Triángulo de las Bermudas: ¿Fenómeno inexplicable o negocio de unos pocos?

 

triangulo de las bermudas

La misteriosa desaparición del Vuelo 19 en 1945 generó una siniestra leyenda que desde el siglo XIX ha afectado a un centenar de barcos y aviones.

El 5 de Diciembre de 1945, cinco bombarderos estadounidenses Avenger despegaron de la base área de Fort Lauderdale (Florida) para no volver.

El llamado “Vuelo 19” estaba integrado por un piloto veterano, Charles C. Taylor, y trece jóvenes cuya experiencia en vuelo no superaba las trescientas horas.

Los estudiantes abordaron con ilusión su tercera práctica de tripulación de combate, un ejercicio rutinario que pocos minutos antes habían realizado con éxito otros compañeros.

A las 15:30 horas de la tarde, noventa minutos después de su despegue, el instructor del Vuelo 19 alertó a la torre de control de que se habían perdido.

Horas después, el contacto por radio con los tripulantes del Vuelo 19 se interrumpió de forma definitiva.

Los controladores aéreos estimaron que la posición aproximada del escuadrón desaparecido podría encontrarse a 150 km. al noreste de la base naval de Banana River, en la costa de Florida, y a ese punto se dirigió el hidroavión de rescate Martin Mariner.

Sin embargo, el Martin Mariner compartió el mismo destino que los cinco bombarderos Avenger: desapareció en el Triángulo de las Bermudas.

Los misterios del triángulo de las Bermudas

Los misterios del triángulo de las Bermudas

La desaparición de los cinco aviones Avenger y del Martin Mariner dio lugar a una de las mayores búsquedas marítimas de la historia y configuró la leyenda del Triángulo de las Bermudas.

Años después, el informe oficial de la Comisión de Investigación sobre la desaparición del Grupo 19 y del Martin Mariner incorporó el testimonio del capitán del barco SS.

Gained Mills, que declaró haber presenciado la explosión y posterior caída al mar del hidroavión de rescate.

En cuanto al Vuelo 19, la Comisión de Investigación concluyó que, tras quedarse sin combustible, los cinco bombarderos perdidos habrían amerizado sobre el Atlántico, donde la tripulación habría perecido ahogada.

Las adversas condiciones climatológicas explicarían que a día de hoy no se hayan encontrado los restos de ninguno de los aviones.

En 1964, el escritor Vicent H. Gaddis acuñó la expresión “Triángulo de las Bermudas” para referirse a la zona comprendida entre el archipiélago de las Bermudas, Puerto Rico y la ciudad norteamericana de Fort Lauderdale (Florida), pero este espacio también es conocido por los nombres de Limbo de los Perdidos, Triángulo del Diablo y Triángulo de la Muerte. Desde el siglo XIX, medio centenar de barcos y treinta aviones han sido víctimas del Triángulo.

La leyenda narra cómo aviones y barcos se desvanecen en la nada sin una llamada de socorro.

Nunca se han encontrado restos de ningún barco o avión, y las personas desaparecidas se cuentan por miles.

Un enigma del que se han aprovechado muchos charlatanes, entre los que figura Charles Berlitz.

Nieto del fundador de una famosa cadena de academias de idiomas, Berlitz rentabilizó las desapariciones en el Triángulo de la Muerte con la publicación de su obra “El Triángulo de las Bermudas” (1974), que vendió 14 millones de ejemplares.

En su libro, Berlitz exponía dos posibles teorías para resolver las trágicas desapariciones: un secuestro masivo cometido por alienígenas o la abducción atlante.

La posibilidad de que las ruinas del continente de la Atlántida se hallaran detrás del misterio atrajo especialmente a Berlitz, que en 1977 proclamó el descubrimiento de una colosal “pirámide atlante” de 143 metros de altura sumergida en las aguas del Triángulo de las Bermudas.

