Vestidos y ornamentación en la vida egipcia

En el Antiguo Egipto las prendas de vestir y la ornamentación eran una parte indispensable de la vida en sociedad.

La estética y moda en el antiguo Egipto

El sentido de la estética y de la moda estaba muy desarrollado y ésta última era seguida, principalmente, por las clases sociales más altas de la sociedad egipcia al convertirse en un pieza indispensable del rango que uno ostentaba; al tiempo que era imitada por las clases más inferiores.

El clima de Egipto y las tendencias que marcarán cada una de las etapas del Antiguo Egipto condicionarán aspectos de la vestimenta como es el tipo de prendas, sus formas, colores, la clase de tejido, etc… a emplear en la elaboración de las mismas.

En ningún momento debemos aventurarnos a afirmar la existencia de una gran evolución en la indumentaria de la civilización egipcia ya que el cambio observado, a partir del examen elaborado de los restos arqueológicos por parte de sus estudiosos, confirman su acusada discreción.

Materiales de la ropa egipcia

A pesar de que se vistiese generalmente con ropas de algodón sencillas, debemos destacar, como detalle curioso, la importante explosión de la producción de lino en el Antiguo Egipto imponiéndose a la de otros tejidos, a partir de la creencia de que la ropa elaborada con otra materia o fibra era impura.

De este hecho concreto surgirían cuatro tipos de lino, dependiendo del grosor del hilo, la combinación y la densidad de la trama: el lino real (el más fino), la tela sutil fina, la tela sutil y la tela lisa.

Vestimenta de los hombres egipcios

Desde el Imperio Antiguo los hombres egipcios, en general, vestían la típica falda corta que llegaba por encima de las rodillas elaborada a partir de una tela con dos extremos cruzados y anudados a la altura de la cadera.

Con el tiempo se irían añadiendo complementos a la falda.

Ropa de los trabajadores egipcios

El atuendo de los trabajadores era mucho más simple ya que podían ir desnudos o bien llevar un fino paño de lino, a modo de calzoncillo.

Mujeres de la clase alta y sus vestimentas

Las mujeres de clase alta vestían vestidos ajustados hasta los tobillos, sin ningún corte, efecto conseguido a partir de una tela envolvente y con ligeros pliegues a modo de detalles.

Cubrían sus brazos con una especie de túnica.

El sistema de sujeción empleado era, por detrás, a partir de dos tirantes que en multitud de ocasiones hacían una doble función cubriendo los pechos.

Mientras que los vestidos de las mujeres de los campesinos y artesanos abandonaban la estrechez para ser más amplios y permitirles trabajar con mayor comodidad.

El color blanco era el más empleado en la ropa aunque se tiñesen algunos hilos con colores rojos y marrones creando composiciones geométricas con el color u orlas que adornaban los cuellos y las mangas de las túnicas.

La llegada de la falda corta egipcia

Durante el Imperio Medio la gente llana seguía empleando la falda corta a pesar de que entre la aristocracia empezase a circular la moda de alargar la prenda hasta los tobillos.

Las novedad era la introducción del plisado como elemento decorativo.

Los trabajadores seguían empleando un simple y práctico calzón de corte recto, sostenido por un cinturón ancho como la mano, sin bordados ni adornos continuaban vestidos de forma práctica.

Mientras que el hombre comienza a cubrir un torso hasta entonces al desnudo a partir de una tira de tela sobre el hombro y decorándola con distintos complementos; las mujeres siguen con su costumbre en el vestido pero se atreven a hacer gala de su sensual anatomía compaginándolo con la variante de la desnudez de uno de sus senos mediante el sistema del nudo en uno de sus hombros.

La mujer encarnaba la sensualidad y el amor por lo que el culto al cuerpo femenino se prodiga hasta tal punto que es algo natural encontrar a las sirvientas completamente desnudas y a las bailarinas con vestidos totalmente transparentes.

