Satélites Meteorológicos

En todo el mundo se utilizan actualmente dos tipos básicos de satélites meteorológicos para proporcionar una línea completa de servicios de previsión: los geoestacionarios y los de órbita Polar.

Utilidades de los satélites meteorológicos

Los satélites geoestacionarios del clima, proporcionan el tipo de monitoreo continuo necesario para el análisis intensivo de datos, debido a que operan por encima de un punto fijo en la superficie terrestre y están lo suficientemente lejos para disfrutar de una vista de todo el disco de la superficie de nuestro planeta.

También proporcionan una vigilancia constante de la atmósfera y los desencadenantes de las condiciones meteorológicas adversas, tales como tornados, inundaciones, granizadas y huracanes.

Cuando estas condiciones meteorológicas peligrosas se desarrollan, monitorean las tormentas y dan seguimiento a sus movimientos.

Los meteorólogos también usan las imágenes para estimar la lluvia durante las tormentas, dar advertencia de inundaciones repentinas y estimar las acumulaciones de nevadas y el alcance general de la cubierta de nieve.

Los datos obtenidos sobre las nevadas contribuyen a emitir advertencias oportunas de tormenta invernal y avisos de derretimientos de primavera.

Por su parte, un satélite meteorológico de órbita polar monitorea toda la superficie de la Tierra.

Su misión principal es la detección y seguimiento de los patrones meteorológicos que afectan el clima.

Normalmente, lleva a cabo más de 16,000 mediciones ambientales a medida que viaja alrededor del mundo.

Recopila datos usando rayos infrarrojos y microondas.

Este satélite lleva instrumentos que miden las corrientes oceánicas, los vientos de la superficie del mar y la estructura de la cubierta de nieve y hielo.

Además, recogen datos detallados con un radiómetro de la región del espectro visible e infrarroja cercana, que se utilizan para dar seguimiento de variables ambientales, proveer imágenes de alta resolución de las nubes y sus movimientos, datos atmosféricos, mediciones de la radiación y perfiles de humedad y temperatura.

Tienen sensores de radiación ultravioleta que monitorean los niveles de ozono en la atmósfera para ayudar a los científicos a controlar el agujero de ozono sobre la Antártida.

Pero en ningún rubro los satélites meteorológicos han tenido un mayor impacto social que en la detección temprana y el seguimiento continuo de los ciclones.

Pocas cosas en la naturaleza se pueden comparar con la fuerza destructiva del medio ambiente y la furia de un ciclón.

Los científicos estiman que durante su ciclo de vida, un gran huracán puede gastar tanta energía como 10,000 bombas nucleares.

Hoy en día, gracias a los satélites meteorológicos, se pueden proporcionar a las personas que viven en las zonas costeras en situación de riesgo, advertencia oportuna sobre la inminente llegada de una tormenta asesina.

El Equilibrio Térmico es tal vez la cantidad más fundamental que influye en el clima de la Tierra.

Los elementos del Equilibrio Térmico Terrestre incluyen la radiación solar entrante, la radiación solar reflejada al espacio por las nubes, la atmósfera y la superficie de la Tierra y la radiación de onda larga térmica emitida por la superficie de la Tierra y su atmósfera.

Las variaciones latitudinales del Balance de Radiación Terrestre son el motor fundamental para la circulación atmosférica y oceánica y dan como resultado el clima del planeta.