Robert H. Goddard: Biografía y cohetes

Biografía de Robert Goddard

Robert Hutchings Goddard (1882-1945) es considerado el padre de la propulsión de los cohetes modernos.

Siendo un físico de gran visión, Goddard también tenía un genio único para la invención.

Es en memoria de este brillante científico que la NASA estableció el Centro de Vuelo Espacial “Goddard” en Greenbelt, Maryland, el 1 de mayo de 1959.

Los cohetes de Goddard

En 1926, Goddard había construido y probado con éxito el primer cohete con combustible líquido.

De hecho, el vuelo de su cohete, el 16 de marzo de 1926, en Auburn, Massachusetts, fue tan importante en la historia como la hazaña de los hermanos Wright en Kitty Hawk.

Primitivos en su día, como el logro de los Wright, estos cohetes causaron poca impresión en los funcionarios del gobierno.

Sólo a través de modestos subsidios del Instituto Smithsoniano y la Fundación Daniel and Florence Guggenheim, así como los permisos de ausencia concedidos por el Instituto Politécnico de Worcester y la Universidad de Clark, Goddard fue capaz de dedicar su vida dedicada a la investigación y a las pruebas.

Recibió la atención pública por primera vez en 1907, a causa un incidente.

Disparó uno de sus cohetes de pólvora desde el sótano del edificio de física en el Instituto Politécnico de Worcester, provocando una nube de humo.

Los funcionarios de la escuela se interesaron de inmediato en el trabajo de su estudiante, Goddard.

En 1914, recibió dos patentes de los Estados Unidos.

Una de ellas era de un cohete con combustible líquido.

La otra era de un cohete de dos o tres etapas que utilizaba combustibles sólidos.

 Comenzó a hacer estudios sistemáticos por su cuenta, sobre la propulsión proporcionada por los diferentes tipos de pólvora.

Su documento clásico es un estudio que escribió en 1916, solicitando fondos del Instituto Smithsoniano para poder continuar con su investigación.

Esto fue publicado más tarde junto con su posterior investigación y trabajo en la Marina en la Smithsonian Miscellaneous Publication No.2540 (enero de 1920).

Se titulaba “A Method of Reaching Extreme Altitudes (Un Método para Alcanzar Extremas Altitudes)” En este tratado, Goddard detalla su búsqueda de métodos de recogida de datos meteorológicos utilizando instrumentos a mayores altitudes que los globos sonda.

En esta búsqueda, desarrolló las teorías matemáticas de propulsión de cohetes.

Al final de su informe, Goddard indica la posibilidad de que un cohete llegue a la luna y, una vez allí, explotar una carga de pólvora, cuyo destello indicaría su llegada a la superficie lunar.

La mayor parte de su informe científico era una explicación de cómo utilizaba en su investigación una donación de 5,000 dólares que se le había otorgado.

La prensa recogió la propuesta científica de un vuelo a la luna.

Sin embargo, creó una controversia periodística sobre la viabilidad de tal cosa.

La burla resultante creó en Goddard firmes convicciones sobre la naturaleza de la prensa, que mantuvo durante el resto de su vida.

Goddard hizo más las contribuciones a la ingeniería de cohetes durante su trabajo en la década de los 20’s y 30’s.

Recibió un total de 10,000 dólares del Instituto Smithsoniano en 1927, y a través de los esfuerzos personales de Charles A. Lindbergh, recibió posteriormente el apoyo financiero de la Fundación Daniel y Florence Guggenheim.

Sus progresos fueron publicados en su obra “Liquid Propellant Rocket Development (Desarrollo de Líquido Propelente para Cohetes)”, publicado por el Instituto Smithsoniano en 1936.

Anticipándose varios años al desarrollo de los misiles V-2, usados posteriormente por los alemanes.

Los trabajos de Goddard incluyeron el control giroscópico, la dirección por medio de paletas en la corriente en chorro de los motores de cohetes, el cardán de dirección, las bombas de combustible accionadas mecánicamente y otros dispositivos.

En 1929, Goddard lanzó el primer cohete con una carga útil científica, un barómetro, y una cámara.

También desarrolló y demostró la idea básica de la “bazuca” en el Polígono de Pruebas de Aberdeen, Maryland (Estados Unidos), dos días antes del armisticio de 1918.

Su plataforma de lanzamiento fue un atril.

En la Segunda Guerra Mundial, Goddard volvió a ofrecer sus servicios y fue asignado por la Marina de los Estados Unidos para el desarrollo de la práctica del despegue asistido por cohetes y de propelente líquido con capacidad de empuje variable.

En ambas áreas, Goddard tuvo éxito.

Murió el 10 de agosto de 1945, cuatro días después de que la primera bomba atómica fuera lanzada sobre Japón.

Goddard fue el primer científico que no sólo se dio cuenta de las potencialidades de los misiles y los vuelos espaciales, sino que también contribuyó directamente a su realización práctica.

Tenía un talento poco común en la aplicación de la ciencia de una forma creativa y práctica.

La labor de este modesto hombre fue poco reconocida en los Estados Unidos, hasta los albores de lo que ahora se llama la “Era Espacial”.

Tardíos pero merecidos, altos honores y el aplauso generalizado ahora vienen incluidos al mencionar el nombre de Robert H.Goddard.

El 16 de septiembre de 1959, el Congreso de Estados Unidos autorizó la emisión de una medalla de oro en su honor.

Su determinación y visión quedan manifiestas en esta frase, de su autoría: “Es difícil decir qué es imposible, porque el sueño de ayer es la esperanza de hoy y la realidad de mañana”.