Sumerio: Imperio y arte

sumerio

Una de las grandes civilizaciones próximo orientales ha sido la sumeria.

El país de Sumer, ese territorio generado en el sur, entre los ríos Tígris y Eúfrates, puede que sea uno de los grandes desconocidos de la población en general.

Es fácil conocer algo de la historia de Grecia y, por supuesto, algo más de la de Roma, pero, ¿qué es Sumer?

Sumer fue un territorio que ocupaba el sur de Mesopotamia y cuya historia se inicia en torno al 5000 antes de Cristo y acaba hacia el 1800.

En su seno se localiza uno de los grandes momentos de la civilización mundial.

En torno al 3000/3200 nace como tal la Historia al aparecer por primera vez la escritura en este territorio.

Podemos decir que el periodo en el que se mueve esta civilización nace en la protohistoria, hasta que los sumerios crean un sistema de escritura que les permite entenderse a través de signos realizados con forma de cuña y que son considerados como la primera escritura, con ella nace también la Historia como tal.

Pero ¿qué era Sumer?

Sumer era un territorio conformado por ciudades independientes, a las que podríamos calificar de ciudades-estado.

Cada una de ellas tenía su propio gobernante.

Eridu, Uruk, Kish, Jemdet-Nasr, Lagash, Umma, Akkad, Mari, Ur, Larsa, Isin…se repartían por un territorio que vivía, sobre todo, bajo los designios marcados por los ríos Tígris y Eúfrates.

La arqueología ha revelado que ya en torno al 7000 AC.

Hubo los que pueden considerarse como los primeros asentamientos poblacionales en Mesopotamia, localizados en lo que hoy es el norte de Irak.

Y ya en torno al 6000 aparecen también asentamientos al sur de Mesopotamia.

Fue el poblado de el-Obeid el que marcó el inicio del periodo presumerio (4500), posteriormente llegarían los sumerios (en torno al 3300), mezclando su cultura con la ya existente.

Los sumerios establecieron sus ciudades, las vallaron y las pusieron bajo la protección de un dios.

Al principio eran los habitantes de esas ciudades quienes ostentaban el poder sobre las mismas pero, poco a poco, la rivalidad entre ellas hizo que se fueran instaurando reyes que, de manera jerarquizada, dirigían los destinos de estos núcleos.

El primer asentamiento sumerio se sabe que fue Eridu, situado en el mismo Golfo Pérsico, por lo tanto, en la desembocadura de los ríos Tígris y Eúfrates.

Eran navegantes que practicaban el comercio y ya su ciudad estaba dominada por un templo, dirigido por sacerdotes que controlaban la vida religiosa, la económica y la administrativa.

En una fase posterior, la civilización sumeria empieza a consolidarse en torno a la ciudad de Uruk.

Inventos como el arado y el carro con ruedas, por ejemplo, nos adentran en un periodo verdaderamente interesante para esta civilización.

Ahora se construyen grandes edificios monumentales y hay una notable acumulación de riquezas.

Es la época de la revolución urbanística

Los viejos asentamientos pasan a convertirse en grandes comunidades con estructuras urbanas prefijadas.

Pero Uruk, no estaba sola.

Eridu por un lado y Kish por otro, rivalizan con ella.

Fue en los restos de los templos de Uruk donde aparecerán las tablillas con escritura cuneiforme (3500/3300).

Durante la hegemonía de Uruk aumentan la población y la producción de alimentos.

Se construyen canales y se amplían las zonas cultivables.

Las tierras podían ser explotadas por mano de obra servil al servicio del templo y del palacio o, ser trabajadas en usufructo por personas dependientes de la organización.

Se sabe que era una sociedad jerarquizada, siendo el rey el máximo responsable.

Bajo él se organizaba el clero y los burócratas y, en la base, el pueblo llano.

Esta época es la de máximo esplendor de los templos sumerios, dedicados a Inanna.

Tras el declive de la ciudad de Uruk le toma el testigo Jemdet Nasr (3200).

Aparece la organización templo-palacio y el rey y el sacerdote son la misma persona que gobierna junto a un grupo de ancianos de la ciudad.

El templo es el centro económico de la ciudad y se consolida la jerarquización del sistema.

Parece ser que, al final de este periodo (2800), se produjo el conocido como diluvio universal.

El Poema de Gilgamesh, por ejemplo, nos habla de él y se han encontrado estratos arqueológicos aluviales de la época que pueden ser prueba del diluvio.

A partir de esta fecha se inicia un periodo de gran rivalidad entre ciudades estado y, poco a poco, el poder político y el religioso se separan y alejan entre sí.

Hay una tensión constante entre palacio y templo.

Es la época de máximo esplendor de la ciudad de Kish.

De hecho, monarcas de otras ciudades se autoproclaman “rey de Kish” para demostrar su inmenso poder.

Existen tanto una lengua como una religión común.

En Uruk, mientras tanto, se funda la dinastía de los reyes de Uruk que alcanzará un gran poder.

Instauran un sistema en el que el rey escucha a un consejo de ancianos que le asesora, hecho éste que puede considerarse un incipiente paso hacia la participación activa de algunos miembros de la sociedad en la toma de decisiones.

Es muy pronto para hablar de democracia pero, algunas bases parecen ponerse ya aquí.

Otras ciudades del momento

Lagash y Umma, eternas rivales siempre sometidas a guerras entre sí por el control de las fronteras y del agua.

Los reyes de Lagash se autodenominarán “ensi” o príncipe gobernante de la ciudad.

En 2300 se inicia el periodo acadio

Este pueblo llevará a cabo la unificación de todo el territorio.

Será la conquista el arma utilizada por los acadios, de origen semita, que llevan en la zona, al menos, desde el 3000.

Quizás el protagonista del periodo será Sargón de Acad que, partiendo de la ciudad de Kish unifica todo el país de Sumer y establece una monarquía, algo distinta de las sumerias.

Sargón tiene un poder delegado de la divinidad para dominar desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo.

Ser rey entre estas dos zonas significa serlo de la totalidad, de todo lo conocido, a diferencia de lo que ocurría en el resto de países mesopotámicos.

Al final, en torno al 2200 un pueblo de las montañas iraníes, los Gutti acaban con la hegemonía de los acadios, entonces liderados por Naram-Sim, nieto de Sargón.

Tras la hegemonía de la ciudad de Ur, que marca un resurgir de la cultura sumeria, en 1800 se puede hablar del declinar de la tradición sumeria.

Otros pueblos empujan y reclaman su presencia en la historia del Próximo Oriente.