. El lugar, la Galería Barbazanges de París, los motivos: “Las ventanas”, un cuadro todo luz y color y al que Apollinaire homenajeará con una poesía. Este cuadro desembocará con el tiempo en las series “Formas circulares” y “Discos simultáneos”, estos últimos ya de tintes completamente abstractos.

Hondarribia significará el inicio de un largo periodo estival. Durante unas vacaciones en este bello pueblo vasco se desata una violenta e internacional trifulca: la 1ª Guerra Mundial.

Este hecho obliga al matrimonio a permanecer en la península.

Los Delaunay disfrutarán de unas largas vacaciones de verano, (1914-1920), en palabras de su esposa, entre Portugal y España. Aquí entablarán amistad con figuras tan célebres como Diaghilev, Diego Rivera, Manuel de Falla, Stravinski o Gómez de la Serna.

Época artística en Madrid de Robert Delaunay

En Madrid, Delaunay, realiza obras que nada tienen que ver con sus últimas creaciones abstractas.

Pinta cuatro estudios de “Gitan”, inspirados en el “San Sebastián” de El Greco, siete cuadros “Mujer Desnuda Leyendo” (”Femme nue lisant”) que nos sugieren a “Diana y Calisto” de Rubens y comienza una serie de “Nature morte”. Agobiados por el calor estival de la capital española el matrimonio Delaunay se traslada a Portugal, a Vila do Conde, un pequeño pueblo al norte del país donde Robert experimentará con la pintura de colores a la cera caliente, técnica que le enseña el pintor mexicano Ángel Zárraga. La obra de esta época portuguesa se hace más figurativa, la luz lusitana lo seduce y sus cuadros se acercan a los mercados, a los temas populares. “Nature morte portugaise”, “Verseuses”, “Femmes Portugaises”.

Es en este país donde Delaunay aplica e investiga sus teorías del color simultáneo: “No puede darse un arte moderno sin nuevos medios de expresión.

Sin embargo, ni el puntillismo, ni el cubismo, ni el futurismo han aportado verdaderamente nuevos medios. Son, ante todo, tendencias literarias porque buscan, fuera de la pintura, filosofía, patetismo, simbolismo; en cuanto bases constructivas permanecen sujetas a los modos de expresión propios del arte antiguo (geometría, ligeras perspectivas angulares, arabesco, claro-oscuro).

Creo que es y será interesante estudiar toda la evolución, la investigación forma-color (…) la ruptura de la imagen retiniana de la línea como medio de expresión de la perspectiva, la ruptura también de la geometría, las dos bases esenciales del antiguo quehacer.

Queremos un arte que nos represente; un arte enteramente visual y representativo.” (Carta inédita de Robert Delaunay, Diciembre 1918)

Paseando por Las Ramblas de Barcelona el matrimonio se entera de un hecho histórico: la Revolución rusa.

Esto supondrá un cambio en la vida de su esposa, pero también en la suya. Comparten la alegría de este punto de inflexión histórico, sin embargo a partir de ahora deberán trabajar un poquito más y hacer de su arte algo más útil, más aplicado, más decorativo, ya que las rentas de Sonia desaparecerán.

Después de una breve estancia en la ciudad condal el matrimonio regresa a Madrid y Sonia abre su casa de modas, Casa Sonia.

Sus innovaciones en diseño y materiales hacen que se convierta en hija adoptiva de la aristocracia española.

Esta época no corresponderá con el periodo más creativo del pintor.

El Madrid de aquellos años ensombrece su carácter. Madrid es por aquella época una ciudad conservadora, anclada en el pasado y con un ambiente artístico casi nulo.

Nada que ver con su añorado París.

Sólo algo parece brillar dentro de este sombrío paisaje: las tertulias con los ultraístas y con algunos predecesores como Gómez de la Serna y Guillermo de Torre.

La casa de los Delaunay se convierte por así decirlo en el santuario de la escasa vanguardia española.

En 1918 Delaunay se traslada a Sitges y se encarga de los decorados de la “Cleopatra” de Fokine.

Del mismo modo realiza acuarelas para el ballet “Football” de Massine.

En esa época mantiene correspondencia con el precursor del dadaismo, Tristan Tzara.

La ciudad de la luz le espera a finales de 1921.

A partir de ese momento su casa se convierte en uno de los centros de la cultura parisina, en el mar al que van a parar todos los ríos, surrealistas, dadaistas,… Son muchos los que la frecuentan: Chagall, Breton, Aragon, Gleizes… y Tristan Tzara, a quien le unirá una gran amistad. Continúan las vacas flacas en lo que a producción se refiere.

Tras las vacas delgadas llegan las gordas y de esa manera en 1922 se inicia uno de los periodos más fértiles de su creación pictórica.

Realiza segundas versiones de “Manège de cochons”, de “L’Equipe de Cardiff” e inicia la segunda serie de les “Tour Eiffel”. Asimismo pintará retratos, de Breton, Aragon, Bella Chagall, Tzara, Maiakovski,…

En 1924 realiza los decorados del ballet ruso “Bal Banal” y pinta el polémico cuadro “La Ville de Paris: la femme et la tour”, considerado indecente en la época y que el pintor, como si de un moderno Michelangelo se tratara, acepta cubrir con vergüenza las vergüenzas de la avergonzada.

Pero sólo las cubrirá con guache, color diluido en agua, que desaparecerá nada más finalizar la exposición.

Tiempo después realiza una serie de 26 retratos para Madame Heim y participa junto a su esposa en los decorados y el vestuario de la película “Le Petit Parigot (Le P’tit Parigot)”.

En esta película aparecerán obras suyas como “Le Disque”, “Les coureurs”, “Manège de cochons” y su cuadro más polémico: “La Ville de Paris: la femme et la tour”. Es en 1926 cuando Delaunay realiza su gran periplo.

Toda Europa desea ver sus cuadros y Delaunay expondrá en Viena, Dusseldorf, Berlín, Dresden, Manheim… Su fama no sabe de fronteras y Solomon R. Guggenheim le comprará en 1928 una Tour para su museo en Nueva York.

La llegada de los años treinta supone un regreso a sus orígenes pictóricos, abandona sus temas figurativos y regresa al tema de los discos, de las formas circulares, decantándose también por la exploración de materiales nuevos: yeso, arena, caseína, corcho y cemento, materiales que intentará incorporar a su obra, lo que le llevará a realizar numerosos relieves.

En 1936 Delaunay expone en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en una exposición titulada Cubismo y Arte Abstracto (Cubism and Abstract Art). Asimismo realizará la obra “Aire, Fuego y Agua” (”Air, fer, eau”) para la sala grande del Pabellón del Ferrocarril de la Exposición Internacional de París de 1937.

Un Delaunay ya enfermo pasará sus últimos años exponiendo sus ideas sobre el arte a jóvenes artistas, antes de fallecer, víctima de cáncer, en 1941.