Vitamina K: Beneficios y funciones

 

Vitamina K
La vitamina K fue descubierta en la década de los años 30 por Dam en Copenhague, como un factor que prevenía las hemorragias cutáneas en pollos alimentados con una dieta carente de lípidos.

A este factor antihemorrágico de naturaleza liposoluble se le denominó vitamina K por la palabra danesa (Koagulations vitamin). Posteriormente se observó que estas hemorragias revertían adicionando alfalfa o extractos lipídicos de verduras a sus dietas.

Con el nombre de vitamina K se designan una serie de compuestos con actividad antihemorrágica que presentan
en común el anillo 2-metil-1,4-naftoquinona y varían en el grupo hidrófobo de la posición 3.

Origen de la vitamina K

Al igual que sucede con la vitamina D, no toda la vitamina K de nuestro organismo proviene de la dieta.

La microbiota del intestino humano puede sintetizarla, para ser absorbida posteriormente; esta fuente puede llegar a representar la mitad de los requerimientos de vitamina K.

La vitamina K es bastante estable ante los métodos de cocción habituales y permanece activa en el alimento. Por el contrario, es muy sensible a la luz y a los álcalis.

Efecto en el organismo

La eficiencia en la absorción de vitamina K varía ampliamente (10-80%) dependiendo de la fuente de la misma y del vehículo en el cual sea administrada.

La principal vía de excreción es la fecal (45-60%), aunque también se excreta por la orina en cantidades inferiores (8-30%).

La vitamina K es esencial en la activación de varias de las proteínas necesarias en el proceso de coagulación de la sangre (como la trombina), donde el ión calcio también desempeña un importante papel.

Esta vitamina también participa en la síntesis de las proteínas de los huesos. Estas proteínas permiten una correcta unión de aquellos minerales necesarios para la formación de los huesos.

La deficiencia no es frecuente, pero puede ocurrir cuando disminuye la absorción, o cuando se ingieren determinadas sustancias que antagonizan la acción de la vitamina K (cumarinas, salicilatos, antibióticos de amplio espectro y las vitaminas A y E) y disminuyen la microbiota intestinal.

La manifestación principal de deficiencia por vitamina K es la hemorragia, que puede desencadenar una anemia letal.

vitamina k en alimentos

En recién nacidos alimentados con leche materna puede desarrollarse la “enfermedad hemorrágica del recién nacido”, ya que, en el nacimiento, el organismo presenta niveles escasos de esta vitamina y el intestino es estéril; por ello se administra vitamina K por vía intramuscular como medida profiláctica.

Se desconoce la toxicidad debida a dosis elevadas de la forma natural de la vitamina K, la filoquinona.

Sin embargo, se ha demostrado en lactantes que la administración de menadiona, la vitamina K sintética, puede ir acompañada de anemia hemolítica y toxicidad hepática.

Fuentes alimenticias de la vitamina K

La principal fuente de filoquinona de la dieta es de origen vegetal; se encuentra en verduras de hoja verde, como el brócoli, la col, la lechuga, los guisantes y las judías verdes.

También podemos encontrarla en algunos aceites, como el de soja, colza u oliva.

En alimentos de origen animal es más escasa pero se puede encontrar en los productos lácteos, el hígado y las carnes y huevos.

La leche materna suele tener un contenido muy bajo en vitamina K.

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