Vitamina E: Beneficios y funciones

 

la vitamina e

La vitamina E fue descubierta en 1922 como un factor liposoluble componente de los aceites vegetales que era necesario para la reproducción en ratas. A este factor “antiesterilidad” se le denominó tocoferol, del griego tokos (parto) y pherein (portar). Se aislaron cuatro tocoferoles diferentes que se denominaron: alfa, beta, gamma y delta.

La vitamina E engloba 2 familias de sustancias biológicamente activas, los tocoferoles y los tocotrienoles (de mucha menor actividad y con cadenas laterales saturadas).

Los diversos vitámeros de cada serie se diferencian en la posición y en el número de grupos metilo de sus sistemas anulares. Los más importantes son el alfa-tocoferol y el gamma-tocoferol, destacando el alfa como el de mayor actividad biológica y siendo además la forma más abundante en alimentos.

Actualmente, la vitamina E utilizada comercialmente es la forma sintética acetato de D-alfa-tocoferol, un éster del alfa-tocoferol que es más estable frente a los efectos del calor y la oxidación que la forma alcohol libre.

Efecto en el organismo de la vitamina E

La absorción de la vitamina E se realiza en el intestino delgado, en el duodeno, mediante difusión pasiva; se ve facilitada, al igual que ocurre con otras vitaminas liposolubles, por la presencia de grasa en los alimentos y por una función biliar y pancreática adecuada.

Su absorción es muy variable, y oscila entre el 20 y el 70%, aunque con valores normales entre 20 y 30%.

La vitamina E se absorbe junto con los triglicéridos, fosfolípidos, colesterol y apoproteínas captados por los quilomicrones de las células de la mucosa intestinal.

Los quilomicrones formados son excretados por exocitosis al sistema linfático; después de pasar por el hígado se incorporan en el plasma a las lipoproteínas de muy baja densidad y las lipoproteínas de alta densidad, lo cual implica un proceso mediado por un receptor y otro mediado por la lipasa de la lipoproteína.

Estos procesos también parecen incluir una proteína fijadora de tocoferol que favorece el transporte intracelular. En la mayor parte de las células no adiposas, la vitamina E se localiza en las membranas celulares.

Los beneficios y funciones de la vitamina E

beneficio vitamina E

La principal función de la vitamina E es actuar como antioxidante liposoluble principal, y como tal desempeña su función.

Debido a su localización en las membranas biológicas, protege a los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) de los fosfolípidos de membrana de la degradación oxidativa y actúa como depuradora de radicales libres.

Interviene junto a otros sistemas de defensa de las células (superóxido dismutasa, glutatión peroxidasa, glutatión reductasa, etc.) que, a su vez, son dependientes de otros nutrientes; por ello, la función antioxidante de la vitamina E se ve afectada por el estado nutricional de otros nutrientes, como el selenio, con el que actúa sinérgicamente.

Estas funciones antioxidantes de la vitamina E y otros nutrientes (ver lectura) se encuentran relacionadas con la defensa frente al estrés oxidativo, y por tanto frente al envejecimiento, la artritis, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares (protegiendo de la oxidación a las LDL), las cataratas, la diabetes y las infecciones.

Tras los procesos de oxidación, la vitamina E se excreta mayoritariamente por vía fecal, y sólo una pequeña porción se excreta en la orina.

Otra función de la vitamina E que actualmente está siendo investigada es la potenciación de la actividad física y sexual, e incluso su aplicación en tratamientos curativos de disfunción sexual en hombres.

Las deficiencias de vitamina E son raras y escasas y se asocian a estados de malabsorción de grasas, como en el caso de la fibrosis cística. Una deficiencia prolongada podría provocar lisis de las membranas de los glóbulos rojos debida a la oxidación de los AGPI, conocida como la hemólisis de los eritrocitos y que se puede observar en niños prematuros.

Los estados prolongados de carencia de vitamina E pueden causar también disfunción neuromuscular, lo que afecta a la médula espinal y a la retina ocular.

La toxicidad no es usual y sus efectos no son tan perjudiciales como los de la vitamina A o D.

Unas dosis muy elevadas de vitamina E pueden provocar problemas de coagulación, dado que pueden interferir en la absorción de la vitamina K y retrasar o dificultar la coagulación, o lo que es lo mismo, el desarrollo de la hemorragia.

Fuentes alimenticias de la vitamina E

La vitamina E es sintetizada sólo por las plantas, por lo que se encuentra principalmente en alimentos de origen vegetal; destacan por su alto contenido los aceites vegetales: aceite de oliva, aceite de girasol, y también los frutos secos y las frutas oleaginosas como el aguacate.

Los tejidos animales presentan normalmente bajas concentraciones de vitamina E, salvo los tejidos adiposos o los tejidos animales que han recibido una suplementación con dicha vitamina.

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