En el Imperio Nuevo, el hombre sigue empleando su falda corta blanca de pliegues al igual que los vestidos femeninos continuaban con su línea de marcar el cuerpo a través de las ceñidas y finas telas que adivinaban las suaves curvas del cuerpo femenino.

La novedad de este período la protagonizan, en primer lugar, los monarcas del Imperio Nuevo con sus faldas largas de fino lino muy transparente y, por otro lado, las mujeres de clase alta con sus vestidos largos, anudados a la cintura con fajines de colores o cenefas, sobre los mismos se superponían túnicas plisadas con mangas o un chal longitudinal, también plisado, con lo que se cubrían los hombros en forma de abanico.

Los niños raramente iban vestidos.

Ornamentos del antiguo Egipto

Otra parte importante de la indumentaria egipcia era el uso de las pelucas.

Mientras que unos disienten otros se han atrevido a afirmar que los egipcios se afeitaban todo el cuerpo debido al caluroso clima de Egipto pero lo que si sabemos con seguridad es que lo hacían y que su costumbre desarrolló el uso de la peluca.

Las pelucas

Ésta era cuidada con gran esmero ya que sabemos que llegaban a guardarse incluso en cajas y que se cuidaban con tenacillas y cera de abeja que servían para fijar las ondas.

Este elemento también estaría condicionado por el periodo histórico y por el clima del país.

Realizadas a partir de cabello natural y fibra vegetal, mostraba varias formas a través de peinados que no sólo tenían como función la de ornamentar sino también la de protección solar y un sentido erótico mediante sus peinados.

En el Imperio Antiguo, el estilo preponderante era la peluca corta, mientras que en el Imperio Medio el formato de las mismas cambia imitando la iconografía de la Diosa Hathor, con forma de rollo.

En el Imperio Nuevo, el volumen de las pelucas aumenta y éstas se vuelven pesadas.

A pesar de que en ningún momento se abandonen la pelucas sencillas, quizás asistamos al periodo más imaginativo ya que las pelucas lucen moños, dos y tres partes… como el simple peinado trenzado con adornos de oro, o con simples coronas de nenúfares.

En el caso de la infancia, niños y niñas llevaban un solo mechón rizado, de ahí que el jeroglífico que representa un mechón significa “niño”.

Calzado

Con respecto al calzado es difícil concretar su uso ya que es sabido que la mayoría de los egipcios iban descalzos.

Únicamente los sacerdotes y las clases adineradas empleaban lo que denominamos sandalias realizadas a partir de cuero, hoja de palma, esparto, junco o papiro.

El culto sumo de los egipcios por su aspecto físico llevó a hombres y mujeres a un acicalamiento e higiene personal poco usual en la época pero que pasaría a formar parte indispensable de la vestimenta egipcia.

Los cosméticos egipcios

Los cosméticos no sólo se convertirían en una importante parte del vestir egipcio sino que se llegó a contemplar como síntoma de salud.

Un ejemplo fiel es el que observamos en la cotidiana aplicación de perfumes rociados en la ropa o de aceites y cremas en la piel como defensa ante los dañinos efectos del sol y de los vientos secos de la región.

Las pinturas empleadas se obtenían de minerales molidos y eran mezclados con agua o aceite.

Como costumbre común entre hombres, mujeres y niños encontramos el uso del col en los ojos pues, además de embellecer la mirada, protegía de las infecciones producidas por polvo y de la luz del sol.

Su aplicación, a partir de gruesas capas en los ojos, se completaba con la aplicación en los ojos de otros colores como verde (procedente de la malaquita) y, en la boca, con un rojo intenso procedente del óxido de hierro.

El profundo sentido de la estética egipcia culmina con el uso exclusivo de joyas que, tanto en el cuerpo como en la ropa, lucen todo el esplendor y la riqueza de un gran pueblo.

Este es un elemento para privilegiados ya que no estaba al alcance de cualquier bolsillo.

Las joyas más usadas

Las joyas más usuales eran pendientes, pulseras, collares y sortijas, generalmente de oro con incrustaciones de piedras preciosas tales como coralina naranja, amatista malva, turquesa o lapislázuli…