El Yeti: ¿Existe un Yeti español?

 

- El Yeti: ¿Existe un Yeti español?

Aunque al occidente europeo han llegado noticias y versiones sobre la existencia del denominado “Hombre de las Nieves”, también llamado Yeti, desde el primer tercio del siglo XIX, en países como Estados Unidos, Canadá y, sobre todo, en las exóticas y lejanas tierras de Pakistán, Sumatra y, en general, en toda la zona situada a la sombra de la Cordillera del Himalaya.

Este ser enigmático y misterioso ha formado parte de sus leyendas más ancestrales, de sus creencias más profundas y, en síntesis, de su más amplia cultura.

Los tibetanos piensan, por ejemplo, que descienden de un dios mitad oso mitad mono, cuyo cuerpo estaría cubierto por un denso y largo pelaje marrón cruzado por tonalidades rojizas.

Un ser tan impresionante no llegaría en modo alguno a resultar horroroso ni produciría pavor ya que logró casarse con una mujer.

La descendencia de este dios peludo y de esta mujer atrevida y valiente representó, según los tibetanos, el origen de su propia raza.

Los primeros ascendientes para esta parte oriental del mundo ya no serían unos seres inmaculadamente asépticos como lo fueron Adán y Eva, sino que procedería de un dios parecido al Yeti.

También los indios de América del Norte, aquellos que ocuparon las praderas y los valles que cruzan las Montañas Rocosas, recogen en sus leyendas la existencia de un ser portentoso y gigantesco al que denominan con respeto “Pies Grandes”.

¿Otra especie de Yeti?

Lo cierto es que todos los pueblos que han hablado de estos seres misteriosos lo han hecho sin temor. No han recibido de ellos daño alguno, y sí, en cambio, algún tipo de bienes.

Así lo demuestra el hecho de considerarlo padre de la raza humana, tal como aseveran los tibetanos. Su condición pacífica ha propiciado el acercamiento de algunos nativos que han asegurado haberlos visto e incluso haber mantenido contacto con ellos.

En las zonas del mundo por donde se puede seguir su estela, el Yeti se ha comportado discretamente, no ha hecho ostentación de su manifiesta fuerza bruta y ha tratado de vivir inserto anónimamente en la fauna, sin alardes ni ostentaciones, sin privilegios ni primacías.

Su comportamiento, para los nativos, ha sido como el de un hermano perfectamente acoplado en la escala animal.

¿Y en España? ¿Acaso también en España existe la leyenda de un “Abominable Hombre de las Nieves”?

Rastreando las versiones que sobe su existencia puedan aparecer en las zonas montañosas españolas, se pueden encontrar testimonios dispares que hablan de jabalíes grandes como rinocerontes, de águilas cuyas alas extendidas abarcan más de diez metros, de osos formidables que arrancan árboles con sólo empujarlos levemente y con prodigios semejantes, encuadrados en la respectiva zoología comarcal.

Pero en la única zona de España donde se ha generado la teoría de un ser no adscrito a ninguna categoría animal conocida, que corretea, vive y se esconde por las montañas, a la manera como lo hacen sus homónimos del resto del mundo, ha sido en la Cordillera Pirenaica.

Entre los habitantes montañeses de la Región Occidental se ha hablado de un ser peludo, de color pardo y de aspecto descomunal, huidizo ante el ser humano y de forma inconfundiblemente diferente a éste o a cualquier animal conocido.

No obstante, para el escéptico, se podría muy bien tratar del oso pirenaico, en otras épocas muy común en la zona, pero difícil de encontrar en los tiempos actuales.

Aún así, cuando llega el invierno y comienzan las nevadas no hay hombre pirenaico que se adentre solo por los caminos que atraviesan las montañas.

La sombra del Yeti, aún tratándose de un ser probadamente pacífico, infunde respeto y obliga a guardar prudencia y a conservar las distancias.

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