Ta Moko: Historia a flor de piel

En los últimos años las espirales del tradicional del tatuaje Ta Moko se han hecho muy populares al punto que son imitados por artistas de tatuaje alrededor del mundo ignorando el significado cultural que los hipnotizantes trazos guardan para su gente.

Origen del Ta Moko

EL Tā moko es un arte ancestral de Los Maori, la tribu nativa de Nueva Zelanda, a diferencia de otras formas tradicionales de tatuaje, el Tā moko no se realiza perforando la piel con agujas, la piel es gravada con cinceles dejando como resultados surcos ásperos sobre la piel.

Este arte forma una parte importante de la cultura y sociedad Maori, es mas que un simple adorno, tradicionalmente estos intrincados labrados de carne eran utilizados como una forma de demostrar muchos aspectos de la identidad de una persona Maori asimismo como contar parte de la historia de su familia.

La genealogía de las espirales

La genealogía es un elemento crucial en la cultura Maori al punto que se dice saben la historia de su familia hasta 2000 años atrás, el Tā moko era el proceso de grabar para siempre la historia familiar de manera que pueda ser leída como un cuento escrito sobre la piel conservándola así a través de las generaciones.

El recibir el Tā moko era una parte importante en la aceptación de una persona como adulto, la ocasión del primer grabado era rodeada de rituales.

Los hombres generalmente recibían el Moko en sus caras, y muslos aunque también en la espalda, estómagos y pantorrillas.

Las mujeres usualmente lo llevaban en los labios y quijadas sin embargo también lo usaban en sus frentes, traseros, piernas, cuellos y espaldas.

Algo poco sabido del Tā moko es que también era utilizado para atraer al sexo opuesto, una mujer con una labio completamente pintado de azul era considerado el rasgo mas atractivo en la belleza Maori.

La leyenda del origen del Tā moko es una historia de amor

Niwareka, una princesa del inframundo, sentía curiosidad por el mundo de arriba, en uno de sus viajes conoció a un joven llamado Mataoroa, entre ellos nació el amor y se casaron.

Un día Mataoroa maltrato a su esposa Niwareka, ella decidió abandonarlo y volver al Inframundo junto a su padre.

En busca de redención Mataoroa viajo al inframundo superando muchos obstáculos y penurias en el camino, cuando finalmente llego a su destino el sudor causado por el cansancio había borrado la pintura de su rostro, antes que el Tā moko fuera conocido por los hombres, las personas eran simplemente pintadas con tinta, al ver esto la gente del Inframundo empezó a burlarse de el, ya que los dibujos en sus rostros eran cincelados.

Humillado por esto y aun buscando el perdón de su esposa, Mataoroa le pidió a su suegro, un tohunga-ta-moko (maestro en el arte Tā moko), enseñarle el arte del submundo, después de un tiempo, al ver su devoción al arte Niwareka decidió perdonar a su esposo y volver con el al mundo de arriba trayendo consigo el arte de Tā moko.

El resurgir en los años noventa

Desde principios de los noventa este complejo arte milenario a tenido un resurgimiento dentro de los descendientes Maoris llegando a reanudar el uso de practicas fundamentales, como el uso del cincel de hueso o uhi.

Practicas que habían sido abandonadas hacia finales del siglo 19, cuando se cimentó la influencia occidental y el uso de cinceles fue reemplazado por las agujas, herramienta mas rápida y menos peligrosa pero que depuraba el significado del Tā moko.

El original diseño curvilíneo del Tā moko ha llamado la atención de muchos entusiastas del tatuaje a imitar su osado estilo, ignorando lo insultante que resulta esto para los descendientes Maoris que lo consideran un acto inmoral.

Para los Maoris modernos el Moko es una expresión de respeto a sus antepasados y un símbolo de entrega hacia su cultura, aunque aun se realizan en diferentes partes del cuerpo como el trasero, llevar el Moko en la cabeza es para el hombre Maori la expresión definitiva de su identidad.

Personas no Maoris utilizando el Moko son considerados farsantes que no solo muestran falta de respeto a la cultura Maori pero mienten acerca de la suya.

La manera mas honorable de apreciar la cultura Maori es simplemente admirándola no imitándola.