El “sensacional” descubrimiento de Berlitz se tornó en el más estrepitoso de los ridículos cuando los expertos demostraron que el registro de sonar que reflejaba la gran estructura piramidal que él identificó como pirámide, única prueba de la que disponía para demostrar su disparatada hipótesis, era una figura corriente en las gráficas que elabora el sistema de navegación y detección del sonido.

¿Que es y qué ocurre realmente en el triángulo de las Bermudas?

qué ocurre realmente en el triángulo de las Bermudas

Las explicaciones sobrenaturales sobre el Triángulo de las Bermudas abarcan seres extraterrestres, actividades atlantes, vórtices espaciales y puertas dimensionales hacia otros mundos.

Sin embargo, varios estudios científicos confirman que el Triángulo de las Bermudas es un mito creado por el hombre.

En 1975, David Kusche, bibliotecario de la Universidad de Arizona y piloto de aviación, publicó “El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado”, donde puso al descubierto que el único misterio relativo al Triángulo era la portentosa imaginación de su principal “investigador”.

Según Kusche, Berlitz hizo desaparecer barcos que nunca existieron (como el carguero noruego Stavenger) y desplazó los siniestros de un gran número de naves a cientos de kilómetros de donde verdaderamente sucedieron, como ocurrió con el carguero alemán Freya, que en el año de su desaparición (1902) navegaba por el Océano Pacífico.

Tras estudiar una treintena de incidentes registrados entre 1840 y 1973, David Kusche probó que la mayoría de los accidentes no ocurrieron en la zona denominada como Limbo de los Perdidos.

El prestigioso explorador submarino Jacques Cousteau no apreció ningún fenómeno sobrenatural en el Triángulo de las Bermudas, al que calificó “leyenda manufacturada”, “montaje publicitario” y “camelo”.

En la década de 1990, el geoquímico Richard McIver afirmó que los siniestros del Triángulo se debían a la existencia de bolsas de gas metano en el subsuelo marino.

El metano, llamado “gas de los pantanos”, se constituye de materias orgánicas en descomposición establecidas en la capa sedimentaria del fondo del mar.

Según las investigaciones de McIver, los movimientos del subsuelo marino liberan el gas, que al tomar contacto con el agua se calienta y asciende rápidamente a la superficie.

Las fuertes turbulencias que provoca la emisión gaseosa atrapan a los barcos y aviones que atraviesan la zona, absorbiéndolos sin dejar restos visibles en la superficie del mar.

En el año 2003, las investigaciones de los científicos de la Universidad Monash de Melbourne (Australia) concluyeron que las burbujas de metano son las responsables de las misteriosas desapariciones del Triángulo de las Bermudas, el Mar del Norte o el Mar de Japón.

Desde hace décadas, ningún barco o avión ha desaparecido en extrañas circunstancias en el Triángulo de las Bermudas.

Cientos de naves atraviesan diariamente la zona del Triángulo de la Muerte sin sufrir accidentes extraños, y aunque los científicos lo atribuyen a la incorporación de las nuevas y avanzadas tecnologías de navegación, muchas personas prefieren considerar que el final del misterio responde a una causa sobrenatural.

El 16 de enero de 1978, el pastor y exorcista anglicano Donald Omand realizó un exorcismo sobre el Triángulo de la Muerte.

Según Omand – cuya fama en el mundo de lo paranormal se extendió mundialmente por sus exorcismos en el Lago Ness- sobre el Triángulo de las Bermudas pesaba el maleficio de un hechicero y esclavo africano que había querido vengarse por el sufrimiento de sus compatriotas en las rutas de esclavos.

En la actualidad siguen sin encontrarse los restos de las naves desaparecidas, sólo cabe esperar que el transcurso del tiempo aporte la clave que resuelva su paradero.

Mientras tanto, cada 5 de Diciembre, decenas de personas se concentran en un pequeño parque del aeropuerto de Fort Lauderdale, en Florida, donde una hélice de avión y una regia placa conmemorativa recuerdan a los jóvenes pilotos que despegaron en un vuelo rutinario sobre el Atlántico y nunca regresaron.

Añadir Comentario